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Los astronautas no duermen lo suficiente

De media, descansan seis horas, frente a las ocho recomendadas

El 75% recurre a las pastillas, antes, durante o después de la misión, según el mayor estudio sobre sueño en el espacio




Los preparativos para un viaje o dormir fuera de casa puede causar trastornos de sueño a cualquiera. La situación se agudiza cuando se trata de emprender una misión espacial. A la emoción por el viaje en una nave y a la tensión ante la complejidad de las tareas que debe aprender un astronauta, se suma el ambiente de ingravidez en el que vive y la desestabilización de su reloj biológico, con amaneceres cada 90 minutos cuando está en la baja órbita terrestre.

Tanto en las semanas previas al despegue, como durante su estancia en la Estación Espacial Internacional (ISS), e incluso cuando han regresado a la Tierra tras completar su misión, los astronautas descansan menos horas de las recomendadas, según muestra el estudio más amplio sobre sueño en el espacio realizado hasta ahora.

La investigación, publicada en The Lancet Neurology, revela que, de media, los astronautas apenas duermen seis horas al día, a pesar de que el tiempo establecido por la NASA para el descanso en su estricta rutina diaria es de ocho horas y media. «El déficit de sueño es algo generalizado entre los tripulantes», asegura Laura Barger, doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (EEUU) y autora principal de este estudio, en el que también participan investigadores de la Universidad de Colorado Boulder. "Hay diferencias en las necesidades individuales, y nosotros no las abordamos en este estudio. Sin embargo, 7-8 horas de sueño es la media que una persona necesita", explica Barger a EL MUNDO.

Además, para conciliar el sueño, la gran mayoría de los tripulantes, aproximadamente un 75%, tiene que recurrir a las pastillas en algún momento de su misión. Zolpidem y Zaleplon figuran entre los fármacos más utilizados. Los investigadores que firman este estudio, consideran «preocupante» un uso generalizado de medicamentos para dormir. Las tareas que realizan los astronautas requieren que estén despejados y su capacidad, sobre todo ante una emergencia, puede verse mermada por los efectos de estos fármacos.


El estudio, financiado por la NASA, recoge datos de 64 astronautas que participaron en misiones del transbordador (shuttle), la nave espacial que EEUU utilizó durante 30 años (de 1981 a 2011), y de 21 tripulantes de la Estación Espacial Internacional, la plataforma orbital situada a unos 400 kilómetros de la Tierra.

Se estudiaron sus patrones de sueño antes, durante y después de su misión, de modo que entre los años 2001 y 2011 se registraron un total de 4.000 noches en la Tierra y más de 4.200 en el espacio. Por un lado, los astronautas llevaban en sus muñecas unos dispositivos electrónicos que medían sus horas de sueño. Asimismo, ellos respondían a cuestionarios para plasmar cómo habían descansado o si sentían fatiga.





Los datos comenzaban a recogerse hasta tres meses antes del inicio de la misión, es decir, durante la fase de entrenamiento. Antes de iniciar el viaje, dormían una media de 6,5 horas, que suponen 30 minutos menos de lo que un adulto en EEUU suele dedicar al sueño.

Que se descansa peor en el espacio que en la Tierra se sabe desde que comenzaron los vuelos tripulados. Los astronautas de las misiones Apolo, los primeros que tuvieron que dormir varias noches en una nave, ya se quejaron de la intensa luz, del ruido y de los sistemas de refrigeración de sus trajes espaciales, que dificultaban conciliar el sueño.




La ausencia de gravedad


Las condiciones de aislamiento, oscuridad y confort de las instalaciones, tanto en las naves como en la ISS, han mejorado mucho desde entonces, pero los problemas de sueño persisten en las actuales misiones, por lo que algunos científicos creen que la causa principal podría ser la ausencia de gravedad.

El tiempo que pasan en el espacio es muy valioso, de modo que se establece un estricto calendario para aprovecharlo al máximo. Normalmente los astronautas se acuestan pronto, hacia las 21.30. Ocho horas y media es el tiempo estipulado para el descanso.

Las misiones espaciales duran habitualmente entre dos semanas y seis meses. Hasta ahora, sólo cuatro astronautas han permanecido allí durante más de un año. Según detalla Laura Barger, sólo utilizaron en el estudio astronautas que iban a estar medio año en la ISS (la duración media de las misiones fue de 155 días).

La fatiga acumulada por un mal descanso, sostienen los científicos, puede acarrear consecuencias más graves cuando se realicen viajes de larga duración a destinos como Marte o un asteroide.

Los estudios en el espacio están sirviendo también para entender mejor cómo se regula el ritmo circadiano, el ciclo de sueño-vigilia que repetimos a diario y que rige nuestro reloj biológico interno. La salida y la puesta del Sol ayudan a mantenerlo estable, aunque todavía se desconocen muchos aspectos sobre él. Se cree que el hipotálamo es la región del cerebro encargada de equilibrar nuestro reloj biológico, que regula la producción de las hormonas melatonina (que contribuye al sueño) y cortisol (que nos ayuda a estar alerta y se libera como respuesta al estrés).

Por ello, los resultados de esta investigación se usarán también para intentar paliar los trastornos del sueño que sufren los trabajadores en turnos de noche, los viajeros debido al jet lag o las numerosas personas que, de forma puntual o permanente, tienen problemas para conciliar el sueño en la Tierra.

Mientras tanto, la doctora recuerda "varias estrategias que pueden ayudar a la gente a dormir mejor. Lo primero es mantener una buena higiene de sueño, es decir, dormir en un lugar fresco y oscuro. Algunas personas utilizan técnicas de relajación que les ayudan a prepararse para el sueño", señala. "La gente debería evitar utilizar pantallas (teléfonos móviles, iPads, ordenadores, televisores, etc.) al menos una hora antes aproximadamente de irse a la cama. Y la gente que tenga problemas para conciliar el sueño debería evitar la cafeína y otros estimulantes por la tarde".


AJUSTAR EL RELOJ BIOLÓGICO


El antifaz es un complemento imprescindible en el espacio, donde se suceden periodos de luz y oscuridad cada 45 minutos. Para dormir, los astronautas usan sacos, que sujetan a la pared o al suelo con cintas para evitar golpearse debido a la ingravidez. Para tener más privacidad, disponen de pequeñas cabinas, algunas de las cuales están equipadas con ordenador para hablar con sus familiares. En ocasiones duermen en las sillas situadas en la cabina de control.
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