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Los caballeros japoneses, la historia de los Samurais



Durante el periodo Heian, (794 - 1185), la corte imperial se dedicó profundamente al desarrollo de las artes; la preocupación por el refinamiento estético de la arquitectura, literatura y la poesía, hicieron al emperador concentrarse en estas tareas y delegar el tedioso trabajo político a administradores de la aristocracia rural, quienes poco a poco formaron grupos armados para hacer valer directrices de estado como la recaudación de impuestos y el orden público.

Los señores rurales, con ejércitos cada vez más poderosos, comenzaron a desear el poder absoluto del país y de esta forma se aventuraron en diversos conflictos bélicos entre clanes para intentar controlar la nación y plantear un nuevo orden.



En 1156, la muerte del emperador Toba desencadenó una guerra entre facciones de la nobleza, la llamada guerra Hogen. Cuatro años más tarde se produjo otro cruento conflicto por el control del trono imperial, la conocida como rebelión Heiji. Ambas crisis revelaron a la corte imperial japonesa su propia debilidad y el decisivo poder de la clase de los samuráis para dirimir sus disputas.

Los Taira se habían hecho con el poder tras la rebelión Heiji, y desde aquel momento su líder, Kiyomori, no había cesado de maltratar a la nobleza y a la corte imperial. Finalmente, éstas buscaron socorro en el otro gran clan samurái, el de los Minamoto, los perdedores en la última crisis y que seguían lamiéndose las heridas en las provincias orientales del país.

El líder de los Minamoto, Yoritomo, con la ayuda de su primo Kiso y de su hermanastro Yoshitsune, así como de otros clanes aliados, terminó por enarbolar la bandera de la rebelión contra los Taira y emprendió una guerra que duraría cinco años, en la guerra civil bautizada como Guerra Genpei (1180 - 1185)



El clan Minamoto salió victorioso, y por primera vez en la historia de Japón la casta samurai se apoderó totalmente del mando político y militar de la nación. Minamoto Yorimoto tomo Kyoto, trasladó la capital de Kyoto a Kamakura, recibió plenos poderes y con los cuales Minamoto estableció un gobierno militar. Es así como se establece el primer shōgunato encabezado por el shōgun Minamoto no Yoritomo. Este primer gobierno samurai fue conocido como el Shōgunato de Kamakura y dio el puntapié inicial para el dominio samurai

Con la nueva figura del shogun, el emperador se convertiría en un mero espectador de la situación política y económica del país,convirtiéndose los samurái en los gobernadores de facto.



Ellos representaban a la clase militar que luego se volvió en el grupo dominante hasta el periodo Edo. Se supone que un samurái debía cumplir con el código ético del bushido (el camino del guerrero). Este código hacía énfasis en la lealtad al maestro, autodisciplina y respeto hacia uno mismo, y un comportamiento ético.

Antes del combate, un samurás gritaba su nombre y el de a antepasados, y alardeaba de sus hazañas heroicas. En la batalla, luchaba cuerpo a cuerpo, utilizando a veces dos espadas al mismo tiempo. No temían a la muerte. Entablan batalla sin importar cuales sean las dificultades. Morir en la guerra reportaria honor a su familia y a su señor. Si era derrotado o capturado por sus enemigos, tenía que realizar un suicidio ritual (haraquiri) para salvaguardar su honor.

Las batallas parecían una danza o un juego de ajedrez ceremonial. Sin embargo, las guerras entre samuráis eran a muerte una vez que se entraba en batalla.





El codigo de honor samurai, el Bushido



Durante el siglo XII, el zen, una rama del budismo, se extendió desde China a Japón. Sus reglas, simples pero estrictas, eran seguidas por los samuráis. Los santuarios budistas también se construyeron al estilo chino.

El Bushido procede del Budismo, Zen, Confucionismo, y Sintoísmo. La combinación de esas tres escuelas de pensamiento y religiones ha formado el código de los guerreros conocido como Bushido. El Bushido creó un modo de vida para mantener a una nación a través de sus tiempos mas problemáticos, a través de guerras civiles, desesperación e incertidumbre.

GI - Honradez y Justicia.
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.

Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.
Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

YU - Valor Heroico.
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.

Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

JIN – Compasión.
Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.

Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

REI – Cortesía.

Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.

Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

MEYO – Honor.

El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.

No puedes ocultarte de ti mismo.

MAKOTO - Sinceridad Absoluta

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.

No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.
Hablar y Hacer son la misma acción.

CHUGO - Deber y Lealtad

Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.

Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.

Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya. Cuidado con el camino que sigues.



El código Bushido era un llamado a la perfección. Los samuráis debían ser tan sensibles ante una obra de arte como valerosos en la batalla. “Practica las artes de la paz con la mano izquierda, y las artes de la guerra con la mano derecha” se lee en el Bushido. Algunos samuráis fueron ilustres calígrafos y poetas. En tiempos de los shogunes Ashikaga, se desarrolló en gran medida esta vertiente pacífica de la vida del samurai.



Los 47 ronin

Durante el periodo Muromachi el país se dividió en varios pequeños estados que luchaban entre sí por honor y tierra, por lo que los guerreros eran muy solicitados. Posteriormente, para el año de 1500 se consolidó un solo estado que posicionó a la clase guerrera en la cima de la estructura social, seguida de los granjeros, los artesanos y al último los comerciantes.

En este periodo se les obligó a los samuráis a vivir en los castillos de las aldeas bajo la custodia de un daimyo (señor feudal). Cuando un samurai se quedaba sin señor, pasaba a ser un ronin, y eran rebeldes que causaron disturbios durante ese siglo.



En 1701, el señor Asano había sido provocado por Kira en el interior del palacio del shogun, obligando al primero a que sacara la katana bajo su noble techo, lo cual estaba terminantemente prohibido y penado con la muerte. Pese a las súplicas de sus hombres y los testimonios que culpaban de los hechos al mezquino Kira, Asano fue condenado a morir, infligiéndose el seppuku o hara-kiri.

El joven amo del señorío de Ako acató el veredicto sin protestas, practicándose el doloroso ritual de inmediato. Su viuda se exilió al Templo de Sengakuji, en Edo, mientras su castillo y sus tierras eran expropiados por el shogun, dejando a los samuráis a su servicio, que llevaban décadas con la familia Asano, convertidos en ronin. Fue el consejero principal del castillo de Ako, situado a buena distancia de Edo, el caballero Oishi Kuranosuke, quien reunió a su alrededor en secreto a los más fieles servidores de su difunto señor, conjurándose para vengarse y hacer justicia, pues el caballero Kira había sido exonerado de cualquier culpa por el consejo del shogun.



22 meses despues, en aquella noche de invierno, cuando ya nadie lo esperaba y sus nombres eran objeto de burla y vergüenza, Kuranosuke cumplió su palabra, llevando a cabo una hazaña inmortal, en la que unos pocos se enfrentaron a muchos

Se introdujeron al castillo y mataron a los samurái de Kira, lo acorralaron y le dieron la opción de cometer seppuku y morir honorablemente. Como no se atrevió finalmente fue ejecutado por Oishi. Tras haber cobrado la venganza cometieron seppuku 46 de ellos. El ronin mas joven había sido mandado como mensajero para difundir la noticia y fue perdonado. Tras su muerte fue sepultado junto a los demás ronin en el templo de Sengakuji.





Los ultimos samurais



En el periodo Edo que duró unos 250 años llegó una paz relativa, por lo que la importancia del conocimiento de artes marciales declinó. Muchos samurái se volvieron burócratas, maestros o artistas. Sin embargo, el periodo feudal llegó a su fin hasta 1868 con el inicio de la restauración Meiji.

Las reformas del Emperador Meiji eran de carácter democrático y contaron con apoyo de la población, y le quitó el poder a los samurái y a los daimyo y movió la capital de Kyoto a Tokyo.

La abolición de los privilegios de los samurai causó problemas sociales. En 1876-1877 hubo una rebelión de samurai liderada por Saigo Takamon.

Este territorio desde 1876 funcionaba como un estado independiente al resto del país. La rebelión llegó cuando unos agentes del gobierno intentaron asesinar a Saigo y es por ello que éste comenzó su campaña militar.

En febrero de 1877, el líder Samurái asedió el castillo de Kumamoto, uno de los más grandes castillos construidos en Japón. Dicho castillo estaba defendido por unas tropas menos numerosas que las de los rebeldes que contaban con 20.000 hombres, tras casi dos meses de asedio, una ofensiva de las tropas del gobierno rompieron el frente y pudieron aprovisionar a los agotados defensores.



Entre el principio y el final del asedio se sucedió la batalla más intensa de toda la revuelta, la batalla de Tabaruzaka; en la que 90.000 soldados imperiales se enfrentaron a 15.000 samuráis.

La lucha duró 8 días, en las que las tropas del gobierno salieron victoriosas, aunque las bajas en ambos bandos fueron de 4000 entre muertos y heridos. Los rebeldes se retiraron con su líder hacia el oeste, a la zona de Miyazaki en donde tras refriegas con el ejército su guerreros quedaron reducidos a 3000 combatientes. Su última victoria sería en Shiroyama el 1 de septiembre con sus 500 samuráis.



En esta ciudad, Saigo aguantaría hasta el 24 de septiembre, cuando las fuerzas imperiales los rodearon y cercaron. El general imperial Yagamata Aritomo ordenó un ataque frontal con sus 30.000 hombres, los samuráis rechazaron momentáneamente este ataque con sus katanas, pero para las 6 de la mañana nada más quedaban 40 samuráis con vida. Saigo murió por herida de bala durante la batalla.

Finalmente sus últimos guerreros con vida cargaron contra las ametralladoras Gatling. Tras ésta batalla, la rebelión quedo desbaratada y éstos guerreros quedaron exentos de los privilegios que habían tenido desde la Edad Media.



El emperador perdonó a Saigo post-mortem en 1891, el armamento moderno ganó a las tradiciones, aunque bien es verdad que aunque Japón se occidentalizó no perdió sus tradiciones del todo. Los descendientes de sus familias gozan de estima entre la población japonesa[/b], especialmente la rural.







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