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Los dinosaurios no se pueden clonar por esto + resumen god





Los dinosaurios no se pueden clonar y acá te explico el por qué.



Debido a que sus tejidos originales fueron sustituidos por minerales durante el proceso de fosilización, los urug..digo los dinosaurios no pueden clonarse, así que sus huesos convertidos en piedra no contienen ni rastro de ADN
.

Dejo por aquí los pasos del proceso de fosilización:



Aunque los fósiles no contengan ADN, es probable que a algunos les haya venido a la cabeza otro método más peliculero que, a primera vista, puede parecer una manera plausible de revivir a los dinosaurios.
Se podrían clonar a partir de la sangre que contienen los mosquitos atrapados en ámbar, por supuesto. Confío plenamente en que alguien usará ese sistema en un futuro cercano para traer de vuelta a los dinosaurios, como ocurría en Jurassic Park.
Pues lamento decir que el método Jurassic Park tampoco funcionaría.
Para clonar un ser vivo se necesita extraer el ADN completo de una de sus células, esa larga cadena de moléculas en la que está codificada toda la información necesaria para “fabricar” un organismo. El ADN del organismo que se desea clonar se inserta en un óvulo previamente vaciado, el conjunto resultante se estimula para que la nueva célula se empiece a multiplicar y, con algo de suerte, produzcan un embrión viable.

Este es el proceso, de manera esquemática:



Pero, si tu objetivo es clonar un animal muerto, entonces tienes un problema: las complejas cadenas de moléculas que forman el ADN se empiezan a degradar en cuanto un organismo muere, de modo que van perdiendo una cantidad de información cada vez mayor a medida que pasa el tiempo. Como las hebras de ADN dañadas no contienen toda la información necesaria para producir un embrión tras introducirlas en un óvulo vacío,
es imposible clonar un animal que lleva mucho tiempo muerto utilizando el ADN degradado de sus restos
.
Para ponerle cifras a la velocidad de degradación del material genético, el ADN tiene un “periodo de semidesintegración” de 521 años, lo que significa que la mitad de los enlaces químicos de una muestra cualquiera de ADN se habrán deshecho 521 años después de la muerte del organismo, la mitad de lo que queda desaparecerá durante los siguientes 521 años… Y así sucesivamente hasta que la molécula haya desaparecido por completo, unos 6,8 millones de años después.









Este proceso se arece al fenómeno de la semidesintegracion radiactiva que se usa para datar las cosas.

Aun así, aunque el ADN tarde casi 7 millones de años en descomponerse del todo, su ritmo de degradación hace que sea imposible extraer ningún tipo de información de los restos del ADN de un organismo “sólo” 1,5 millones de años después de su muerte. O sea que, como podés imaginar, en la sangre absorbida por un mosquito que quedó atrapado en ámbar hace decenas de millones de años no queda ningún ni rastro de ADN, así que no se puede utilizar para clonar un dinosaurio.


Quitando el factor biológico de la ecuación, tampoco han sido capaz de encontrar ni un sólo caso real en el que alguien haya hallado sangre de dinosaurio en el interior de un mosquito atrapado en ámbar, que es la premisa en la que está basado el guión de Jurassic Park. Lo más parecido que he encontrado ha sido un mosquito que quedó fosilizado con el estómago lleno pero, por supuesto, la mancha oscura que ha quedado en el fósil en lugar de la sangre no contiene ningún tipo de ADN.


Total, que 
nunca podremos revivir a los dinosaurios a través de la clonación porque hoy en día no queda ni rastro de su ADN y, por tanto, del material genético que permitiría “reconstruirlos”.Bueno, no se puede clonar dinosaurios. Pero, ¿qué hay otros animales que se han extinguido en tiempos más recientes, como por ejemplo los mamuts o los dodos?





Pues la cosa está complicada. Empecemos por los mamuts.
Podría parecer que clonar un mamut es una tarea sencilla porque los últimos ejemplares de esta especie se extinguieron hace unos 5.700 años y muchos han estado enterrados bajo el hielo durante todo este tiempo, así que algunos de sus cadáveres han llegado hasta nuestros tiempos con bastante buen aspecto.




O con un aspecto relativamente bueno.

Pero que el cadáver de un mamut tenga un buen aspecto general no es una señal de que, a nivel microscópico, sus células y, en concreto, su ADN, hayan aguantado tan bien el paso de los años.
Es verdad que el frío ralentiza la descomposición de las células hasta cierto punto, pero no la frena por completo, así que el ADN de un cuerpo congelado durante miles de años habrá sufrido muchos daños. Además, el ADN habrá estado expuesto durante mucho tiempo a la radiación de fondo natural que, también puede romper los enlaces químicos del material genético. Para rematar el asunto, aunque el frío ralentiza ciertos procesos químicos que degradan el ADN, también rompe las paredes de las células al provocar la expansión del agua que contienen, lo que complica aun más la tarea de encontrar núcleos celulares en buen estado entre sus restos.
Como resultado, aunque sí que se han encontrado algunas células con el núcleo intacto entre los restos de los mamuts, el ADN que contienen está tan dañado que no sirven para clonar a estos animales.
Y eso son malas noticias para los amantes de los mamuts: aunque no hace tanto tiempo que se extinguieron, su ADN está lo bastante dañado como para que un embrión no se pueda desarrollar a partir de él al implantarlo en un óvulo vacío. Por tanto, a menos que alguien encuentre una célula con ADN intacto entre los restos de un mamut (algo imposible), nunca vamos a poder revivir a estos animales.
Como comenta la bióloga molecular Beth Shapiro debería ser posible recolectar trozos de ADN dañado de entre los restos de los mamuts y compararlos con el de sus parientes vivos más cercanos, los elefantes asiáticos, para intentar reconstruir de la manera más fiel posible el genoma de estos animales extintos. Llegados a este punto, se extraería el ADN de una célula de elefante asiático y se editaría para que fuera lo más parecido posible al de un mamut. Este ADN modificado se podría implantar en un óvulo y producir un embrión que tendría características parecidas a las de un mamut.

Este método es más esperanzador porque reconstruir (más o menos) el genoma de otras especies a partir de trozos “rotos” de ADN es algo que ya se ha logrado. Por ejemplo, en 2016 se logró secuenciar el genoma aproximado de un homínido denisovano que murió hace 80.000 años comparando los fragmentos de ADN de sus restos con el genoma de humanos y chimpancés.
Ahora bien, antes de que nos hagamos ilusiones, hay que tener en cuenta que la información que se puede deducir sobre el genoma de una especie extinta a través de este método es una aproximación del genoma de la especie original, no una copia exactas. Por tanto, un mamut “clonado” usando este sistema no sería un mamut (ni un clon) propiamente dicho, sino más bien un elefante que habría sido modificado para parecerse más o menos a un mamut, en función de lo precisa que fuera la aproximación.
¿Y qué hay de los dodos, que se extinguieron hace mucho menos tiempo, alrededor de 1690?
Es cierto que el ADN de los dodos debería estar mejor conservado que el de otros animales que desaparecieron mucho antes… Pero, por desgracia, el clima tropical de Mauricio, la isla en la que eran endémicos, no ha permitido que se conserven los tejidos blandos de estos animales ni ha ayudado a que el ADN contenido en sus huesos se conserve correctamente. Por tanto, los dodos se encuentran en una situación parecida a la de los mamuts y en la que haría falta “aproximar” su genoma para revivirlos.
Pero, además, clonar pájaros es aún más complicado, precisamente porque son pájaros.



Clonar un mamífero es una tarea “relativamente” fácil porque es sencillo sustituir el núcleo de un óvulo sin dañarlo excesivamente. Pero las aves son otra historia porque, sus embriones crecen dentro de huevos que desarrollan una cáscara dura mientras se abren camino hasta el mundo exterior.

Para clonar un pájaro hay que sacar el material genético que contiene el huevo en desarrollo (algo que ya

es complicado de por sí) y sustituirlo por el embrión clonado sin deformar ni dañar la cáscara que está en proceso de formación durante la operación.



Por otro lado, mientras que el óvulo fecundado de un mamífero se adhiere al útero y se queda fijo en el mismo lugar durante el embarazo, los huevos no dejan de moverse hasta que el ave los pone, lo que dificulta que el embrión implantado se pueda asentar y empezar su desarrollo.



A primera vista, podría parecer que es mejor esperar a que un ave ponga el huevo para luego sustituir el embrión que contiene por el clonado pero, llegados a este punto, el embrión que hay dentro del huevo contiene entre 50.000 y 60.000 células, 
demasiadas como para sustituirlas sin dañar los tejidos que ya ha formado a su alrededor.
Total, que, entre una cosa y otra, 
hasta ahora nadie ha conseguido revivir una especie extinta a través de la clonación y, como hemos visto, lo mejor que se puede hacer con la tecnología actual es reconstruir el genoma de una especie extinta de manera aproximada y crear un organismo que sea lo más parecido posible a un individuo de esa especie.Lo que sí que se ha conseguido es clonar especies que están en peligro de extinción porque es muy fácil conseguir material genético intacto de un ejemplar vivo. Un ejemplo es el banteng, una especie de bovino salvaje del sureste asiático en peligro de extinción que fue clonada implantando ADN extraído de un individuo vivo en óvulos de vaca, produciendo dos clones que nacieron por cesárea (uno de ellos vivió unos días y el otro 7 años).
Además, existe otra manera de revivir una especie extinta que no requiere la clonación y que consiste en cruzar los individuos de una especie que tiene rasgos similares a la especie extinta para que, con el paso de las generaciones, las características de la especie extinta se vayan potenciando en la descendencia hasta conseguir animales lo suficientemente parecidos a los extintos como para que se pueda considerar que la especie “ha sido revivida”.
Este método ya se ha utilizado con éxito para “recuperar” a las quaggas, una especie de cebra que se extinguió hace un siglo. Pero, igual que los “clones” obtenidos por la aproximación del genoma no serían “clones” de verdad, aunque estos animales se parezcan superficialmente a las quaggas, no son quaggas propiamente dichas.



Una quagga fotografiada en el zoo de Londres en 1870 y la especie “revivida” en la actualidad.


Así que, para concluir la entrada, 
la tecnología actual no nos permite clonar animales extintos
y, como mucho, podemos aspirar a producir “copias” más o menos parecidas a las especies extintas utilizando los pocos trozos de ADN degradado que han llegado hasta nuestros días para deducir cuál era su genoma original.


Pues qué bajón…


RESUMEN LVL5: la tecnologia de hoy no alcanza.










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