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Los ingeniosos intentos por escapar de la Alemania comunista




Cruzar en globo, cavar túneles, esconderse en un mínimo espacio dentro de un diminuto vehículo, todo era válido para poder escapar y salir del encierro que de un día para el otro, el 13 de agosto de 1961, impuso el Muro de Berlín. Durante los 28 años que siguieron, miles de alemanes orientales desesperados lograron saltarlo, treparlo, evadirlo, sobrevolarlo. Son todas historias dominadas por la opresión y el ahogo de la Alemania comunista. Estos miles de casos tuvieron final feliz por lograr la aventura y no perder la vida en el intento, pero tristes al fin por quedar del otro lado y con ello también resignar a una parte de sus vidas.

Quizás una de las más emblemáticas fugas fue la primera. No sólo por su condición inaugural, sino porque un soldado de la Alemania comunista fue quien la encabezó. La imagen de Hans Conrad Schumann, que tenía entonces sólo 19 años, saltando el alambrado de púas dio la vuelta al mundo y hasta el día de hoy sigue emocionando. Un fotógrafo logró captar ese momento en el que uno de los guardianes del muro, que apenas llevaba tres días de construcción y hasta ese momento no era de cemento, salta y comienza su carrera desesperada por la libertad.

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Con el paso de los años de encierro, muchos alemanes empezaron a agudizar su ingenio para no ser descubiertos en sus escapes. Cuentan las historias de esa época que varias personas lograron pasar una a una en el lugar destinado a la calefacción del diminuto vehículo Isseta. Nadie nunca podría imaginar que alguien viajaba en ese lugar. Pero ese ingenioso escondite dejó de ser seguro luego de que una mujer realizara un movimiento brusco mientras los guardias realizaban los controles y fuera descubierta.

Es conocida y muy popular la historia de dos familias que lograron escapar en un globo aerostático. En 1981, Disney llevó su fantástica historia al cine con "Night Crossing" ("Fuga de noche"). Allí se muestra cómo los Strelzyk y Wetzel escaparon en globo en septiembre de 1979 y lograron llegar a Alemania Federal. Entre las dos familias sumaban ocho integrantes. Todos creían que el cielo era la única salida para lograr un escape exitoso.

Largos días sin dormir pasaron para confeccionar el globo. Las mujeres cosían día y noche y los hombres calculaban los metros cúbicos de aire necesarios. Empeñaron todo lo que tenían y compraron tela en pequeñas cantidades y en distintas tiendas para no levantar sospechas. Finalmente, estaba todo listo. Eligieron una noche de fuertes vientos para trasladarse a una colina, desde donde se elevaron con el globo. Los cuatro adultos y los cuatro niños volaron a 2.500 metros de altura, hasta que el gas propano comenzó a acabarse. Y empezó el descenso. Finalmente aterrizaron sanos y salvos al otro lado de la frontera. Ya eran libres.

El aire inspiró también a Ivo Zdarsky, un estudiante de 24 años, que le puso alas plegables y una hélice hecha a mano a un motor de auto. Con su invento se animó a volar sobre el Muro. Logró hacer 100 kilómetros, hasta que aterrizó en Austria.

También hubo quienes se inspiraron con el agua. Kurt Meyer confeccionó una moto acuática con la que se sumergió en el Mar Báltico. Sólo llevaba una brújula atada a una muñeca y tubos de oxígeno.

Otros eligieron los túneles como forma de escape. En 1962 varias personas dejaron atrás el Muro atravesándolo bajo tierra. En uno de los casos, dos hombres, dos niños y una beba de cuatro meses cruzaron un túnel y llegaron al otro lado de la frontera. La beba era transportada en una cuna de metal tirada por poleas. Dos años después, 57 personas pasaron por un pasaje subterráneo hacia el otro lado. Esta vez el acceso bajo tierra estaba en el baño de una casa del Este y la salida en el sótano de una panadería del lado occidental.

Será por estas y otras muchas historias por las que hoy se recuerda a quienes lograron burlar ese "telón de acero" y también con tristeza y dolor a quienes se quedaron en el intento. En la entrada del museo del Checkpoint Charlie, el más importante del mundo que recuerda la historia del Muro, reza la leyenda: "El escape es la madre de la invención".
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