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Los orígenes del sexo

¿Alguna vez te has preguntado cómo fue la primera pareja que practicó sexo en la faz de la tierra? Pues algunos investigadores han llegado a la conclusión de que todo comenzó mucho antes de lo que esperábamos, lo que tiene un importante significado.



A todos nos gusta el sexo, admitámoslo. Pero aunque nos parezca una cosa muy natural a la mayoría de nosotros, es un tema mucho más complicado de lo que parece. Una de las cuestiones que más nos quita el sueño, al menos a los científicos, es cómo comenzó. Y parece que el sexo, de una manera muy similar a lo que conocemos, "se inventó" antes de lo esperado.

A esa conclusión han llegado unos curiosos investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia, quienes han logrado descubrir e incluso imaginar cómo fue el primer coito de la historia (o prehistoria más bien). Imaginaos como era el mundo hace 470 millones de años. Por supuesto no había nada que se pareciera a los monos sin pelo que conocemos como humanos rondando la tierra. Ni mucho menos. Pero eso no quiere decir que no hubiesen especies a las que se le ocurriera "probar algo nuevo".


Los primeros eran más grandes y más duros

Efectivamente, hablamos de los primero penes. Bueno, penes no. Su nombre es "claspers" y en realidad son dos, no uno. Esta estructura genital es actualmente muy parecida a la que tienen algunos peces más antiguos como los tiburones y otros condrictios, aunque sus pterigopodios tienen un origen distinto. Pero volviendo a lo que nos importa, efectivamente estos claspers eran mucho más duros, armados y prominentes en proporción. Así lo muestran los restos de los placodermos a los que se les ha estado mirando de cerca.

Los placodermos son una especie de pez lleno de placas extinto mucho tiempo atrás. En un vídeo de la Universidad de Adelaida podemos observar cómo era practicar el sexo por aquel entonces. La hembra del placodermo se acercaría probablemente al macho que elegiría uno de los dos claspers y literalmente se lo clavaría a su compañera. Este es el comienzo del desarrollo armamentístico (no os engañéis, el sexo es una guerra por la supervivencia) de lo que hoy nos hace disfrutar tanto.



Reescribiendo la historia del sexo

El sexo, como decía antes, es un punto importantísimo en nuestra historia ya que es una carrera por nuestra supervivencia. Al contrario que otros seres vivos que se limitan a dejar sus huevos para que otro bicho (de la misma especie) los fecunde, los animales que practicamos el sexo nos comprometemos a llevar a un auténtico parásito en nuestro interior hasta que sea capaz de sobrevivir en el mundo externo, tras su desarrollo. Esta estrategia promete un mejor cuidado de nuestros hijos a cambio de todas las molestias que lleva el estar preñados y desarrollar todas las herramientas necesarias para practicar sexo.

Según la investigación de los investigadores de Adelaida, este método aparecería antes de lo que esperábamos. Y es que la primera evidencia de la existencia de los claspers en placodermos se remontaría a Microbrachius sp., un animal que se considera en al base evolutiva de los animales tal y como los conocemos y que tiene unos 470 millones de años de antigüedad. No sabemos cómo, pero el caso es que este es el primer animal que pudo haber practicado sexo de la historia. Esto supone que hay que replantearse todo el asunto en cuanto a la historia evolutiva del sexo.

Hasta el momento creíamos que pasar del sexo a fecundación externa era algo prácticamente imposible. La fertilización externa, recordamos, consiste en dejar los huevos en el exterior para que otro miembro los fecunde. Sin embargo, con la aparición de los claspers de Microbrachius sp. de pronto encontramos que la fertilización externa pudo venir después que la penetración tal y como la conocemos hoy día. Por lo que el pene y todo lo que implica podría aparecer mucho después como convergencia evolutiva. Esto es, que no se desarrolló a partir de la evolución de los claspers sino que la naturaleza decidió que el modelo era bueno y que "por qué no probarlo de nuevo con unas ligeras modificaciones".



Lo que importa del asunto

Este descubrimiento al contrario que ayudar a clarificar sirve más bien para liar todavía más un asunto que ya de por sí es muy complejo: ¿Qué son los placodermos? Esta pregunta es una de las grandes incógnitas de la paleobiología y paleontología. Y saber que Microbrachius sp. practicaba el sexo antes de lo que pensábamos no hace sino dar más dolor de cabeza. Hasta el momento el debate viene dado por que no sabemos si todos los placodermos son una misma línea evolutiva distinta con la cual compartimos un ancestro común u otra cosa.



Porque los placodermos podrían ser en realidad ese ancestro, de manera que los animales, tal y como los conocemos, podrían haber evolucionado de estos feos peces armados. O bien todos los placodermos practicaban el sexo y tenían fertilización interna y por tanto los peces desarrollaron a posteriori la fertilización externa, una cosa que parece muy improbable. Ambas opciones son bastante incómodas en cuanto a evolución y son dos hipótesis que no pueden reconciliarse de primeras. Así que dejaremos a los investigadores peleando por quién metió qué en quién mientras que la evolución sigue su curso y disfrutamos todos de un asunto que conocemos bien, con o sin claspers.



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