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maricas, bolleras y trans en la televisión

maricas, bolleras y trans en la televisión

Es innegable: las series de televisión se han convertido en uno de los pilares básicos del ocio contemporáneo. Hacen correr ríos de 'hashtags' en Twitter, son el nuevo lugar común en las conversaciones de ascensor y, entre otras cosas, han conseguido dar voz en la ficción a gays, lesbianas y transexuales.


El mercado de las series está más vivo que nunca. En cierto modo y desde hace unos años, Internet desterró a la televisión -el centro del universo y de cualquier hogar en los noventa- e Internet también le ha dado una nueva oportunidad. A la oferta de series de la HBO, Fox o ABC se suman Netflix o Amazon, que ahora producen sus propios contenidos (y reciben Globos de Oro por ellos) sin horarios de emisión ni frecuencias semanales: simplemente se descargan de la red. Este cambio provoca que las ficciones puedan encontrar más fácilmente difusión entre un público propio, un nicho más claro.

Es por esto quizá que las series cada vez viven más pegadas a la realidad y tratan de ser más generosas en su representación de nuestro día a día. Conscientes de su poder de codificación cultural -de la facilidad con la que generan hábitos de consumo y de vida-, las series se han abierto, han aprovechado su éxito y se han hecho más complejas. Saben que lo que muestran abre camino, y han empezado a representar de otro modo a ciertos grupos sociales que habían estado antes más estereotipados como las mujeres, las minorías raciales o las representantes de lo queer.



LO QUEER
Lejos estamos ya de Queer as folk o The L Word, series precursoras en la representación de personas homosexuales; series que más que reflejar su realidad intentaban generar un producto para ese tipo de público. Las tramas, aunque bien intencionadas, giraban siempre en torno al mismo tema: series con poco interés narrativo, muy homonormativas, preocupadas en exceso por crear un nuevo estilo y, sobre todo, por hacer referencia a todas y cada una de las cuestiones LGBT (salida del armario, poligamia, búsqueda imposible del amor, VIH...).

Sin embargo, en los últimos años la ficción televisiva ha introducido personajes homosexuales que han propuesto una visión más compleja (y realista). Si destacáramos uno sería el de Omar Little, el personaje que Michael K. Williams interpretaba en la serie The Wire de la HBO. La serie fue un éxito de crítica y Omar uno de sus personajes más alabados: un ladrón violento de Baltimore con un complejo código moral que subvierte las características comúnmente asociadas a este tipo de perfil y que, en la intimidad, demuestra ser un homosexual especialmente tierno con sus amantes.

Mitchell y Cameron, los personajes de la sitcom de ABC Modern Family, forman un matrimonio homosexual que ha adoptado a una niña asiática. A través de la risa han conseguido normalizar esta situación en los salones de medio mundo de un modo más efectivo que muchos intentos legislativos. Los actores Eric Stonestreet y Jesse Tyler Ferguson, así como el creador de la serie Steve Levitan, han comentado en varias ocasiones la cantidad de mensajes que reciben de personas que se han decidido a salir del armario gracias a que sus padres empatizan con sus personajes en la serie.

Una de las grandes revelaciones de la temporada ha sido Transparent -la serie de Amazon ganadora de dos Globos de Oro- en la que Jeffrey Tambor interpreta a Maura Pfefferman, una transexual que empieza su transición con 70 años. La serie muestra una perspectiva de todas las condiciones posibles a través de sus personajes principales y secundarios, a la vez que lidia con el rechazo y consigue transmitir con una profunda sensibilidad lo difícil que resulta en realidad el equilibrio entre lo interno y lo externo y la constante batalla que supone aceptarse a uno mismo -seas hetero, gay, trans o todo a la vez-.




LO TRANS
Una de las primeras series que trató el tema de lo transgénero desde una óptica más compleja fue Hit & Miss, una serie británica de Paul Abbot de seis capítulos en la que Chloë Sevigny daba vida a una asesina a sueldo transexual que descubría repentinamente que era padre de un hijo al que debía cuidar. Paul explicó que este proyecto surgió de combinar dos series distintas que tenía sobre la mesa: una sobre una madre transexual en la que sentía que lo único de lo que había que hablar era de que tenía pene y otra sobre un asesino a sueldo, así que decidió unirlas. Chloë realizó varias escenas de desnudo con penes prostéticos.

Glee es la comedia musical de Ryan Murphy para Fox en la que aparece Wade Adams, un personaje que solo se siente cómodo cuando da vida a su alter ego Unique, con ropa de mujer. A lo largo de la serie este personaje va enfrentándose poco a poco a diversos problemas: el bullying, su necesidad de ser tratado en femenino o su deseo de utilizar el lavabo de chicas. Desde algunos medios surgieron críticas diciendo que la serie ensalzaba "estilos de vida alternativos"; la respuesta de Ryan Murphy ha sido poner un nuevo personaje transexual en la nueva temporada de la serie -en esta ocasión el personaje de Dot-Marie Jones- que comenzará su transición de mujer a hombre con 50 años.



Hasta ahora encontrar ejemplos de actrices transexuales había sido difícil. Teníamos el caso de Candis Cayne, una celebridad de la escena clubbing neoyorquina en los 90 que apareció en un papel en la serie Dirty Sexy Money, convirtiéndose así en la primera transexual interpretaba un personaje transexual en prime time.

Para la cuarta temporada de American Horror Story, que tiene como subtítulo Freak Show, los creadores buscaban a un hombre para el papel de "mujer gigante", así que Erika Ervin -que llevaban muchos años viviendo como mujer- decidió disfrazarse hombre para conseguir el papel. Y así fue: en la serie da vida a Amazon Eve, apodo que ya había utilizado en el pasado por su exagerado tamaño.

Pero si alguien ha roto todos los moldes de popularidad, aceptación y normalización, ésa ha sido Laverne Cox. La actriz interpreta a Sophia Burset, una transexual convicta en la serie Orange is the new black de Netflix, que destaca por desplegar un espectacular casting femenino. Su buen trabajo le valió una nominación al Emmy a la mejor actriz invitada en una serie de comedia, convirtiéndose en la primera mujer transexual de la historia en ser nominada.

Laverne apareció en una histórica portada de la revista Time bajo el titular "The transgender tipping point": otra primera vez. Además, en numerosas apariciones televisivas ha desplegado su activismo en este tema, que no va de otra cosa que de mostrarse natural y abierta alrededor de su propia historia, dando a entender que cada persona tiene la suya propia. En esta línea, en una ocasión corrigió a una presentadora que había dicho que "nació hombre" para que mejor dijera que "fue asignada como hombre en su nacimiento", porque ella sentía que era el modo correcto de expresarlo.

Su extroversión -y su dominio del lenguaje al hablar sobre este tema- la convierte en una valiosa pieza para abrir el debate. Cuando le preguntaron acerca de qué creía que significaba su nominación para otras transexuales citó a Sidney Poitier cuando hace 50 años fue el primer afroamericano en ganar un Oscar al mejor actor: no lo hemos superado solo por mí, es solo el principio y debe haber más como yo



EL CASO ESPA?'OL
Y en España, ¿qué?

Nuestra producción de ficción se encuentra en un punto muy concreto: está dominada por las grandes cadenas que en general tratan de hacer productos para todos los públicos que dominen el prime time y, por eso, hay poco espacio para series que se salgan de ese target genérico.

Hasta este momento hemos tenido algunos personajes gays, pero casi siempre dentro del entorno de la sit com o desde una perspectiva bastante estereotipada. incluso una serie como Queer as folk en nuestro país seria impensable, porque va dirigido a un nicho de mercado demasiado concreto y no estamos acostumbrados a producir así, o se falla al atreverse a asumir ese riesgo.

En nuestro país tienen mucho éxito los reality shows, que son de producción más barata que las series. España es diferente la mires por dónde la mires, y en los realitys patrios hemos contado con todo tipo de referentes de lo queer y lo trans a un nivel mucho más radical incluso que en la ficción estadounidense. Recordemos si no figuras como Desi, la concursante de Gran Hermano que se identificaba como mujer sin haber realizado ningún tipo de transición; algo que podría parecer 'raro' en otros países y que, sin embargo, el público español asumió con total normalidad.

Tenemos referentes gays, lesbianas y transexuales en prime time, pero, ¿llegaremos a ver una ficción española cuyos personajes no sean mayoritariamente heterosexuales -y no heteronormativos, ya que estamos-? ¿Tendría éxito algo así en nuestro país?
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