Más allá de “Breaking Bad”: conoce al verdadero Heisenberg

Walter White probablemente quede en nuestros recuerdos como el químico más rabiosamente impredecible de la televisión, pero hubo un físico muchas décadas antes que White en el cual se basa su alter ego en Breaking Bad: conozcan a Werner Heisenberg.

Las sospechas de que Vince Gilligan (creador de la serie) no eligió el nombre de Heisenberg al azar saltan a la vista en varias curiosas “coincidencias”. Por ejemplo, en el hecho de que White en la serie y Heisenberg en la vida real son profesores que se ven involucrados con las personas incorrectas. Pero no hablamos de mafiosos y jefes de carteles de droga, sino de nazis.

Werner Heisenberg




Werner Karl Heisenberg nació el 5 de diciembre de 1901 en Würzburgo, Alemania y estudió en la Universidad de Múnich. En 1923 fue ayudante del físico alemán Max Born en la Universidad de Gotinga, y desde 1924 a 1927 obtuvo una beca de la Fundación Rockefeller para trabajar con el físico danés Niels Bohr en la Universidad de Copenhague. En 1927 fue nombrado profesor de física teórica en la Universidad de Leipzig y posteriormente fue profesor en las universidades de Berlín (1941-1945), Gotinga (1946-1958) y Múnich (1958-1976). En 1941 ocupó el cargo de director del Instituto Kaiser Wilhelm de Física, que en 1946 pasó a llamarse Instituto Max Planck de Física.

Estuvo a cargo de la investigación científica del proyecto de la bomba atómica alemana durante la II Guerra Mundial. Bajo su dirección se intentó construir un reactor nuclear en el que la reacción en cadena se llevara a cabo con tanta rapidez que produjera una explosión, pero estos intentos no alcanzaron éxito. Estuvo preso en Inglaterra después de la guerra

Heisenberg realizó sus aportes más importantes en la teoría de la estructura atómica. En 1925 comenzó a desarrollar un sistema de mecánica cuántica, denominado mecánica matricial, en el que la formulación matemática se basaba en las frecuencias y amplitudes de las radiaciones absorbidas y emitidas por el átomo y en los niveles de energía del sistema atómico.

El principio de incertidumbre desempeñó un importante papel en el desarrollo de la mecánica cuántica y en el progreso del pensamiento filosófico modern.

Inclinado desde joven hacia las matemáticas, y en menor medida por la física, intenta en 1920 empezar un doctorado en matemática pura, pero Ferdinand von Lindemann lo rechaza como alumno porque está próximo a jubilarse. Le recomienda hacer sus estudios de doctorado con el físico Arnold Sommerfeld como supervisor, quien lo acepta de buen grado. Tiene como compañero de estudios a Wolfgang Pauli.

Durante su primer año toma esencialmente cursos de matemática con la idea de pasarse a trabajar en teoría de números apenas tenga la oportunidad, pero poco a poco empieza a interesarse por la física teórica. Intenta trabajar en la Teoría de la Relatividad de Einstein y Pauli le aconseja que se dedique a la Teoría Atómica en la que todavía había gran discrepancia entre teoría y experimento.

Obtiene su doctorado en 1923 y enseguida viaja a Gotinga, donde trabaja como asistente de Max Born. En 1924 viajó a Copenhague y conoció a Niels Bohr.

Durante sus estudios en la Universidad de Múnich, Heisenberg se decantó decididamente por la física, sin renunciar a su interés por la matemática pura. En aquellos momentos, no obstante, la física se consideraba esencialmente una ciencia experimental y la falta de habilidad de Heisenberg para los trabajos de laboratorio complicarían el proceso de su doctorado. Arnold Sommerfeld, su director de tesis, reconocía sus extraordinarias capacidades para la física matemática pero había una cierta oposición a su graduación por causa de su inexperiencia en física experimental. Finalmente, Heisenberg se doctoró en 1923, presentando un trabajo sobre turbulencia de los fluidos. En estos años de doctorado conoció a Wolfgang Pauli, con quien colaboraría estrechamente en el desarrollo de la mecánica cuántica.

De Múnich, Heisenberg pasó a la Universidad de Gotinga, en donde enseñaba Max Born y en 1924 pasó al Instituto de Física Teórica de Copenhague dirigido por Niels Bohr. Allí Heisenberg conoció entre otros prominentes físicos a Albert Einstein e inició su período más fecundo y original, que dio como resultado la creación de la mecánica de matrices.

En 1932, Werner Heisenberg recibió el premio Nobel de física por sus teorías sobre mecánica cuántica, aunque la gente suele recordarlo como el descubridor del principio de incertidumbre que lleva su nombre. En términos sumamente simples, el principio de incertidumbre de Heisenberg afirma que es imposible medir con exactitud la posición y la velocidad de una partícula simultáneamente, pues al conocer su posición el observador ha afectado la velocidad, y al medir la velocidad, habremos cambiado la posición, por lo que conocer a la vez ambas variables no es posible.

Aunque Heisenberg fuera un respetado integrante de la comunidad científica alemana, al inicio de la Segunda Guerra Mundial se consideró enviarlo a un campo de concentración debido a su ascendencia judía. La familia de la madre de Heisenberg era cercana a la familia de Heinrich Himmler, comandante en jefe y posterior ministro de la infame SS. A través de una carta, Heisenberg logró convencer a Himmler de salvarle la vida, pero a costa de trabajar años después para las investigaciones de energía nuclear de Hitler. Hay quien afirma que Heisenberg deliberadamente saboteó estas investigaciones para no darle al Reich más poder del que ya tenía. Por ello, no deja de sorprender (SPOILER) que en el último capítulo Walt se enfrente y derrote a los supremacistas blancos, como una especie de justicia histórica en nombre del Heisenberg real.



Sin embargo, el principio de incertidumbre de Heisenberg podría referirse también a la compleja relación entre Walter White y Jesse Pinkman en Breaking Bad: los cambios en la vida de uno afectan la del otro, y nunca podemos saber con certeza si están del mismo lado y por qué razón.

La última similitud entre el Heisenberg de la serie y el Heisenberg de la vida real es que ambos sufrieron cáncer; aunque afectados por la misma enfermedad, el final del físico fue mucho más grato que el del químico. Cuando Werner Heisenberg falleció en 1976, sus amigos y colegas le rindieron tributo caminando del instituto de Física de Munich hasta la casa del científico, llevando cada uno una vela encendida.