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Megapost: La Química de Breaking Bad




Ya conoceréis esta serie y el gran éxito que ha tenido. Somos muchos los que hemos disfrutado de las desventuras de Walter White, ese antihéroe profesor de química de instituto que ante el diagnostico de cáncer terminal decide dedicarse a sintetizar la máxima metanfetamina posible para procurar un futuro digno a su mujer y su hijo con parálisis cerebral.

La serie esta llena de referencias químicas narradas con bastante rigor científico, salvando algunas licencias narrativas como su famosa “meta azul” de gran pureza, cuando la metanfetamina es un solido cristalino en su forma de sal (hidrocloruro de metanfetamina) de color blanco o transparente.

No obstante otras muchas referencias químicas son correctas, como el experimento que realiza en el instituto que consiste en rociar una llama disoluciones de sales en alcohol y el cambio de color de la llama debido a las distintas longitudes de onda que emiten los iones de dichas sales. O los métodos de síntesis de la metanfetamina (obviamente no se da toda la información por eso “de niños no intentéis esto en casa”), pero si la teoría básica que cualquier estudiante de química conoce.



1: ¿Puede el ácido fluorhídrico disolver un cadáver?




En la popular serie televisiva Breaking Bad, el profesor de Química protagonista y su alumnos que nunca aprobó la asignatura se deshacen de varios cadáveres disolviéndolos en ácido fluorhídrico (HF). ¿Es eso posible? Más bien no. Lo demostró recientemente el programa MythBuster de Discovery Channel, pero era de suponer, porque es sabido que en la práctica los cadáveres se disuelven con bases (concretamente, mediante una hidrólisis alcalina mediante hidróxido sódico).

La primera vez que se realiza la “operación” en la serie la supuesta disolución no se completa porque el ácido ataca el contenedor en el que se encuentra el cadáver, que es una bañera. Eso hace que los productos de la reacción sean masas informes de órganos medio corroídos, sangre y porquerías variadas. Pero las veces siguientes, usando contenedores de plásticos, consiguen convertir los cuerpos en líquidos rojizos.

Los productores de MythBuster, con ayuda de químicos de la Universidad de Berkeley, probaron en el laboratorio con sendos trozos de madera, acero, yeso, una baldosa de linóleo y un poco de carne de cerdo. El yeso quedó convertido en una especie de papilla y la carne se ablandó un poco; los demás materiales no se vieron demasiado afectados.



No obstante, quisieron hacer otra prueba a mayor escala. En una bañera de hierro fundido, en el campo, colocaron un cerdo sin su cabeza y sobre él vertieron unos 22 litros de ácido (en Breaking Bad usan unos 7 litros). Nada. Además, usaron lo que llamaron una “salsa especial” cuya composición no quisieron decir porque “no queremos enseñar a los criminales cómo deshacerse de un cuerpo”, según explicaron. (Probablemente se trataba de agua regia, es decir nítrico más clorhídrico.) Con la mezcla que usaron, el cerdo quedó convertido en una fea masa sanguinolenta, pero no se disolvió ni tampoco se agujereó la bañera.


Propiedades del ácido fluorhídrico

En realidad, el fluorhídrico no es un ácido demasiado fuerte. De hecho, es el más débil de los ácidos hidrácidos de los halógenos (fórmula general HX, siendo X un halógeno). Al decir que no es fuerte queremos indicar que en su disociación

HF + H2O ⇌ H3O+ + F−

produce pocos iones H3O+. Sin embargo, sí es un ácido que ataca a determinados materiales con mucha facilidad, pero su capacidad de corrosión se debe más al flúor que posee que a la de los iones H3O+.

Por otro lado, su acidez es mayor cuando su concentración es muy alta (es decir, cuando la proporción de agua es pequeña) porque además del equilibrio anterior se produce esta autodisociación:

2 HF ⇌ H+ + FHF−

que también se puede escribir así si se considera la solvatación del ion H+:

3 HF ⇌ HFH+ + FHF−

El anión FHF− se denomina comúnmente bifluoruro o, más correctamente, hidrógenodifluoruro.

Cuando se explican en clase las propiedades del ácido fluorhídrico se suele destacar de esta sustancia su capacidad de atacar al óxido de silicio y los silicatos contenidos en la mayoría de los tipos de vidrio y en las cerámicas. Igualmente, reacciona con muchos plásticos, pero no con los fluorocarbonados (como el teflón), el polietileno clorosulfonado, el caucho natural o el neopreno.

Las especificaciones sobre los riesgos para la salud de este compuesto son para tenerle respeto. En estado gaseoso es un veneno de acción rápida que afecta a los pulmones y la córnea de los ojos. Causa quemaduras en la piel que inicialmente no son dolorosas. Lo peor es que ataca el calcio de los huesos, por lo que el ácido concentrado se considera un tóxico sistémico que eventualmente puede producir paro cardíaco cuando entra en contacto con 160 cm2 de piel (al menos, eso dicen las fichas técnicas).

Finalmente, como hemos indicado más arriba, el método actual que se utiliza para “disolver” cadáveres de animales de granja no es tratarlos con un ácido, sino someterlo a una hidrólisis alcalina con hidróxido sódico. El cuerpo queda reducido a una mezcla de consistencia lodosa de color marrón y restos de huesos. Cuando se seca y tritura se convierte en un polvo salino. Las empresas funerarias alegan que este procedimiento es más ecológico que la cremación porque solo requiere un tercio de la energía y produce un octavo de CO2.



2: El verdadero poder explosivo del fulminato de mercurio



El fulminato de mercurio (II), también llamado fulminante de mercurio o mercurio fulminado, es una sustancia de fórmula Hg(CNO)2, es decir, está formada por un catión Hg(II) y dos aniones fulminato: [ONC]−, a no confundir con sus isómeros el cianato y el isocianato, cuyos grupos funcionales son –O–C≡N y –N=C=O respectivamente. Una forma un poco más desarrollada del fulminato es ONC-Hg-CNO.

Se trata de un compuesto muy inestable, por lo que puede explotar bajo ciertas condiciones, aunque al hacerlo no produce mucho calor. Se le cataloga como explosivo primario, es decir, que es muy sensible a ciertos estímulos (impacto, fricción, calor, electricidad estática, reacción electromagnética…). Por eso suele utilizarse como explosivo de iniciación (detonador o disparador de explosivos secundarios; por ejemplo, antes se empleaba mucho en las cápsulas fulminantes de los cartuchos). Una sustancia análoga es el fulminato de plata, aún más inestable, tanto que no se puede almacenar en grandes cantidades porque detona bajo su propio peso.

Cuando se descompone térmicamente, el fulminato de mercurio puede hacerlo a temperaturas relativamente bajas (unos 100 ºC). Se han propuesto varios reacciones de descomposición de este producto:

4 Hg(CNO)2 → 2 CO2 + N2 + HgO + 3 Hg(OCN)CN
Hg(CNO)2 → 2 CO + N2 + Hg
Hg(CNO)2 → :Hg(OCN)2 (cianato, isocianato o una mezcla de ambos)
2 Hg(CNO)2 → 2 CO2 + N2 + Hg + Hg(CN)2

El fulminato de mercurio se prepara haciendo reaccionar mercurio con ácido nítrico en presencia de etanol, pudiendo formar cristales de color azul celeste.


El uso de este compuesto como supuesto explosivo es relativamente común en la cultura popular. En Breaking Bad el profesor de Química protagonista, Walter White. lo utiliza para volar las ventanas de una habitación e impresionar así y arredrar a un desquiciado narcotraficante (Tuco Salamanca) al que inicialmente el químico hace creer que el fulminato es metanfetamina. Pero ya se había empleado en las series MacGyver, Law & Order, Burn Notice, Mister Roberts, Code Geass y en la película Chacal (El día del chacal) (1973), en la que el terrorista quiere asesinar con explosivos de fulminato al general De Gaulle.

En Breaking Bad, el químico arroja un grueso cristal de fulminato contra el suelo o una pared y provoca una explosión suficiente para romper las ventanas y causar otros daños pero sin herir a las personas que se encuentran en la habitación. ¿Es esto verosímil? El programa de televisión de MythBuster comprobó recientemente que no. Es decir, el fulminato sí puede explosionar al ser arrojado, pero para causar esos destrozos se tiene que disponer de cantidades más grandes que el cristal que Walt lanza en el despacho de Tuco.

Para probar el fulminato, los de MythBuster primero introducen 5 gramos en el interior de una calabaza y lo hacen detonar eléctricamente. Lógicamente, la calabaza salta hecha pedazos, pero eso no es demasiado para un explosivo.



Después intentan hacer un simulacro más real. Construyen una réplica de la oficina de Tuco, con sus ventanas, escritorio, maniquíes en las posiciones en las que están los actores en la película y un brazo robótico que hace las funciones de Walt arrojando 50 gramos de fulminato de mercurio a una velocidad de unos 100 km/h, es decir, las mismas condiciones que en la ficción. ¿Qué pasa? Nada; no explota. Después aumentan la velocidad y tampoco. Finalmente emplean 250 gramos y todo el habitáculo se viene abajo. El problema es que “mueren” bajo los escombros todos los que se hallan dentro, y, claro, eso no es lo que ocurre en la película…



3: Pila de mercurio



En uno de los episodios de la serie televisiva Breaking Bad los protagonistas necesitan recargar en el desierto la batería de una autocaravana. Al profesor de Química, a falta de otros medios, se le ocurre construir una pila electroquímica. La que consigue fabricar es semejante a las pilas clásicas de óxido de mercurio, en las que este material (o una mezcla de él y dióxido de manganeso) mezclado con un poco de grafito para facilitar la conducción actúa como cátodo que se enfrenta a un ánodo de zinc. Como puente salino se emplea un material poroso impregnado con hidróxido sódico o potásico, que son buenos electrolitos.

En una pila de este tipo, en el cátodo el óxido de mercurio se reduce a mercurio elemental (Hg):

HgO + H2O + 2e- → Hg + 2OH-

y en el ánodo el Zn se oxida a ZnO:

Zn + 2OH- → ZnO + H2O + 2e-

La reacción global es:

Zn + HgO → ZnO + Hg

El potencial normal de reducción de la semipila de mercurio es de aproximadamente 0,1 V y el de la semipila de Zn, -1,26 V. Por lo tanto, el potencial normal de esa pila sería de aproximadamente



Eo = Eocát – Eoán = 1,36 V.

En la ficción de Breaking Bad, el protagonista usa como cátodo el material contenido en las pastillas de frenos de la autocaravana y como ánodo el Zn del que se encuentra aleado en tornillos, arandelas, monedas, pernos, tuercas y otras piezas metálicas que consiguen reunir. Como electrolito recurren al hidróxido potásico sobrante del proceso de síntesis de la metanfetamina que están produciendo ilegalmente. Con una disolución de este electrolito impregnan unas esponjas y así tienen el puente salino.



Así fabrican seis pilas que ponen en serie, formando una batería de unos 8 voltios teóricos que conectan en paralelo mediante hilos de cobre a la batería de la autocaravana, para cargarla. Las baterías de estos vehículos son de 12 o 16 V, por lo que surge la duda de si el montaje de Walt y Jesse es suficiente para arrancar el motor. Pero en realidad este no sería el principal inconveniente. La batería que han fabricado tiene una resistencia, y esta juega en contra de la intensidad de corriente. Una autocaravana de ese tipo probablemente requiera centenares de amperios para funcionar, mientras que la pila construida no creemos que proporcione más de unas decenas… ¡Pero todo es probarlo!



_4: Fuegos de colores



En el episodio piloto de la serie televisiva Breaking Bad, el profesor Walt White enseña a los alumnos cómo cambia el color de la llama de un mecharo Bunsen cuando la rocía con distintas disoluciones de productos químicos. Es un experimento que sale muy bien y que puede realizarse en casa si se dispone, especialmente, de sales alcalinas, que en general son las que dan colores más vivos. También dan colores bonitos el cobre y los compuestos de boro. Ni más ni menos, este es el fundamento de los fuegos artificiales.

Una forma sencilla y segura de realizar el experimento es impregnar un bastoncillo de algodón en una disolución de la sal en agua (si el agua está acidulada con ácido clorhídrico los colores suelen verse mejor) o en metanol o isopropanol. También se puede pulverizar la disolución sobre la llama directamente.

Los colores se producen porque la llama excita los electrones de los cationes de las sales. Cuando estos retornan a su nivel original emiten radiación de color característico.



– 5: Cocinando cristal



En un artículo de Triplenlace hemos explicado cómo los personajes de la serie televisiva Breaking Bad fabrican (“cocinan”) metanfetamina (“cristal”), según ellos mismos lo describen. Una discusión en profundidad sobre diferentes rutas de síntesis de esta droga puede encontrarse aquí (y en muchas otras páginas de Internet). Ni que decir tiene, por si alguien sufre la tentación de ponerse a “cocinar” metanfetamina, le recomendaríamos que se deje de tonterías y piense que la química y la vida son muy bellas y que la química hace y puede hacer infinidad de cosas para hacer la vida aún más feliz. Dicho lo cual, haremos unos comentarios adicionales sobre la síntesis de la metilanfetamina.



No es un compuesto químico reciente. La N-metil-1-fenilpropán-2-amina, que es su nombre oficial, fue sintetizada por el químico japonés Nagai Nagayoshi en 1893 a partir de la efedrina cuando estudiaba las propiedades de este alcaloide, usado como fármaco desde antiguo.



Un isómero de la efedrina (más exactamente, un diasteroisómero) es la pseudoefedrina , también alcaloide natural y fármaco, que se emplea como descongestivo nasal. Al principio, los protagonistas de Breaking Bad sintetizan su metanfetamina a partir de grandes cantidades de pastillas de psudoefedrina que hacen comprar en la farmacia a “enanos” a su servicio. Después se dan cuenta de que este método no les permitirá producir grandes cantidades, por lo que el el profesor de química Walter White recurre a la síntesis a partir de metilamina; esta ruta sintética le permite obtener una droga muy pura, cristalina y de color azulado.



Hay que tener en cuenta que la metanfetamina es una molécula que se puede presentar en dos formas o isómeros. Concretamente, se trata de isómeros ópticos por su diferente comportamiento frente a la rotación del plano de la luz polarizada. De los dos, el que ejerce una acción psicoestimulante más acusada es el isómero dextrógiro (es decir, el que desvía el plano de polarización hacia la derecha), llamado D-metanfetamina o más técnicamente S-metanfetamina. El otro, la L-metanfetamina (o R-metanfetamina), tiene menores efectos psicodinámicos (y por eso es el que se utiliza como principio activo en las formulaciones de algunos inhaladores para descongestión nasal).

En la síntesis con fines delictivos realizada en Breaking Bad se sigue el procedimiento regioselectivo adecuado para obtener D-metanfetamina y no su isómero L. Esta circunstancia se menciona más de una vez, y particularmente cuando el profesor White pregunta a un secuaz del narcotraficante Gus Fring que cree ser capaz de sintetizar la droga si sabe algo acerca de isomería óptica, quiralidad, regioselectividad, etc… Por no saber nada de eso, el secuaz encuentra un castigo atroz, aunque no creemos que los creadores de la serie quieran dar a entender que la misma pena les espera a los estudiantes que ignoren estos conceptos.

Bromas aparte, y antes de continuar. diremos que los drogadictos que consumen metanfetamina lo hacen porque este fármaco es un potente estimulante del sistema nervioso central que afecta a mecanismos neuroquímicos tan variados como los que regulan el ritmo cardiaco, la presión sanguínea, el apetito, la atención, los estados de humor y emocional, las respuestas asociadas con la alerta mental… La droga penetra más fácilmente en el cerebro que otros estimulantes gracias a su liposolubilidad, propiedad que le otorga, además, una mayor estabilidad frente a la degradación por monoamino-oxidasa. Pero, como casi todo en la naturaleza, lo “excesivamente bueno” tiene su contrapartida, como muestran estas gráficas imágenes:



Efectivamente, según proclaman las autoridades de la lucha antidroga, la mentanfetamina acaba dañando nervios y tejido cerebral de forma análoga a como lo hace la enfermedad de Alzheimer y produce la llamada boca de metanfetamina, caracterizada por podredumbre y caída de dientes. Hay que tener en cuenta que aunque en la serie el profesor de química se precia de obtener una metanfetamina azul de más de un 99% de pureza, en el mundo real el producto no suele alcanzar el 75%, por lo que los drogadictos, además de la droga, se tragan disolventes, reactivos en exceso y productos secundarios muy tóxicos.



La síntesis

En el argot de los laboratorios clandestinos de metanfemina se suele hablar de los procesos rojo, blanco y azul como etapas parciales de la hidrogenación (reducción) del grupo hidroxilo de la pseudoefedrina o de la efedrina. La palabra “rojo” se refiere al uso de fósforo; el “blanco” es la pseudoefedrina; el “azul”, el yodo que se emplea para producir el ácido yodhídrico necesario.



Los que han visto las serie habrán comprobado que durante todo el proceso de síntesis los “cocineros” emplean máscaras respiradoras. Desde luego, no lo hacen por capricho, sino para protegerse de los gases tóxicos que se generan o se pueden generar. Hay que tener en cuenta que en un laboratorio de metanfetamina se puede respirar o estar en contacto con cloroformo, éter, acetona, amoniaco, ácido clorhídrico, metilamina, yodo, ácido yodhídrico, litio, sodio, mercurio, hidrógeno, fosfina…

Una prueba de que el proceso puede ser mortal si se comete algún error la ofrece el primer episodio de la serie. En él vemos cómo el profesor White, amenazado por unos narcotraficantes dentro de la caravana donde tienen montado el laboratorio, para librase de ellos genera el gas tóxrico fosfina (PH3) vertiendo fósforo sobre un líquido. Cuando vimos este episodio no apreciamos muy bien de qué líquido se trataba, pero lo lógico es que fuera una disolución de hidróxido de sodio, que produciría, además de la fosfina, fosfinato sódico y fosfito sódico como subproductos. (También podría tratarse de un ácido, que en teoría produciría fosfina y ácido fosfórico mediante una reacción de desproporción.)

Cuando deciden que la vía de la pseudoefedrina no es la adecuada optan por la metilamina como producto de partida. Para hacerse con ella montan una operación a gran escala que tiene que ver con un transporte en tren… Pero no lo contaremos para no arruinar la serie a quien no la haya visto.



La metanfetamina y la moda de lo azul

Después de cinco años de emisión, actualmente se están viendo los últimos episodios, que contendrán el esperado desenlace. La serie se ha rodado en Albuquerque, ciudad de gran influencia hispana y la más importante del estado norteamericano de Nuevo México. Allí la química se ha hecho popular e incluso está siendo usada como reclamo turístico. Según informa Traveler.es, una famosa confitería ya ha vendido más de 30 mil bolsitas de metanfetamina azul… de caramelo, a un dólar la bolsa. Este producto, al parecer, es el que se utiliza en la serie como atrezo para figurar la droga.



En otro lugar venden unos donuts llamados Blue Sky, de vainilla y cubiertos de cristalitos azules de caramelo. Hasta se han creado dos nuevas cervezas con nombres alusivos: la Heisenberg’s Dark y la Walt’s White Lie.

Un spa ofrece un tratamiento exfoliante con sales azules que llaman Bathing Bad, clases para obtener metanfetamina de caramelo y sales de baño y toda una línea de productos cosméticos azules,

El equipo de realización de la serie ha agradecido a la ciudad su colaboración con grandes carteles en los que se lee: ¡Gracias, Albuquerque! Hemos tenido mucha química juntos.


– 6: Composición del cuerpo humano



En el tercer episodio de la serie televisiva Breaking Bad, el profesor de química Walter White trata de disolver un cuerpo humano en ácido fluorhídrico. Mientras lo hace rememora una conversación que tuvo años atrás con su compañera de investigación Gretchen Schwartz en la que entre ambos hacen cuentas sobre la composición química del ser humano. Esto dicen, más o menos:

Walter White: Vamos a analizarlo. Hidrógeno; ¿cuánto tenemos de hidrógeno?
Gretchen Schwartz: ¿En moles?
W. W.: Sí.
G. S.:Un 63% (We’re looking at 63%).
W. W.: Sesenta y tres, que no es poco. Vayamos con el oxígeno.
G. S.: Oxígeno, 26%.
W. W.: Veintiséis. Ahí tienes tu agua.
G. S.: Carbono, 9%.
W. W.: Carbono, 9.
G. S.: Que dan un total del 98%.
W. W.: Así es.
G. S.: Nitrógeno, 1,25%.
W. W.: Uno coma veinticinco..
G. S.: Esto nos sitúa en 99 y cuarto. Solo nos quedan los oligoelementos, en los que reside la magia. W. W.: Espera un poco: ¿qué pasa con el calcio? El calcio no podemos decir que sea una traza. Ahí tienes todo tu esqueleto…. .
G. S.: Eso parece, ¿verdad? Pues bien, el calcio solo supone el 0,25%.
W. W.: ¿Cómo? ¿Tan poco? ¿En serio? Nunca lo habría imaginado. ¿Y qué pasa con el hierro?
G. S.: Hierro, 0,00004%
W. W.: ¡¿Solo?! ¡No podemos tener hemoglobina sin hierro!
G. S.: Por lo que se ve, no necesita mucho. Pero es así. ¡Vete a saber!
W. W.: ¿Y sodio?
G. S.: Sodio, 0,04%. Y fósforo, 0,19%.
W. W.: Cero coma diecinueve. Listo. Entonces, la suma es… 99,888042%. Falta un 0,111958%.
G. S.: Se supone que eso es todo.
W. W.: ¿Seguro? Falta algo, ¿no? Tiene que haber algo más en un ser humano….

[…]

G. S.: ¿Y qué pasa con el alma?
W. W.: ¿El alma? No somos nada más que química (There’s nothing but chemistry here).
De la lectura de este fragmento del guion se deduce que los guionistas tienen poca idea no solo de química sino de matemáticas. No nos referimos a que la suma está mal hecha; eso es lo de menos. Lo peor es que el final de la discusión nos presenta a un Walter White mediocre como químico y como científico, lo que está en contradicción con otras intervenciones suyas en la serie en las que representa a un profesor inteligente que domina su disciplina.



Falta medio centenar de elementos

Lo primero que resulta increíble en el guion es que a unos químicos que se precien de tales les “falte” un 0,111958% en la composición del cuerpo humano y no sepan por qué. Sencillamente, es que no han considerado más que 8 elementos químicos, olvidándoseles medio centenar. ¿Dónde se les han quedado elementos tan importantes para la vida como el potasio, el azufre, el cloro, el magnesio, el flúor, el zinc o todos los demás que figuran en este cuadro de proporciones en peso –en la serie se dan las proporciones molares– que encontramos en la Wikipedia?

oxígeno 65
carbono 18
hidrógeno 10
nitrógeno 3
calcio 1,4
fósforo 1,1
potasio 0,25
azufre 0,25
sodio 0,15
cloro 0,15
magnesio 0,05
hierro 0006
flúor 0,0037
cinc 0,0032
silicio 0002
rubidio 0,00046
estroncio 0,00046
bromo 0,00029
plomo 0,00017
cobre 0,0001
aluminio 0,000087
cadmio 0,000072
cerio 0,000057
bario 0,000031
estaño 0,000024
yodo 0,000016
titanio 0,000013
boro 0,000069
selenio 0,000019
níquel 0,000014
cromo 0,0000024
manganeso 0,000017
arsénico 0,000026
litio 0,0000031
mercurio 0,000019
cesio 0,0000021
molibdeno 0,000013
germanio
cobalto 0,0000021
antimonio 0,000011
plata 0,000001
niobio 0,00016
circonio 0,0006
lantano 0,000137
telurio 0,000012
galio
itrio
bismuto
talio
indio
oro 0,000014
escandio
tántalo
vanadio 0,000026
torio
uranio 1,3e-7
samario
wolframio
berilio 5e-9
radio 1e-17


¿Qué hay de las cifras significativas?


Según el guion, el cuerpo humano contiene un 63% de hidrógeno y un 26% de oxígeno. ¿Exactos? Qué casualidad sería que esas cantidades fueran exactas, ¿no? Es que, evidentemente, no lo son. En vez de esos número redondos, las cantidades reales a lo mejor son, por ejemplo, 63,06 y 26,06%, y así quedaría justificado ese “0,111958%” que “falta”. ¿Cómo es posible que dos químicos no se den cuenta de que las cantidades que están dando de los elementos abundantes, con dos cifras significativas, son solo aproximadas y que su incertidumbre o error explicaría sobradamente que la suma total (sin tener en cuenta que le faltan elementos químicos) no dé 100?

¿Qué químico/a piensa en el peso del alma?

El personaje Gretchen Schwartz se pregunta si el peso que falta no podría atribuirse al del alma. No consideraremos la cuestión de si el alma existe o no; solo diremos que si el espíritu de Lavoisier –aquel gran científico que basó la nueva Química en la medida rigurosa de las masas– se entera de esto, se le cae el “alma” al suelo.



- 7: Ricina



En dos ocasiones el profesor de química Walter White prepara ricina con el propósito de deshacerse de sendos narcotraficantes. Obtiene esta potente toxina de semillas (granos) de ricino (Ricinus communis), las mismas con las que nuestros abuelos obtenían aceite de ricino, una sustancia proverbial por su mal sabor pero purgante excelente gracias al ácido ricinoleico (12-hidroxi-9-cis-octadecenoico) que contienen. (El aceite se obtiene prensando los granos y calentando para destruir la ricina; hoy día el uso de este aceite ha quedado relegado a la fabricación de lubricantes, líquidos de frenos, barnices…).

imageQuímicamente, la ricina es una proteína. No mata instantáneamente, pero puede hacerlo en unos días si no se combate adecuadamente. Inhibe la síntesis proteica en los ribosomas causando muerte celular generalizada; sus efectos se empiezan a manifestar unas horas después de entrar en el organismo. 1 mg o menos es suficiente para matar a una personas, dependiendo de que se ingiera, se inhale o se reciba inyectada.



En la serie se recuerda que los servicios secretos rusos (KGB) usaron este veneno para asesinar al disidente búlgaro Gueorgui Ivanov Markov en 1978. Se la inyectaron el 7 de septiembre y el 11 estaba muerto. Encontrándose en una parada de autobús en Londres recibió en la pantorrilla lo que le pareció el pinchazo de la punta de un paraguas. La persona que lo portaba le pidió disculpas y alegó que lo había hecho por descuido. El búlgaro sintió inmediatamente quemazón y dolor en la pierna y horas más tarde tenía fiebre. Murió en un hospital sin que los médicos supieran exactamente por qué, aunque sospechaban envenenamiento porque el propio Markov así lo sugirió. En imagela autopsia le encontraron en la pierna una bolita de platino-iridio de 1,7 mm de diámetro, perforada en forma de X, dentro de la cual se descubrieron trazas de ricina. En realidad, el paraguas era un arma que le había disparado ese diminuto perdigón que estaba provisto de unos diminutos agujeros que habían sido rellenados con con ricina y tapados con un azúcar que se disgregaba a la temperatura del cuerpo humano para liberar la toxina. .

No hace mucho, los servicios secretos estadounidenses interceptaron una carta con ricina que iba dirigida al presidente Obama. Se acusó de ello a una conocida actriz norteamericana, Shannon Richardson.



En la ficción de Breaking Bad el uso de la ricina para matar a una persona sin dejar demasiados sospechosos es perfectamente verosímil suponiendo que el químico sea capaz de aislar la toxina de los granos de ricino. Estos en sí no son demasiado peligrosos. Walter White le advierte a Jesse Pinkman: “¡No las toques!”, pero la precaución es excesiva. Desde luego, se pueden tocar y si por accidente una persona se traga un grano de ricino es muy probable que no le pase nada grave. Pero si mastica 8 o 10 granos podrá haber ingerido una cantidad de ricina suficiente como para no contarlo.



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