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¿Mi amigo el Ego? si no tenes ni idea aprende lo basico

Tiene mala fama el ego… y se la ha ganado a pulso.

El ego es una construcción nuestra que difiere bastante de lo que somos en realidad. En el ego está impreso todo nuestro condicionamiento (educación) y la convicción de que somos lo máximo.



El ego se sostiene en el “tener” y está lleno de deseos: quiero ese aspecto, quiero ese coche, quiero ese trabajo, quiero a esa persona, quiero ser así, quiero llegar allá… quiero… quiero… deseo… deseo… El Ego tiene un apetito voraz… él es quien te dice que mientras más atención, control, seguridad, pasión, reconocimiento, posesiones, diversiones, etc. tengas más feliz serás y por eso haces de la vida una loca carrera por tener más de todo porque crees que así alcanzarás la dicha… y por algún tiempo caes en el autoengaño de que eres muy feliz y haces cualquier cosa para sostener esa construcción que has creado: mientes, peleas, consumes drogas, y llegas hasta a mentirte a ti mismo/a. Pero un día la vida pone a prueba la fortaleza interior y aparecen esas experiencias que llamamos fracaso… Ahí es cuando el ego se desinfla y quedamos hecho añicos.



La causa de todo nuestro sufrimiento es precisamente el ego. Él es quien nos eleva a alturas insospechadas para luego dejarnos caer… y eso porque nosotros le hemos dado ese poder, dejándonos seducir y luego manejar por esta conciencia tridimensional que quiere hacer de nosotros seres mecanizados, competitivos y separados de su conciencia real.



El ego reside en la mente y te hace creer que el mundo de la lógica y lo racional es lo único correcto. No te da cabida a que te expreses de otra manera.
Pero podemos controlarlo invirtiendo los papeles para que seas tú quien mande y no él, porque él es tu instrumento, así como otros atributos que nos han sido dados, el ego es una herramienta más de supervivencia. Al ego no hay que matarlo sino domesticarlo para que seamos amigos y mientras más nos enemistamos con él, más rebelde se pone.



Puedes vivir tranquilamente conviviendo con tu ego pero teniendo claro que él no es más que una máscara con la que te cubres para representar tu obra en el gran teatro de la vida… Le darás a cada cual su lugar y el ego será de ahora en más tu servidor. Será tu mayor aliado cuando lo necesites, pero no volverás a confundirte con él.


A tu ego llegarás a descubrirlo cuando tengas un profundo conocimiento de ti mismo y eso no se logra de un día para el otro, hay que trabajar todos los días en conocernos un poco más ya que es una tarea que no tiene fin porque siempre aparecerán nuevos aspectos desconocidos para nosotros.
¿Quieres conocer a tu ego? Lo primero será callar tu mente. Silenciando a tu ego podrás por fin escucharte a ti mismo/a y eso se logra solo con la meditación… Prueba y verás.



Desapego que es lo contrario al egoísmo. El diccionario de la Lengua define el egoísmo como un inmoderado y excesivo amor a uno mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin ocuparse del de los demás. Mi cuñado Andrés lo define mejor, de manera humorística e ingeniosa: "Un egoísta es todo aquél que no piensa en mí".
El desapego sería des-pegarse del ego, apartarse, desprenderse del afecto al yo. Es dejar de mirarse el ombligo, renunciar al yo, mirar al tú para vivir el nosotros. Es salir de la yoidad para alcanzar la nostridad. Desapego es un término budista pero es la solución que late también en el cristianismo cuando se afirma que la entrada en el Reino pasa por negarse a uno mismo. El desapego del yo es necesario para poder amar al prójimo y es ahí donde encontraremos la felicidad. El viejo Platón escribía que buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Suavizando las penas de los demás casi te olvidas de las propias.
El niño pequeño vive en un mundo-unidad sin apenas fronteras ni demarcaciones, vive inmerso en su medio siendo uno con el todo. Conforme va creciendo, ese mundo se va agrietando, resquebrajando, hasta que se quiebra por completo y se hace añicos al descubrir y pronunciar la palabra YO. Se pasa de una fase pre-yoica a una fase yoica, en la que se suele permanecer el resto de la vida. Pero hay personas capaces de superar la fase yoica y, como en la famosa película, llegan a tener encuentros en la tercera fase. La tercera fase es la trans-personal, los que llegan a ella aseguran que el yo es una trampa, un engaño, que en la realidad fundamental no hay demarcaciones, ni opuestos, ni fronteras ilusorias que fingen separar lo que de hecho es inseparable. Son los místicos los que nos hablan de esa otra forma de estar en el mundo, de esa otra dimensión.
Los que andamos lejos de la mística y de la santidad debemos al menos transitar por el mismo camino, el camino de la renuncia al yo. El prójimo y yo somos uno mismo, ése es el auténtico sentido del amarás al prójimo como a ti mismo, amarás al prójimo que eres tú mismo. Me diréis que todo esto es muy difícil y que hoy me ha dado mística. A mí, que estoy tan yoico, tan lejos de la mística, no me parece difícil sino imposible, pero que algo parezca imposible no es justificación para dejar de intentarlo.
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