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Minería en Mendoza, Argentina

15/06/02
MINERIA EN MENDOZA - DE LA COLONIA HASTA EL PRESENTE
• Trabajo presentado en agosto del 2002 en el Argentina Mining 2002, Mendoza.

RESUMEN

A fines del siglo XIX Mendoza ocupaba el cuarto lugar entre las provincias más prósperas del país. Junto al ferrocarril en 1884, comenzó la masiva llegada de inmigrantes. La luz eléctrica, el telégrafo, el teléfono, el tranvía, las perforaciones de petróleo en Cacheuta y el primer oleoducto de Sudamérica son indicios del acelerado crecimiento económico que vivió la provincia.

En 1886 la Compañía Mendocina de Petróleo inició la perforación de varios pozos en Cacheuta, cuya producción justificó el desarrollo de un oleoducto de 35 Km., hasta la ciudad de Mendoza. La minería no participó de todo este progreso. A partir de 1870 comenzaron las primeras explotaciones mineras organizadas y tecnificadas, tanto de la mano del capital externo, como con activa participación de empresarios locales. Un incipiente intento de despegue minero, que duró pocos años, se focalizó sobre los minerales metalíferos de alto valor, como cobre, plomo, zinc, plata y oro. A fines de los años 20, la mayoría de estos emprendimientos fueron abandonados por problemas técnicos y falta de capital.

Agotado el modelo agroexportador de principios de siglo y bajo el efecto de la crisis del 30 y la Segunda Guerra Mundial, comenzó la etapa de sustitución de importaciones. Bajo este esquema se consolidó la pequeña minería nacional y provincial, apuntando a la producción de minerales no metalíferos y rocas de aplicación. El Estado inició su intento de desarrollar la mediana y gran minería, estimulando y tomando en sus manos la exploración de elementos “estratégicos”. En la década del 40 la Dirección General de Fabricaciones Militares investigó las viejas minas de cobre, hierro, plomo y zinc, con vistas al autoabastecimiento de estos insumos. En 1956 fue creada la Comisión Nacional de Energía Atómica, que explotó el uranio provincial en varios yacimientos.

En la década del 60 se gestaron los grandes planes regionales de prospección, con participación de las Naciones Unidas y organismos nacionales y provinciales. En nuestro territorio, desde 1963 a 1978 se desarrollaron el Plan Cordillerano, Plan Cordillerano Centro y Plan Mendoza. Estos planes tuvieron como principal objetivo ubicar yacimientos de cobre y molibdeno, pero su mayor aporte fue dar las bases para el conocimiento geológico minero de nuestra provincia.

A la etapa de sustitución de importaciones se superpuso una fuerte expansión del mercado interno, con crecimiento de la actividad extractiva y la mayor producción de minerales hacia fines de la década del 70. La crisis económica nacional de los 80 repercutió notablemente en el volumen producido, retrotrayéndolo a los niveles de 20 años atrás.

La participación directa de la minería en el PB (Producto Bruto) mundial es del orden del 4 a 5 %, que se reparte prácticamente por partes iguales entre hidrocarburos y minerales. En nuestra provincia, la minería representa alrededor del 10 % del PB local, llegando al 13,5 % en 1988. Entre el 85 a 90 % de esa proporción corresponde al subsector petrolero.

La reforma económica de mediados de los 90 contempló un nuevo marco normativo para la inversión minera en la Argentina. En este ambiente favorable, se radicaron en Mendoza cerca de 25 empresas mineras. Sin embargo, la mayoría de ellas no realizó exploración en la provincia y solo la usaron como base de operaciones para la exploración en otras provincias. La pronunciada baja de los precios de los metales provocó el cierre de la mayoría de las oficinas.

En el 2002 se insinúa un tibio interés de capitales por invertir en el desarrollo de las potencialidades de nuestro subsuelo. Para comprender el significado de esta nueva oportunidad es necesario tener presente la historia de la minería mendocina.

INTRODUCCION

Todo estudio histórico comienza con la reconstrucción del pasado que no puede estar limitada a una instantánea en el tiempo, requiere la comprensión de los procesos que al encadenarse llevan a la imagen actual, al presente. En esta tarea de investigación uno cuenta con la ayuda de otros escritores, algunos contemporáneos con los hechos, otros, también buscadores del pasado. Entre los contemporáneos a los hechos, se ha contado con la consulta a Ave Lallemant (1890), Schwank (1924), Telechea (1940), Bunge (1940), Sgrosso (1944), Rayces (1949), Marianetti (1948, 1972) y Lavandaio y Fusari (1986).

Entre los trabajos de recopilación se destacan Juan (1980,1983), Micale (1992), Mazza (1991) y Carotti (1993). Tanto como protagonista como recopilador, este trabajo no hubiese sido posible sin los escritos de Angelelli (1950, 1984) y Angelelli y otros (1970, 1980).

Se han consultado Anuarios Estadísticos de la Provincia de Mendoza, Padrones Mineros de la Provincia de Mendoza, Estadísticas Mineras de la República Argentina y los trabajos del Plan Cordillerano (Naciones Unidas para el Desarrollo) y Plan Mendoza de Investigación Geológico Minera (Secretaría de Minería de la Nación y Dirección General de Minería de Mendoza), además de revistas y diarios de la época.

LA HERENCIA COLONIAL

Los primeros trabajos mineros en la Argentina fueron realizados por indígenas, particularmente los Incas, avezados mineros que en busca de oro y plata explotaron algunas vetas y aluviones auríferos, fundamentalmente en el noroeste argentino. Durante la época de la colonización y con posterioridad a ella, la búsqueda de minerales de plata tomó gran impulso. La plata representaba para el español un elevado valor de cambio, de hecho era el patrón monetario de aquel entonces; la búsqueda de este metal precioso fue uno de los principales móviles de la conquista española. En nuestro territorio, esa ambición no fue recompensada como en Méjico, Perú o el Alto Perú, sólo se instalaron pequeñas explotaciones que languidecieron durante las guerras de la independencia y la organización nacional. En Mendoza, la única explotación minera con antecedentes coloniales es la de Paramillos de Uspallata.

PARAMILLOS DE USPALLATA

Este yacimiento de plata, plomo y zinc, está ubicado a 84 km. de la Ciudad de Mendoza. La mina San Lorenzo de Uspallata, hoy Paramillos de Uspallata, fue descubierta en 1683, aunque pudo haber sido anteriormente explotada por los aborígenes, siendo una de las minas más antiguas del país (Ave Lallemant, 1890).

Durante los siglos XVII y XVIII, los Jesuitas se encargaron de su primera explotación sistemática, organizando a los indios en el trabajo; a mediados del siglo XVIII trabajaban allí más de 4.500 aborígenes. En 1788, el Abate Juan Ignacio de Molina decía que era la veta más rica de plata del reino, creyéndola continuación de las del Potosí (Rayces, 1949). De esa época datan las ruinas jesuíticas del campamento y la antigua planta de concentración. En esta etapa se extraía mineral con 2 a 8 kg. de plata por tonelada. Una vez expulsados los Jesuitas, la mina quedo abandonada a pequeños mineros. A partir de 1860 sus túneles fueron explotados por Eustaquio Villanueva, Antonio Canto, Federico Maza, Delfín Correa, Román Carrera y Luís Dupui. En 1884 fue acordada en concesión a Hipólito Raymond quien la vendió a Francisco P. Moreno. A partir de 1885, se encargó de la explotación la Sociedad Exploradora del Paramillo de Uspallata, entre cuyos socios figuraban importantes figuras del quehacer nacional de aquel entonces, como R. Lezica, H. Bunge, O. Bemberg, E. Ramos Mexía, J. Moreno, A. Mantels, y J. Storni; quienes contrataron al Ingeniero francés G. Ave Lallemant como administrador a cargo de la explotación. Es el período de mayor desarrollo de la mina, con piques de hasta 120 m de profundidad y la instalación de una planta de concentración. Algunos años más tarde fueron abandonados los trabajos por problemas metalúrgicos en la concentración del mineral. A fines del siglo pasado se explotaba el mineral con más de 1 kg. de plata por tonelada. Entre 1908 y 1913 el Dr. Benito Villanueva, miembro de una aristocrática familia local, adquirió la mina y bajo su gestión se realizaron algunos laboreos, que luego fueron abandonados.

En la década del 40 comenzaron nuevamente las tareas a cargo de la Compañía Potagua S.A. (origen de la actual Tecnicagua S.A.), que construyó el último campamento y mantuvo la actividad durante muy poco tiempo, explotándose las leyes mayores a los 500 g/t de plata y extrayéndose además plomo y zinc. A fines de la década del 60, Potagua autorizó a la Compañía Minera Aguilar a explorar el yacimiento, determinando reservas insuficientes para encarar una explotación. A partir de 1971 las firmas Conmina y Velke S.A realizaron tareas de exploración y explotaron las viejas escombreras, con material ya extraído de las labores, acumulado en superficie. El plomo extraído en esta etapa es prácticamente el 75 % de la producción total de la provincia desde 1945 (Angelelli, 1984). De las explotaciones previas no hay datos precisos, aunque se creen poco significativas, pues se realizaba una extracción selectiva de poco tonelaje de material con muy alta ley.

A lo largo de su historia se estima una extracción total de 414.000 toneladas. Las reservas actuales son del orden de 1.270.000 toneladas con 250 g/t de plata y 2 a 3 % de plomo y zinc (Lavandaio y Fusari, 1986), mientras que en las escombreras hay alrededor de 100.000 t con 200 g/t de plata y 1 % de plomo y zinc.

LA MINERIA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

La historia de la minería de los metales en Mendoza, parece una réplica de lo sucedido en Paramillos de Uspallata desde 1885. La mayoría de los yacimientos descubiertos desde fines del siglo pasado y principios de este, tuvieron serios intentos de explotación, con formación de empresas mineras tanto nacionales como extranjeras, algunos años de actividad y luego, para fines de los años 20, todos fueron abandonados.

Si bien a nivel nacional menos del 1% de la producción minera se exportaba oficialmente (Juan, 1980), gran parte del producto de las minas metalíferas cordilleranas de nuestra provincia era refinado y comercializado en Chile, debido a la ausencia de caminos y plantas de refinamiento en nuestro territorio (Schwank, 1924). Normalmente estas exportaciones no fueron registradas en el país y figuran como producción chilena.

Algunos miembros de familias aristocráticas locales se dedicaron a la minería hacia el 1900: Pacífico y Martín Videla, Francisco y José N. Lencinas, Juan Aguinaga, Francisco Barraquero, Augusto, Benito, Eustaquio y Nicolás Villanueva, Nestor Guiñazú, Estanislao de la Reta, Francisco Moreno, Alejandro Villegas y Lorenzo Poblet.

LAS VIEJAS MINAS DE COBRE


En 1850, existía en Uspallata un horno de fundición de cobre, que se abastecía de las minas Manto de la Cruz (actual Mantos de Cobre), Llaiguaraz (actual Yalguaraz) y las de la quebrada de Santa Elena. El cobre era comercializado en Chile y el horno funcionó hasta 1865.

El cobre de la mina Salamanca, ubicada 35 km. al noroeste de Tupungato, es conocido desde 1852 y explotado desde 1868 hasta 1927, llegando a tener un horno de fundición (Angelelli, 1950).

Las Choicas, fue descubierta en 1874-1875 y concedida a Amador Durán en 1876, está ubicada 108 km. al noroeste de El Sosneado, a 5 km. de la frontera con Chile, donde tenía destino su producción de cobre y plata. Luego de pasar por varios concesionarios, fue explotada por la Mining Exploration Company Ltd. entre 1906 y 1909, su período de mayor actividad (Angelelli y otros, 1970). Esta empresa llegó a elaborar un proyecto de construcción de un ferrocarril hacia Chile. Unos 6 Km. al este de Las Choicas está la mina de cobre El Burrero, la que fue explotada desde 1895 hasta 1909.

En la Quebrada de Matienzo, pocos kilómetros al sudoeste de Las Cuevas, se encuentra la mina de cobre San José. Conocida desde el 1900 y concedida a Emilio Leiva, fue explotada entre 1902 y 1919 por mineros chilenos, quienes llevaban el mineral a Chile. Luego fue abandonada y se le estiman reservas de 242.000 toneladas con 1 % de cobre. Otras manifestaciones minerales de este tipo fueron descubiertas en 1844 por Manuel Cubillos en el Valle Hermoso, pasaron a propiedad de José Salas en 1898 y fueron rudimentariamente explotadas hasta 1912 por mineros chilenos.

OTROS YACIMIENTOS

Los yacimiento de plomo, zinc, plata y arsénico de Las Picazas, ubicados 42 km. al oeste de San Rafael, sobre el Río Diamante, fueron descubiertos en 1877 por el Ingeniero José Soler, quien realizó un intento de explotación. En 1926 la Compañía Minera Las Picazas S.A. instaló una planta de concentración y realizó numerosas labores subterráneas. La planta no funcionó, y la mina quedó inactiva (Sgrosso, 1944).

A 70 km. al sudeste de San Rafael está el distrito minero El Nevado, cuyos yacimientos de cobre, plomo y plata ya eran conocidos desde principios de siglo. Estas minas, entre las que se destaca San Eduardo, estuvieron en producción hasta 1918, a cargo de la Compañía Minera Argentina El Nevado, de Picardo, Hübe y Seco.

Las minas Oro del Norte, Boqui y Mascareño, ubicadas pocos kilómetros al sur Paramillos de Uspallata, habían sido explotadas rudimentariamente durante el siglo pasado. Ave Lallemant comenta que sus vetas contenían 300 a 350 g/t de oro (Angelelli, 1950).

Las vetas de oro de San Ramón, 28 km. al noroeste de Tupungato, eran ya conocidas en la primera década del siglo. Fueron explotadas por The Gold Mining Corporation durante pocos años.

Hacia 1930 ya no había minas en producción en la provincia y todas habían sido prácticamente abandonadas. Estos fracasos han sido atribuidos por Telechea (1940) a la falta de caminos, escasez de leña y agua y problemas técnicos en la concentración de minerales. Estas falencias se pueden resumir en la ausencia de mercados y capital. Quizá el motivo fundamental haya sido la vigencia de un modelo agroexportador que no fomentó la demanda de materias primas industriales que permitiera un desarrollo sostenido del sector minero y la ausencia de capitales de riesgo locales. El modelo agroexportador vigente en el orden nacional, creaba un excedente comercial que se volcaba en la importación de manufacturas, desalentando el desarrollo industrial.

En el caso particular de Mendoza, la fuerte expansión del sector vitivinícola y subordinadamente el olivícola y frutícola, se basó en la demanda nacional. Esto mantuvo ajena a la provincia de la pobreza imperante en el resto del interior, excluido del modelo portuario y cuyas industrias fueron destruidas por la importación. Por otro lado, esta expansión absorbió los recursos de manera casi excluyente. Muchas otras manifestaciones minerales fueron descubiertas en las primeras décadas del siglo, algunas de ellas fueron rudimentariamente explotadas. Unas pocas se convertirían en minas y tendrán que esperar varios años para entrar en producción.

SUSTITUCION DE IMPORTACIONES Y EXPANSION DEL MERCADO INTERNO


Con la declinación del modelo agroexportador y su derrumbe en 1930, la capacidad de pago externo del país disminuyó notablemente. Comparando los períodos 1910-1924 y 1930-1938, las exportaciones respecto de la producción nacional sufrieron una merma del 25 %, con una fuerte caída de los precios; las importaciones respecto del consumo, disminuyeron un 32 % (Bunge, 1940). La falta de recursos para importar manufacturas y productos industriales incentivó la producción nacional dirigida hacia el mercado interno, con el objeto de sustituir importaciones. A nivel nacional, este proceso de reactivación tuvo resultados inmediatos, entre 1936 y 1944 el valor de la producción de metalíferos se incrementó en 3,8 veces y el de no metalíferos en 2,1 veces (Angelelli, 1950). Este crecimiento del sector minero es mucho más evidente en Mendoza, en particular a partir de 1940.

LA DEMANDA DEL SECTOR PETROLERO

A partir de 1932, cuando comenzó la extracción sistemática de hidrocarburos en Cacheuta, Tupungato y Barrancas, se creó una demanda de insumos mineros utilizados como aditivos en la perforación de pozos. La producción de algunos minerales, como baritina y bentonita, nace como fruto de esta demanda y depende del nivel de actividad en exploración. En 1940 Y.P.F, el principal consumidor, era propietario de minas en explotación de baritina y bentonita.

La extracción de baritina comenzó a fines de la década del 30 en la zona de Villavicencio. Este mineral también se utiliza en las industrias del vidrio, caucho y pinturas. En los años 50 se incorporó como productor el Dto. Malargüe, en yacimientos ubicados desde Los Molles hasta Mechanquíl, también sobre la base del requerimiento petrolero (Angelelli y otros, 1980). Con una extracción que ha llegado a las 6.000 toneladas por año, se destacaron como proveedores, José Fábrega, Talcomin S.A., Cetel Minera S.A. y Minera Cema S.A.

La bentonita es una variedad de arcilla con propiedades absorbentes, decolorantes y que aumenta su volumen al hidratarse. Se utiliza como clarificador de vino y aceite, filtrante, en cerámica y como aditivo de inyección en pozos petrolíferos. Su producción comienza en 1935 y las principales zonas productoras están ubicadas en los alrededores de Cacheuta y en Salagasta, al noroeste de la Ciudad de Mendoza. Desde 1970 se producen más de 20.000 toneladas anuales y sus principales proveedores son José Fábrega, Bobillo Minerales S.A., La Helcha y Refractarios DINA S.A.

LOS INSUMOS DE GUERRA

A la caída de la capacidad de pago externo del país, se suma el efecto de la Segunda Guerra Mundial, creando demanda internacional de ciertos insumos mineros estratégicos para el esfuerzo bélico de los países centrales. En 1940, el 40 % de la producción nacional de metalíferos era exportada. Mendoza aportó su wolfram y vanadio, esenciales para la elaboración de aceros especiales para blindajes y municiones.

El wolfram se extrajo de la mina Josefina y otras menores, ubicadas 48 km. al oeste de Tunuyán. Este grupo de minas, descubierto en 1937 por R. Faraut y A. Mosso, fue explotado desde 1938 a 1944, produciendo 140 t con 65 % de wolframato. Contó con una planta de concentración y fue reactivado con escasa producción en el período 1953-1962, a cargo de la Compañía Minera San Pablo. Se le estiman reservas de 25.000 t con 0,75 % de wolframato (Angelelli, 1950).

La mina de vanadio Santa Elena está ubicada 60 km. al oeste de San Rafael. Estuvo en producción entre 1938 y 1944, a cargo de la Compañía Minera Argentina. El yacimiento El Peseño, en la zona del Nevado, produjo mineral que se exportó a Japón.

COMBUSTIBLES ALTERNATIVOS

En 1940, la virtual paralización de las importaciones de carbón debida al conflicto mundial, generó la puesta en producción de recursos alternativos, las asfaltitas mendocinas. A fines del siglo pasado, en 1880, ya se tenía conocimiento de recursos de “carbón” en la provincia. Luego fue llamada “rafaelita”, por ser un producto típico del viejo Dto. San Rafael, antes de la creación del Dto. Malargüe, en 1950. Con menor poder calorífico que el carbón, empieza a cobrar interés como combustible a fines de la década del 30. Posteriormente es utilizada en la fabricación de pinturas y tintas y como aditivo en la inyección de pozos petrolíferos, llegando incluso a exportarse.

La Valenciana, denunciada como mina en 1922, fue el primer yacimiento en explotación en 1940, dos años más tarde se le sumó Minacar y a partir de 1946 se incorporaron otras minas. La producción de asfaltita dio gran impulso al desarrollo malargüino de los años 40 y 50. En la actualidad su extracción es prácticamente nula. Las empresas mendocinas más importantes en este rubro fueron Astrecos y Minerales de Oro Tupungato S.A., controlada por los descendientes de Florencio Casale.

EL AZUFRE MENDOCINO

Mendoza aportó cerca del 25 % de la producción nacional de azufre a partir del yacimiento Volcán Overo, ubicado en las nacientes del Atuel. El azufre se presenta impregnando cenizas volcánicas, como resultado de la condensación de compuestos gaseosos exhalados por el volcán en el último millón de años. Estas manifestaciones, cuyo contenido de azufre era ya conocido desde 1923, fueron constituidas en mina en 1942-1943 y su producción total desde 1941 hasta 1978 fue de 95.000 t, quedando prácticamente inactiva en 1980.

La empresa Sominar, concesionaria del yacimiento, instaló un cablecarril entre el mineral, que se explotaba a cielo abierto a 4.460 m de altura, con la planta de refinamiento a 2.400 m; los restos de estas obras aún pueden ser apreciados en las de Río Atuel, 80 km. al noroeste del Sosneado. Esta mina, con reservas del orden del millón de toneladas con 40 % de azufre, sólo podía ser trabajada durante los meses de verano, dadas las condiciones climáticas imperantes en la región. Durante años la mina fue propiedad de Carbometal S.A., controlada por la familia de Florencio Casale, quien fuera Secretario de Estado de Minería durante la presidencia de Isabel Perón.

LA ACTIVIDAD ESTATAL

Desde la crisis del 30, el proceso de sustitución de importaciones se realizó en forma desordenada y aislada. A partir de la II Guerra Mundial el gobierno nacional, por intermedio la Dirección General de Fabricaciones Militares (D.G.F.M.), la Dirección Nacional de Minería y el Banco de Crédito Industrial Argentino, (antecesor del Banco Industrial de la República Argentina y del Banco Nacional de Desarrollo), comenzaron con la evaluación de los recursos de nuestro subsuelo, asistencia técnica y fomento a los pequeños productores. El gobierno provincial también participó de esta tarea por medio de la Dirección de Minas e Hidrología, antecesora de la actual Dirección de Minería e Hidrocarburos.

La crisis energética de los años 40 movilizó al gobierno nacional en la búsqueda de recursos alternativos en el sur mendocino. En 1941 fue creada la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales, que da origen a Yacimientos Carboníferos Fiscales en 1951, empresa que llegó a tener yacimientos de asfaltita en explotación (Marianetti, 1972). La División Carbón Mineral de Y.P.F. realizó también estudios en nuestros yacimientos. La Dirección General de Fabricaciones Militares (D.G.F.M.) fue creada en 1941 y se la facultó para explotar los minerales necesarios para la industria de materiales de guerra. Desde 1942 y durante más de 10 años estudió los recursos de cobre, plomo, zinc, uranio y vanadio de las principales minas de la provincia, Paramillos, Salamanca, San Romeleo, La Carmelita, Cerro Nevado, Las Choicas y Las Picazas (Sgrosso, 1944). En 1947 investigó el contenido de vanadio en asfaltitas, tema sobre el que también se interesó la Vanadium Corporation of America.

LA EXPLOTACION DEL COBRE


Mendoza aportó el 59 % de la producción nacional de cobre (Angelelli, 1984). La mayor parte del mineral fue procesado en la planta de cobre electrolítico y sulfato de cobre instalada por Arquímedes Rossi en Guaymallén, a fines de la década del 40 (Marianetti, 1948).

La vieja mina Salamanca fue reactivada en 1951-1952 y luego, entre 1969 y 1973, a cargo Electroquímica Mendocina S.A. aportó su cobre a la planta de sulfato de Guaymallén. Entre 1961 y 1973 también se extrajo mineral de Mantos de Cobre, cerca de Paramillos de Uspallata y de Yalguaraz, 60 km. al norte de Uspallata.

En cuanto a la mina Las Choicas, estuvo inactiva hasta que la Compañía Minera de Valle Hermoso realizó algunos trabajos en la década del 40 y produjo algunas toneladas en 1941.

ORO, PLOMO Y ZINC

En 1940, en la vieja mina de oro San Ramón se instaló una planta de concentración que no pudo funcionar con mineral propio y se terminó utilizando en la molienda de minerales de talco de la región (Angelelli, 1984). El yacimiento quedó bajo el control de Minerales de Oro Tupungato S.A, de los Casale.

En 1947 fue descubierta la mina de plomo y zinc El Cajón (Marianetti, 1972), 50 km. al noroeste de Malargüe, la que fuera explotada desde 1949 a 1959 (Angelelli, 1950) aportando, junto con Paramillos de Uspallata, la casi totalidad de la producción mendocina de plomo.

LA INDUSTRIA QUIMICA Y LAS FERROALEACIONES

En 1943 la Compañía Industrial y Minera de Cuyo comenzó la extracción de arsénico de los yacimientos de Las Picazas, con el fin de abastecer su planta de anhídrido arsenioso en Carrodilla. Este breve intento fracasó en 1945 por la importación de arseniato desde Méjico (Marianetti, 1948). Entre 1958 y 1959 estas minas, a cargo de Río Diamante S.A., produjeron plomo y plata, quedando inactivas hasta la actualidad (Angelelli y otros, 1970). En la década del 70 la Compañía Minera Aguilar, realizó tareas de exploración.

Mendoza aportó el 21 % de la producción nacional de manganeso (Juan, 1983). En 1952 fueron descubiertos los yacimientos de la zona de Agua Escondida (180 km. al sur de San Rafael). Las dos minas más importantes, Ethel y Santa Cruz (Angelelli y otros, 1970) comenzaron a ser explotadas en 1955, con su mayor auge entre 1965 y 1969. Estas minas, de propiedad de la Empresa Minas Ethel S.R.L., del Ing. Luis Grassi y G. Von Zedwitz, fueron trabajadas hasta 1977. Muchos otros yacimientos de la zona aportaron su manganeso a las industrias locales, entre ellas las de propiedad de la familia Casale. A partir de los años 50, con la explotación del manganeso nace prácticamente la industria de ferroaleaciones mendocina. A la Fábrica Grassi de Malargüe le suceden las plantas de Carbometal S.A. con ferrosilicio y ferromanganeso en Luján de Cuyo y Nihuil (Marianetti, 1972), el Carburo de calcio y de silicio de Grassi en Nihuil y Blanco Encalada y la de Fabril Casale. La expansión de estas industrias, que entre 1957 y 1969 incrementaron su producción en 2,5 veces, crearon demanda de otros insumos mineros, como hierro, fluorita y cuarzo.

Hace cientos de años los indios usaban para hacer boleadoras las piedras que cubren la mina Hierro Indio ubicada 20 km. al noroeste de El Sosneado. El yacimiento fue descubierto por el experto chileno Diego Rivadeneira, quien a fines del siglo pasado fuera contratado por el gobierno provincial para explorar nuestro subsuelo (Mazza, 1991). La investigación realizada en 1938 por técnicos de la Dirección de Minas y Geología de la Nación, determinó la presencia de 368.000 toneladas con 60 % de hierro (Angelelli, 1984). Este recurso fue puesto en producción en 1944 hasta 1949 y luego entre 1964 y 1975 por la firma liderada por Carlos M. Encina y aportó el 75 % del hierro mendocino (Angelelli, 1950). Posteriormente la mina fue propiedad de Carbometal S.A.

Mendoza registra producción de fluorita (fluoruro de calcio) desde 1941. Este insumo se utiliza como fundente en siderurgia y en las industrias química, del vidrio y cerámica. Existen dos importantes regiones productoras en la provincia, Piedra de Afilar - 25 de Mayo, al oeste de San Rafael, con yacimientos ya explotados en la década del 40 y Agua Escondida, con su mayor producción en los años 60 y 70. Entre las empresas proveedoras de este insumo se destaca F.G.H. S.A. de Francisco Garcia.

La presencia de cuarzo en San Rafael, ya era conocida en los años 20 y fue poco explotado desde 1949; en la última década y con vistas a abastecer a la industria siderúrgica y de ferroaleaciones, comenzó la extracción de cuarzo en el Dto. San Rafael y al norte de Agua Escondida. En pocos años la producción llegó a las 10.000 t anuales y sus principales productores fueron Cía. Minera El Imperial S.R.L., Industrias Siderúrgicas Grassi S.A. y Carbometal S.A..

MINERALES NO METALIFEROS

La producción de minerales no metalíferos en nuestra provincia nace a partir de fines de la década del 30, como fruto de la sustitución de importaciones y de la expansión de mercado interno. Estos insumos mineros representan cerca del 8 % de la producción en tonelaje y 18 % en valor de la minería extractiva de Mendoza de los años 80.

La minería de no metalíferos, a diferencia de la de metalíferos, no requiere grandes inversiones, utiliza tecnologías intermedias y se apoya en el abasteciendo al mercado interno. Esto facilitó la creación de pequeñas empresas, normalmente familiares, que con el apoyo crediticio del gobierno provincial y nacional abastecen a la industria nacional e incluso han llegado a exportar excedentes. Aparte de los ya mencionados: baritina, bentonita, azufre, fluorita y cuarzo, el talco, sal y yeso representan importantes rubros de la minería provincial.

La producción de talco comenzó en 1940 y convirtió a Mendoza en el mayor productor nacional. Los principales yacimientos están ubicados en las Sierras de Bonilla y Cortaderas, al este y noreste de Uspallata y en el Cordón del Portillo, 30 km. al oeste de Tupungato. Este importante insumo se utiliza en las industrias de caucho, papel, pinturas y farmacéutica. Con una producción que a veces superó las 40.000 t por año, llegando a exportarse, los principales proveedores son Bobillo Minerales S.A., Talcomin S.A. y Uspallata Minerales S.A.

La sal común es extraída de la Salina del Diamante, 10 km. al oeste de la Villa del Nihuil. Este yacimiento, en producción desde 1945, es explotado por Salinas del Diamante S.A. Los yacimientos Ranquiles y Luncay, cerca del límite sur de la provincia, son salinas fósiles formadas hace más de 100 millones de años. Tienen reservas de más de 20.000.000 t y han sido exploradas en 1972 por la Dirección General de Minería como fuente de abastecimiento para la fabricación de soda Solvay (Angelelli y otros, 1980).

El yeso no sólo se utiliza como material de construcción, sino también en la industria del vino, vidrio, etc. Su producción comenzó en 1942 en el Dto. Malargüe, proveyendo a la industria local, nacional e incluso exportando, con numerosas empresas mendocinas dedicadas a este rubro.

En 1998 la empresa alemana Knauf , inició su proyecto minero – industrial en Mendoza. El yeso proveniente de canteras ubicadas en Puente de Inca, en el límite con Chile, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, será procesado en una planta para la fabricación de placas de yeso, con capacidad para generar 3 millones de metros cuadrados, a la espera de reforzar su presencia en los mercados de Chile, Uruguay y Argentina. La planta, inaugurada en junio del 2001, demandó una inversión de U$S 41 millones (http://www.losandes.com.ar/nota.asp?nrc=31315), está ubicada en el Parque Industrial Luján de Cuyo y constituye uno de los proyectos mineros más importantes de la provincia en pequeña minería.

ROCAS DE APLICACION Y MATERIALES DE CONSTRUCCION

Mendoza es prácticamente autosuficiente en estos insumos: arena y canto rodado, caliza, mármoles tipo onix, travertino y piedra laja. Su producción representa cerca del 92 % en tonelaje y 82 % en valor del total de la minería provincial.

Excluido el petróleo, la industria extractiva de la caliza constituye el renglón más importante en volumen y valor de la minería mendocina. La caliza extraída se utiliza casi en su totalidad en la producción de cemento portland. Los yacimientos de caliza están ubicados en la Precordillera, al noroeste de la Ciudad de Mendoza en Salagasta, Cerro La Cal y Cerro Blanco, con reservas de varias decenas de millones de toneladas.

La empresa cordobesa Juan Minetti S.A. comenzó su actividad en Mendoza en los años 30 y poco más tarde instaló su planta la Corporación Cementera Argentina (Corcemar). La extracción de caliza ubica a nuestra provincia en el cuarto lugar, precedida por Buenos Aires, Córdoba y San Juan. En 1999 Minetti se fusiona con Corcemar S.A. (la tercera cementera argentina), operación realizada con el respaldo de “Holderbank”, líder mundial en cemento. Actualmente Mendoza produce un 15% de la producción nacional. La mayor parte de la producción se orienta al mercado interno, llegándose a exportar clinker con destino a Chile.

La piedra laja para revestimiento se comenzó a extraer en 1953 y proviene de la zona de San Rafael. Las canteras de travertino y onix que se explotan en la zona de 25 de mayo son propiedad de Riominsa (Angelelli y otros, 1980).

Los materiales volcánicos se utilizan en la fabricación de bloques livianos para construcción, como aditivos en cemento y en la elaboración de “perlita”, que es un aislante térmico y sonoro muy liviano, con propiedades filtrantes. La piedra pómez se usa como abrasivo, especialmente en el prelavado de telas, conocido como “stone wash”. La extracción de materiales volcánicos comenzó en 1940 y los yacimientos están ubicados en el Dto. San Carlos, al sur de Pareditas. La producción de estos materiales llegó a las 40.000 t anuales y entre las principales firmas proveedoras se destaca Granuterm y Cía S.A.

LA MINERIA DEL URANIO

El primer hallazgo de uranio en nuestra provincia data de 1946 en la mina de bentonita y yeso Soberanía por Demetrio Ortega y José Cabrera. Durante algún tiempo llamada Presidente Perón, esta ubicada en inmediaciones de la estancia San Isidro, en el pedemonte, al oeste de la ciudad de Mendoza. Los primeros trabajos de exploración fueron realizados por técnicos de la Dirección de Minas, Geología e Hidrogeología provincial (Angelelli, 1950). Entre 1947 y 1948 la D.G.F.M. realizó estudios de detalle en los que también participó la Universidad Nacional de Cuyo en 1951. Entre 1952 y 1957 se extrajeron del yacimiento alrededor de 1.900 t de mineral con 0,25 % de uranilo. Fue el primer yacimiento de uranio en producción en el país y con él prácticamente nació en 1954 la Comisión Nacional de Energía Atómica (C.N.E.A.).

A 45 km. al sur de Malargüe está ubicada la mina Huemul-Agua Botada, que fuera descubierta en 1951 y adquirida por la C.N.E.A. Este yacimiento produjo desde 1953 hasta 1970 unas 650 toneladas de uranilo (Angelelli, 1984), que fueron tratadas en la planta de la C.N.E.A., sita en Malargüe. En la actualidad se pueden apreciar las ruinas de las instalaciones de la mina, que fuera abandonada por no tener más mineral.

A fines de la década del 50 la C.N.E.A. comenzó a realizar tareas de prospección sistemática en regiones favorables de todo el país. En estos trabajos se utilizaron los medios técnicos más avanzados para la época, con el relevamiento aéreo de fuentes de radiación (radimetría aérea), control y muestreo de campo de las zonas anómalas. Como resultado surgieron varias zonas para exploración de detalle, tanto en el Dto. Malargüe como en San Rafael; entre ellas, algunas interesantes manifestaciones uraníferas en la Sierra Pintada, 25 km. al sudoeste de San Rafael.

SIERRA PINTADA

En 1968 un relevamiento de radimetría aérea ayudó a definir la ubicación de los que serían los yacimientos Dr. Braulíes y Los Reyunos en la Sierra Pintada. A partir de ese momento se encararon numerosos trabajos sobre el área, definiendo el mayor yacimiento argentino de uranio, puesto en producción en 1976 y cuyas reservas, de 16.000 toneladas de uranilo (Angelelli, 1984) fueron la base del Plan Nuclear Argentino, elaborado durante el gobierno militar.

El yacimiento, que estuvo en producción hasta 1995, se explotó a cielo abierto en varios frentes de cantera y hasta el momento se han extraído unas 2.000 toneladas. El mineral es depositado en pilas y regado con ácidos, los que movilizan el uranio. Estos líquidos enriquecidos en uranio son tratados en una planta con una capacidad de producción de 120 toneladas de “yellow cake” (torta amarilla) al año. Esta es la materia prima con que se elabora el combustible de nuestros reactores nucleares.

La perdida de “valor estratégico” del uranio y la acentuada baja de su precio internacional, han dejado fuera de carrera a los yacimientos marginales, como el de la Sierra Pintada. A partir del fin de la guerra fría, existen numerosos yacimientos en el mundo dispuestos a abastecer al mercado a bajo costo y ya no es necesario producir mineral para poder desarrollar tecnología nuclear.

LOS PLANES REGIONALES

Hasta los años 60 la exploración minera estatal y privada se había centrado sobre manifestaciones minerales puntuales. Gran parte del territorio nacional no había sido explorado a la luz de los nuevos conocimientos y técnicas geológico – mineras modernas. La demanda nacional e internacional de cobre y la existencia de grandes yacimientos de tipo “diseminado” en Chile, incentivaron su búsqueda de este lado de la cordillera. Estos yacimientos eran el símbolo de la gran minería.

El gobierno nacional, con la colaboración de cuerpos técnicos de Naciones Unidas planificaron la primera tarea sistemática de prospección regional y exploración de áreas seleccionadas; nacen los Planes Regionales. El Plan Cordillerano se realizó entre 1963 y 1966 sobre toda la cordillera mendocina, parte de Neuquén y San Juan. Fue un emprendimiento conjunto entre el Programa de Desarrollo de ONU, D.G.F.M. y el Instituto Nacional de Geología y Minería. Con el objetivo de detectar grandes yacimientos de cobre diseminado, se prospectaron 78.000 km. cuadrados sólo en Mendoza, se tomaron 21.000 muestras para análisis químico y se realizaron 4.700 m de perforación para obtener muestras de roca en profundidad. En nuestra provincia fueron seleccionadas 35 áreas para trabajos de detalle, cuya exploración fue llevada a cabo por un cuerpo de 23 geólogos y 126 auxiliares y técnicos.

Entre 1968 y 1969, parte de las tareas del plan anterior se continuaron en el Plan Cordillerano Centro, llevado a cabo por el gobierno provincial y la D.G.F.M. con un personal de 10 geólogos. Las tareas de este plan fueron continuadas con los planes Hierro, Fluorita, Manganeso y Cobre de la Dirección General de Minería. Consistieron fundamentalmente en la evaluación de yacimientos conocidos y asesoramiento a productores.

En 1973 se firmó un convenio entre la Secretaría de Minería de la Nación y el gobierno provincial para la prospección de aquellas regiones no abarcadas por los planes anteriores. Las tareas de este Plan Mendoza se enfocaron en el sur mendocino, fundamentalmente desde 25 de mayo (Dto. San Rafael) hacia el sur de Agua Escondida y hasta la Sierra de Chachauén (Dto. Malargüe). En su ejecución participaron 26 personas entre geólogos, técnicos y auxiliares y se relevaron 58.800 km. cuadrados, con 3.500 muestras tomadas. Fueron seleccionadas 14 áreas donde se efectuaron trabajos de mayor detalle.

Luego de 15 años de esfuerzo en la ejecución de planes regionales, que obtuvo la provincia? Lo más importante es el gran caudal de información producida. Los resultados de las tareas de mapeo y muestreo sistemático son una permanente fuente de consulta. A la luz de las nuevas técnicas mineras y tipos de yacimiento, esta información es continuamente reinterpretada. Es la información geológico minera básica de la provincia.

La acción de estos planes también trajo inconvenientes. El estado reservó grandes áreas de territorio durante muchos años, por medio de una figura legal creada al efecto. Durante su tiempo de vigencia ningún particular pudo realizar nuevas tareas de exploración en las llamadas “áreas de reserva”. Este tema ha sido motivo de controversias acerca del intervencionismo estatal. Pero si el objetivo principal de estos planes era la ubicación de proyectos de cobre diseminado, al menos en un caso parece que se ha cumplido: Paramillos Sur.

EL PRIMER PROYECTO DE COBRE DISEMINADO

Al sudeste del Portezuelo de los Paramillos se encuentra el proyecto de cobre diseminado Paramillos Sur, es el primer hallazgo de su tipo en el país y fue detectado por el Plan Cordillerano.

El área de alteración, de 240.000 metros cuadrados (Angelelli. 1984), se presenta muy fracturada y la mineralización está compuesta por sulfuros de hierro, cobre y molibdeno y oro nativo. Las reservas medidas en este yacimiento son de 140.000.000 de toneladas con 0,46 % de Cobre, con una cubierta estéril de 96 m , según el informe final del Plan Cordillerano.

El gobierno provincial ejerció la propiedad de Paramillos Sur durante los años 80 y realizó una licitación en 1989 para adjudicar a privados su exploración y explotación. Ese intento fracasó y luego de varios conflictos legales entre el estado y particulares, el proyecto quedó bajo control parcial del estado provincial por intermedio de Nuclear Mendoza, de Minera del Oeste y otros propietarios particulares. De la resolución final de este conflicto legal y del cambio de las expectativas de la industria minera, depende que esta propiedad minera quede en manos de nuevos inversores.

LOS AÑOS 90 – UNA OPORTUNIDAD PERDIDA?


Las profundas reformas económicas del los 90 también llegaron a la minería. Desde 1993 numerosos inversores mostraron su interés en los recursos de nuestro subsuelo. La mayoría eran empresas extranjeras, de Canadá, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica e Inglaterra, algunas con sede en Chile.

Este interés de los inversores privados se vio estimulado por la acción de gobierno, por medio de varios instrumentos legales: la Ley 24.196 de Inversiones Mineras promulgada en 1993, establece un régimen especial para el sector, con mecanismos de desgravación y estabilidad fiscal para los emprendimientos de exploración y explotación mineras. El Acuerdo Federal Minero firmado por el gobierno nacional y los gobernadores, asegura un marco común de estabilidad fiscal y jurídica para toda la Nación, la Ley de Reordenamiento Minero, que actualiza ciertos aspectos de la legislación minera vigente y la Ley 24.585, de Protección Ambiental para la Actividad Minera, estableciendo los mecanismos de control para proteger el ambiente. A este marco jurídico favorable se suman los protocolos firmados entre Chile y Argentina que hacen viable la exploración y explotación en terrenos fronterizos y el acuerdo de cooperación que culmina con esta integración minera.

El desarrollo de servicios, y la situación de Mendoza como nudo de comunicaciones del Mercosur, ha originado que de las 70 empresas mineras extranjeras en el país, más de un 30 % llegaran a estar radicadas u operaran en la provincia. Entre las empresas que se instalaron en Mendoza se pueden mencionar: AMD S.A., Compañía Minera Aguilar S.A., Arminex S.A., BHP Minerals Arg., COMINCO Arg. Ltd., Compañía Minera Canarex S.A., Compañía Minera La Barca S.A. CRA Exploration Arg., CR Int. Corp, GAMSA (Gencor Arg. B.V. - Billiton), Goldcliff Res. Corp., Grupo Minero Aconcagua S.A., Iangold Arg. S.A., MIM Arg. Exploraciones S.A., Argentina S.R.L., N.A. Degerstrom Inc. (Minera Andes S.A.), Opawica Minerals S.A., Pegasus Gold Int. Inc., Phelps Dodge Exploration Arg. S.A., Puma Minerals S.A. (Bema Gold Corp.), Recursos Americanos Argentinos S.A., Rio Algom Exploration Inc., RTZ Mining Exploration Ltd (Rio Tinto Mining & Exploration Ltd.), Sunshine Arg. Inc., Triton Mining. Corp. y WMC Argentina Inc.; la mayoría de ellas ya han cerrado sus oficinas en Mendoza, e incluso algunas ya no existen. Si bien casi todas operaron fuera de la provincia, algunos proyectos mineros alcanzaron un buen grado de progreso.

LAS NUEVAS RIQUEZAS DE MALARGÜE

Malargüe nos sigue asombrando con las riquezas de su subsuelo. En este momento están en suspenso, a la espera de inversores, dos proyectos de minerales industriales de importancia para la provincia y el país (Carotti, 1993):

Potasio: La empresa Potasio Río Colorado S.A. ha realizado los ensayos de explotación de sales de potasio en un yacimiento de su propiedad, en el sur mendocino, alojadas en evaporitas del Huitrín.

Las sales de potasio se encuentran en estratos horizontales entre 900 y 1.100 m de profundidad. El yacimiento tiene reservas de más de 70.000.000 de toneladas de cloruro de potasio. Luego de ser revisado por RTZ, se anunció el interés de la minera alemana, Kalium Salt, con una inversión de US$ 250 millones (http://www.losandes.com.ar/nota.asp?nrc=18822&nprt=1). En principio, el plan apunta a producir unas 600 mil toneladas anuales de cloruro de Potasio. Su producción cubriría la demanda nacional, dejando importantes saldos exportables de este insumo, esencial en la industria de fertilizantes.

Azufre: En la región de la Payunia, al sur de Malargüe, Grupo Minero Aconcagua S.A. ha explorado un nuevo yacimiento de azufre de origen biogénico. El yacimiento cuenta con 3.753.000 tn de azufre recuperable, con el mineral entre los 30 y 200 m de profundidad (Carotti, 2000). Este tipo de yacimiento se explota por método Frash y su producción apunta a cubrir como mínimo, una gran parte de la demanda nacional.

Tanto el potasio como el azufre son insumos esenciales en la industria química y de fertilizantes. Estos yacimientos son los primeros en su tipo en América del Sur.

LOS VIEJOS DISTRITOS MINEROS


El Distrito polimetálico Mendoza Norte está formado por la integración de Paramillos de Uspallata, Paramillos Norte y Sur y antiguas explotaciones de oro. Para poder definir el interés real de los inversores, hay que esperar la solución definitiva del conflicto legal entre el Gobierno provincial y particulares. Este distrito, presenta importante mineralización de plomo, plata, zinc, cobre y oro.

Las viejas minas San Jorge y Yalguaraz, que ya fueran exploradas por el Plan Cordillerano, están ubicadas 70 km. al norte de Uspallata. Este distrito minero contiene mineralizaciones de cobre y oro diseminados y su exploración está siendo llevada a cabo por la empresa Grupo Minero Aconcagua S.A., quien ya ha está realizado los estudios de prefactibilidad.

El proyecto Santa Clara, un pórfiro de cobre y molibdeno con mineralización de oro, descubierto por el Plan Cordillerano, está siendo revisado por varias empresas a fin de definir su interés en el proyecto. Está ubicado en Cordillera Frontal, al oeste de Tupungato.

EL ORO DE AGUA ESCONDIDA

Desde 1996 hasta 1998 la empresa A.M.D., realizó la exploración del proyecto aurífero La Cabeza, ubicado al sur de Agua Escondida, Dto. Malargüe. Este nuevo descubrimiento comprende mineralización de oro y plata asociada a una caldera volcánica parcialmente erosionada. El mineral es en parte diseminado y parte alojado en venillas. Se han realizado mas de 14.000 m de perforación, detectando importantes valores de oro. Este proyecto está a la espera de nuevos inversores que prosigan con la exploración.

2002 – UNA NUEVA OPORTUNIDAD?


Situación externa: Se puede atribuir la caída de la inversión en exploración como resultado de la baja de precios de oro y cobre, debido al efecto Bre-x (abril 1997) y a la crisis de los países asiáticos (septiembre 1997). Si bien los precios cayeron, lo hicieron dentro de los rangos normales cíclicos de las materias primas. Lo que en realidad cayó es el modelo de financiamiento de la inversión de exploración. El modelo de capital-venture se agotó para la minería y trasladó sus recursos al mercado tecnológico, siendo el motor del NASDAQ desde el 97 hasta febrero del 2000. El mercado tecnológico ofreció similar riesgo, con inversiones menores, mayor rentabilidad potencial y un plazo de retorno inferior. El efecto es una notable disminución de actores, hasta el punto que mas de 50 juniors mineras fueron convertidas en empresas “punto com” entre octubre del 99 y febrero del 2000. Los proyectos mineros se concentraron en las grandes compañías, las que también redujeron su personal e inversión, a expensas de un proceso de concentración por medio de importantes fusiones y adquisiciones.

La afluencia de capitales al mercado tecnológico disminuyó durante el 2001 y 2002, con capitales que ya no se vuelcan a la masiva inversión en tecnología, pues se evidencia un proceso de sobreinversión y caída de rentabilidad. La reactivación económica de Europa, USA y el sudeste asiático, aseguran una demanda sostenida de insumos mineros, que se manifiesta en la disminución de stocks y recuperación de precios. La industria minera mundial planea inversiones globales por US$ 98 billones en los próximos años (http://www.areaminera.comContenidos/Noticias/Dia/1980.act.), un 30% (US$ 29 mil millones) corresponden a proyectos en desarrollo en América Latina en cinco años, principalmente en oro y cobre.

En la 10ª Reunión del Grupo Internacional de Estudios del Cobre realizada en marzo en Santiago, se prevé una caída en la producción mundial de cobre cercana al 1.8% para el presente año, con relación al total producido durante el 2001, en tanto que la demanda crecerá en el 2002 cerca de un 3% respecto al 2001 y del 5% para el 2003. Los actuales indicadores estarían reflejando el inicio de la recuperación, la que se espera que hacia el segundo semestre de este año se proyecte con decisión (http://www.areaminera.com/Contenidos/Noticias/Dia/1982.act.). Se estima un valor del cobre en el orden de los 72/74 centavos para el 2002 y de 75/80 centavos de dólar por libra para el 2003, como consecuencia de la caída de inventarios prevista.

Rhona O´Connell del World Gold Council (Consejo Mundial del Oro) afirma que “la tendencia en el mercado del oro se ha convertido en la más favorable desde hace varios meses". Los datos fundamentales, con una producción en ligero declive y una demanda sólida han permitido asegurar precios estables y garantizar un nivel mínimo tranquilizador para los inversores (http://www.areaminera.com/contenidos/noticias/dia/1828.act.). En este contexto, las principales compañías han pronosticado precios promedios para el 2002, de 287.6 dólares por onza; desde la conservadora estimación de Barclays Capital, en los US$ 271 (similar al promedio del año 2001), hasta el pronóstico de HSBC quien prevé 325 dólares por onza.

Situación interna: A nivel nacional, la devaluación de la moneda impacta en los costos de bienes y servicios locales, disminuyendo la inversión en exploración y los costos operativos de explotación. Si esta situación permanece en el tiempo, en un clima de negocios estable, con niveles aceptables de seguridad jurídica y en un marco atractivo para el inversor extranjero, Argentina puede convertirse nuevamente en un destino para las inversiones mineras.

Las provincias que tenían proyectos en marcha se vieron beneficiadas con la continuidad de los mismos. Salvo escasas excepciones la exploración se suspendió y numerosas oficinas se cerraron. Las empresas se quedaron en aquellas provincias con mayor seguridad jurídica, proyectos mas viables y menores dificultades ambientales. Por otra parte, toda crisis genera oportunidades. Algunas empresas siguen apostando a la minería y con un esfuerzo de sus accionistas toman posición en proyectos abandonados por otras. Esta competencia también se traslada a las provincias, captando mas inversiones aquellas que den mayor seguridad jurídica y faciliten la exploración.

Que ventaja competitiva puede ofrecer Mendoza para radicar nuevas empresas y proyectos?. Nuestra provincia se ha caracterizado en el ambiente minero por un buen nivel de seguridad jurídica, la dirección de Minería es percibida como uno de los organismos mineros de menor nivel de corrupción del país. Lo que Mendoza tiene que asegurar son reglas de juego claras, bajos costos de exploración y ser predecible. De esta manera podrá competir con ventaja sobre otras provincias.

REFERENCIAS

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Escrito por Martín Carotti

Fuente: http://martincarotti.blogspot.com/2002/06/mineria-en-mendoza-de-la-colonia-hasta_15.html
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