About Taringa!

Popular channels

No vas a pesar 1 kg menos durante el próximo eclipse solar




(ni en ningún otro)






Durante estos días varios han estado preguntando por un rumor que afirma que todos pesaremos 1 kilo menos durante el próximo eclipse del 21 de agosto. Dejando a un lado la confusión entre peso y masa (que mencionaré más adelante), se supone que esto ocurrirá porque, como el Sol y la Luna estarán alineados con la Tierra en la misma dirección durante el eclipse, sus tirones gravitatorios se combinarán para quitarnos ese kilo de encima.

Para un aficionado a la astronomía se ve a leguas que esto es un bulo, pero lo que me ha sorprendido más de esta “noticia” es que, aunque es el tipo de patraña que repiten una y otra vez las páginas a las que no les importa mucho su reputación, si hacen una búsqueda rápida en Google, encontrarán esta afirmación absurda en muchos medios de comunicación importantes… Incluyendo algunos que supuestamente se dedican a hablar de ciencia.



Así no, hay que esforzase un poco más, muchachos...


Dicha situación entonces amerita que se explique rápidamente por qué la idea de que todos vayamos a pesar 1 kg menos durante el próximo eclipse solar (o cualquier otro) no tiene ningún sentido.

Como sabrán, el eclipse solar del 21 de agosto se producirá porque la Luna se va a alinear con la Tierra y el Sol. Y, por supuesto, es verdad que el tirón gravitatorio que experimentaremos en dirección al Sol será mayor en ese momento que cuando la Luna no está en medio.



Nada está a escala en esta imagen.


Pero, incluso antes de desenmascarar el bulo analizando los efectos de la gravedad combinada del Sol y la Luna sobre nosotros, la primera pista que nos indica que la afirmación de hoy es falsa es que, desde el punto de vista físico, estas alineaciones no tienen nada de especial. Nadie niega que los eclipses solares son espectaculares, pero la idea es que no hay nada de raro en que la Luna, la Tierra y el Sol estén más o menos alineados.

En realidad, esta configuración ocurre en mayor o menor medida cada 28 días, cada vez que la Luna pasa entre la Tierra y el sol mientras completa una vuelta alrededor de nuestro planeta. Esta posición en la que nuestro satélite no se puede ver desde la cara de la Tierra que no está iluminada y, por tanto, está ausente en el cielo nocturno, es a lo que llamamos Luna nueva.


Esquema de las lunas nueva y llena.


En el caso contrario tenemos la Luna llena, que ocurre cuando nuestro satélite se alinea con la Tierra y el Sol frente a la cara nocturna del planeta y podemos ver su superficie iluminada por completo. Conociendo esto, más de alguien se preguntará si acaso no deberíamos ver un eclipse solar casi cada mes. Lo cual es una cuestión válida, pero el asunto es que para que tenga lugar un eclipse de Sol, la Luna debe seguir una trayectoria muy específica que permita que su sombra se proyecte sobre la superficie de nuestro planeta. Cuando esto ocurre, sólo la gente que se encuentra a lo largo del camino de esa sombra podrá ver cómo nuestro satélite tapa el disco solar por completo.


El camino que siguió la sombra de la Luna a través de EEUU durante los eclipses que tuvieron lugar entre los años 1951 y 2000.


Si la órbita de la Luna estuviera nivelada con el plano del sistema solar, entonces sí que veríamos un eclipse solar cada vez que nuestro satélite pasara entre nosotros y nuestra estrella. Pero, en realidad, la Luna pasa muy pocas veces cerca del punto en el que está perfectamente alineada con la Tierra y el sol porque su órbita está inclinada unos 5º respecto a ese plano.

Dicho de otra manera: la mayor parte de las veces que pasa entre la Tierra y el Sol, la Luna se encuentra demasiado “por encima” o “por debajo” de nuestro planeta, de manera que su sombra casi nunca se llega a proyectar sobre la superficie terrestre. De ahí que los eclipses sean tan infrecuentes.



Esquema de la frecuencia de los eclipses. Como se podrá notar, las oportunidades para que se produzcan son mínimas.


Y por eso comentaba que un eclipse solar no tiene nada de especial: no es más que una Luna nueva que, vista desde algunas regiones de la cara iluminada de nuestro planeta, pasa por delante del disco solar por casualidad. Este es el primer indicio de que algo falla en este engaño viral porque, si su planteamiento fuera cierto, entonces deberíamos pesar alrededor de 1 kg menos cada 28 días, que es la frecuencia con la que tiene lugar la Luna nueva.

Y resulta obvio que eso no sucede. De hecho, la Luna y el Sol nunca podrían tirar de nosotros con tanta fuerza porque la intensidad de la atracción gravitatoria que ejercen sobre nosotros es minúscula. Vamos a calcular cuál es la influencia real de su campos gravitatorios sobre nuestros cuerpos para comprobarlo.



Como diría el gran Hércules Poirot, es hora de utilizar las pequeñas células grises.


Es verdad que la intensidad de la fuerza gravitatoria que afecta a los objetos de un sistema aumenta cuando éstos están alineados. Ese es el motivo por el que las mareas son más intensas durante la Luna llena y la Luna nueva.

Pero, cuidado, ya que las mareas no aparecen porque la Luna o el Sol tiren del agua cuando se encuentran por encima de ella, sino porque la Tierra es tan grande que la gravedad de otros cuerpos celestes ejerce una mayor influencia sobre una de sus caras que sobre la otra, así que tiende a deformarse en su misma dirección.



Eso es lo que le ocurre a la Tierra al experimentar el tirón gravitacional de la luna (el efecto está exagerado, claro está).


Ahora, si alguien piensa que si ese es el efecto de la gravedad combinada del Sol y la Luna sobre la Tierra, con mayor razón le sobrará fuerza para disminuir un kilo de peso de las personas, no podrá estar más equivocado: la Tierra experimenta una mayor fuerza gravitatoria por parte de la Luna o el Sol porque la intensidad de esa fuerza depende de la masa de los objetos que están interactuando.


Ahí está la fórmula de la gravedad.


Como los planetas y los satélites tienen masas tremendas, las fuerzas que aparecen entre ellos son igualmente colosales. En cambio, la fuerza gravitatoria que aparece entre una persona y la Luna o el sol es minúscula porque, aunque las masas de los cuerpos celestes sean enormes, la nuestra es diminuta en comparación.

Sabiendo esto, podemos ver cómo de equivocada está la cifra del bulo.

La fuerza se mide con una unidad llamada Newton (N), que es la fuerza necesaria para que una masa de 1 kg obtenga una aceleración de 1 metro por segundo al cuadrado (m/s²) o, lo que es lo mismo, para que acelere a un ritmo de un metro por segundo cada segundo.

En mi caso, el campo gravitatorio de la Tierra acelera mis 115 kg de masa (casi un diamond) hacia abajo a un ritmo de 9,81 m/s², así que ejerzo una fuerza de 1128 N sobre el suelo. Esos 1128 N son mi peso. La diferencia entre la masa y el peso es que este último puede cambiar en función de la intensidad del campo gravitatorio en el que te encuentres, mientras que la primera es siempre la misma.



Para que se generen grandes atracciones, ambos objetos deben ser gigantescos; si uno solo es minúsculo, la atracción también lo será.


En cualquier caso, según la patraña debería perder 1 kilo durante un eclipse solar o, siendo más correctos, la Luna y el Sol deberían tirar de mí hacia arriba con una fuerza de unos 10 N. Pero con la fórmula anterior podemos comprobar que eso es imposible porque, incluso suponiendo que la Luna se encontrara en el punto más cercano de su órbita durante el eclipse, la fuerza con la que tiraría de mí hacia arriba sería de sólo 0,003 N… Lo que equivale al peso de un objeto de 0,3 gramos sobre la superficie terrestre. Nada que ver con la cifra de 1 kg que anuncia el bulo, vaya. Y aunque no lo crean, no me he olvidado del tirón gravitacional del Sol. De hecho, el Sol tira de una persona con una fuerza de alrededor de 0,53 N, muchísimo mayor que la de la Luna. Pero se debe tener en cuenta que siempre estamos siendo estirados en dirección al Sol en la misma medida, sin importar la posición en la que se encuentre la Luna. Por tanto, durante un eclipse solar, la única fuerza distinta a la que experimentamos cuando sólo tenemos al sol encima de nuestras cabezas son esos 0,003 N extra que genera la Luna sobre nosotros.


Representación gráfica más o menos (más menos que más) a escala, de los tirones gravitacionales del Sol y la Luna.


Resumiendo, lejos de quitarte 1 kg de encima como promete el infundio, el eclipse solar del 21 de agosto sólo hará que peses el equivalente a unos imperceptibles 0,3 gramos menos. La cifra variará ligeramente dependiendo de la masa de cada persona, claro, pero, además, esta “reducción” de peso tan ridícula ni siquiera es un evento característico de un eclipse solar, porque ocurre en mayor o menor medida cada vez que la Luna pasa entre la Tierra y el Sol.

Para terminar, podemos usar la fórmula anterior para comprobar que, con tal de que la Luna tirara de nosotros con la fuerza de 10 Newtons necesaria para que marquemos un kilo menos en la báscula, el centro de nuestro satélite debería encontrarse a una distancia de unos 6.000 km de la superficie terrestre. Teniendo en cuenta los efectos potencialmente apocalípticos derivados de tener la Luna tan cerca, creo que prefiero que mi báscula siga marcando 1 kg más.



Aunque en todo caso, balanza, estás advertida.






Letra chica: aunque comentar es lo que se prefiere, los comentarios que desvirtúen serán borrados.
10Comments