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Podría significar una cura para la adicción a la cocaína

Este es el estudio que podría significar una cura para la adicción a la cocaína



Hace algunos meses se produjo un avance científico que podría conducir a identificar terapias que permitan recuperar a los adictos, «borrándoles» los enlaces cerebrales que los impulsan a buscar la droga.

A continuación te presentamos algunos detalles de la investigación sobre cómo la cocaína afecta al cerebro y su posible aplicación en futuras terapias para curar la adicción.

El circuito cerebral de la adicción



Un reciente estudio sobre los efectos de la cocaína ha revelado que la droga induce a largo plazo cambios en las conexiones de las células del cerebro, alterando la sensibilidad del órgano ante dosis futuras.

En realidad, lo que el equipo de la Universidad de Burdeos ha hecho es identificar el circuito neuronal que más se altera durante la administración de la cocaína.

Para ello, han manipulado el cerebro de ratas de laboratorio drogándolas y estimulándolas con electricidad.

Obviamente, fuera del laboratorio, sería una pésima noticia que los consumidores de cocaína consiguieran la manera de drogarse con un enchufe, pero se trata de una vía que la ciencia está explorando para tratar de encontrar el camino de reversa precisamente en favor de los adictos.


Droga eléctrica



El hipocampo del cerebro fue identificado en el siglo XVI por el anatomista italiano Giulio Cesare Aranzio, quien lo denominó así por su forma, parecida a la de un caballito de mar o hipocampo; sin embargo, como ocurre con el resto del cerebro, no es mucho lo que se sabe con certeza sobre él.

Sin embargo, se cree que el subículo ventral, la parte inferior del hipocampo, es el «centro de la adicción» pero hasta ahora no había sido posible reconocer las conexiones neuronales que incitan el comportamiento adictivo.

Para realizar los experimentos, el equipo activó el subículo ventral de las ratas mediante un método llamado «estimulación de alta frecuencia» consistente en aplicar corrientes eléctricas bipolares en las conexiones entre las neuronas, lo que en la práctica opera como sí los roedores hubieran consumido una sobredosis.

Después de esta acción, a las ratas les fueron administradas dosis «sub umbrales» de la droga, tan pequeñas que en condiciones normales no hubieran producido ni el más mínimo efecto, encontrándose que quedaron sensibilizadas a la cocaína por varios días.


¿Remedio en puertas?



A través de esta estimulación, los científicos han puesto el cerebro en una fase en la que se vuelve más receptivo a bajas dosis de cocaína. Las ratas no agradecen lo que quizá si entusiasmaría al cocainómano, pero los animalitos se sacrifican en la búsqueda de un remedio para la adicción de los humanos.

Ahora el objetivo es encontrar cómo pueden desandarse los caminos neuronales para que los adictos a la cocaína no sientan la necesidad de consumirla.
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