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¿Por qué siempre vemos la misma cara de la Luna?




Sea Luna nueva o Luna llena, cuarto menguante o cuarto creciente, nuestro satélite natural siempre nos presenta una misma cara. Oculto, queda un lado que nunca vemos y que pocas veces ha sido fotografiado. Es cierto que Pink Floyd tiene un álbum que se llama así. Sin embargo, una pregunta que seguramente te has hecho alguna vez es: ¿por qué siempre vemos el mismo lado de la Luna?




¿Por qué siempre vemos el mismo lado de la Luna?

Siempre vemos el mismo lado de la Luna porque nuestro satélite tarda el mismo tiempo en dar la vuelta sobre sí mismo que en torno a la Tierra. Es decir, a la Luna le toma 28 días dar una vuelta sobre su propio eje (la duración de un “día lunar”) que dar la vuelta alrededor de la Tierra (un “año lunar”). Eso se llama gradiente gravitatorio lo cual genera un fenomeno conocido como Rotación Sincrónica. La mayoría de los satélites presentan el mismo efecto respecto a los planetas que orbitan, como entre Caronte y Plutón; y entre Io, Europa, Ganímedes y Calisto y su planeta Júpiter. El hemisferio de la Luna que no es observable se le conoce como su "lado oscuro", y de hecho se desconocía todo de él hasta 1959, cuando una sonda soviética lo fotografió por primera vez.






¿Cuáles son las diferencias entre ambas caras de la Luna?

Ya sabemos por qué siempre vemos el mismo lado de Luna, pero, entonces, ¿cuáles son las diferencias entre ambas de sus caras? Son bastantes. Mientras la cara visible tiene un aspecto sereno, lleno de “mares lunares”, la cara oculta presenta una superficie bastante accidentada. Por qué un lado de la Luna tiene muchos más cráteres que el otro era una incógnita que existía desde 1959 y que acaba de resolverse el año pasado. La respuesta es que la corteza de la Luna es más delgada en su cara visible que en su cara oculta, cada una con composiciones químicas diferentes, consecuencia de cómo se originó nuestro satélite. Así, en el lado visible, el impacto de meteoritos ha causado la aparición de mares lunares porque la corteza lunar es más frágil. En el lado oculto, sin embargo, estos golpes se han contenido porque la corteza es más dura, más resistente, manteniendo las formas de cráteres, valles y montañas, pero casi ningún mar.






Todo esto tiene que ver con la fuerza gravitacional que la Tierra ejerce sobre la Luna. Cuando la Luna se estaba formando, la roca fundida que brotaba de su interior era atraída hacia el lado más cercano a la Tierra, haciendo que hubiera más masa hacia ese lado.

La fuerza gravitacional de la Tierra lógicamente atraía esa región lunar con más masa hacia sí, forzando con el paso del tiempo a que esa cara pasara más tiempo orientada hacia la Tierra, frenando lentamente su rotación relativa a nuestro planeta. Esto causó eventualmente que la cara cercana a la Tierra estuviera orientada permanentemente hacia nosotros. El hecho que la roca fundida se aglutinara mayormente hacia el lado cercano de la Luna explica también por qué éste es mucho más “liso” y con las zonas conocidas como “mares”, en comparación con el lado lejano, el cual presenta una superficie mucho más accidentada.


El circulo rojo corresponde al planeta con dos satélites girando alrededor de él: Uno verde y azul, cuyo tiempo de rotación es idéntico al tiempo de traslación, y uno negro y gris con distintos períodos de rotación y traslación.


La Luna sigue rotando, sólo que ahora se tarda en hacer una rotación sobre sí misma exactamente lo mismo que se tarda en dar una vuelta alrededor de nuestro planeta. ¿Quieres comprobarlo? Busqua a una persona, y pídele que dé algunas vueltas alrededor tuyo, manteniendo siempre contacto visual. Si te das cuenta, la persona dio una vuelta sobre sí misma, justo en el momento que da una vuelta exacta alrededor de ti.




Lo interesante del caso es que así como la Tierra ejerce su fuerza gravitacional sobre la Luna para mantenerla fija hacia nosotros, la Luna también ejerce un efecto gravitacional sobre nosotros, aparte del fenómeno conocido como las mareas. La Luna también hace que la Tierra rote ligeramente más lento con el paso de los años. Por cada aproximadamente 60,000 años que pasan, la Tierra se tarda un segundo más en completar una rotación. Esto significa que podría llegar el momento en el futuro muy, muy lejano en que la Tierra y la Luna se presenten la misma cara siempre. O sea, que en partes de la Tierra se podrá ver la luna, y en otras no. ¡Interesante, no!







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