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Pozo de Thor: la puerta al fondo del mar

Estamos en la costa de Oregon, en Estados Unidos. Es aquí donde aparece un enclave único y espectacular para todo amante de las peculiaridades naturales. Ésas que disponen de una pincelada entre lo tenebroso y lo fascinante. Un escenario que puede despertar mil ideas en la mente de un escritor, cientos de encuadres para un amante de la fotografía y decenas de sensaciones para todo amante de las curiosidades como vos y yo...

El abismo hasta el fondo del mar: la puerta de Thor



Parece una puerta a otro mundo. Puede que no sea realmente el “Bilröst” o el puente del arco iris mediante el cual llegar a Asgard, el reino de los dioses en la mitología nórdica. Es algo más salvaje, primitivo y enigmático. Para envolverte de este sutil escenario deberás acercarte a la costa del Parque Nacional de Siuslaw, justo hasta una pequeña localidad llamada Yachats, en el Cabo Perpetua.



Es aquí donde se abre un paisaje asombroso conocido por su ímpetu natural. Te recomendamos visitarlo al atardecer, un instante perfecto del día donde tendrás la clara sensación de haber llegado a otra dimensión. El horizonte se tiñe de sugestivos colores carmesí, el mar adquiere tonos plúmbeos y, de pronto, escucharás un extraño rugir.



Si la marea es alta y el oleaje fuerte, es cuando el espectáculo adquiere mayor relevancia y esplendor. El Pozo de Thor es un agujero profundo situado sobre un promontorio de piedra un poco adentrado en el mar. Según dicen los vecinos, es en invierno y durante las tormentas cuando ese punto se vuelve casi sobrenatural: las olas alcanzan su mayor fuerza y entonces, el pozo e Thor se convierte un poderoso succionador de olas.



Pero ¿a qué se deber realmente? El fenómeno se explica por el encuentro de tres corrientes del Pacífico que se unen y chocan entre sí, para después, desaparecer en la nada “tragados” literalmente por el pozo de Thor. Pero cuidado, porque si esperas unos segundos más verás la segunda parte del espectáculo, es cuando el mar obliga de nuevo a desaguar esas olas succionadas, y entonces, el pozo, en un impulso de brava fortaleza, escupe de pronto toda el agua engullida. Devolviéndola.



El Pozo de Thor se convierte así en un géiser marino de gran belleza digno de ver en persona pero, eso sí, cuidando de tu propia seguridad. Por ello, Cabo Perpetua dispone de un Centro de Visitantes para ver dicho escenario con tranquilidad, evitando ser trágicamente succionados. Porque nunca se sabe si el Pozo de Thor nos devolvería como a esas olas o nos llevaría quizá, a otra dimensión. Pero aún así, son muchos los fotógrafos amantes del riesgo quienes se aventuran para colocarse lo más cerca posible de ese abismo natural, esperando captar el momento más bello, el más increíble y espectacular.



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