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Récords estelares









Los 10 récords estelares, más yapa




En el universo hay estrellas especialmente masivas, antiguas o luminosas que destacan sobre las demás. Este es el top ten.





La más grande


De todas las estrellas que se pueden ver a simple vista, Mu Cephei, ubicada en la constelación de Cefeo, es la que se lleva la palma en cuanto a tamaño. Se la suele denominar estrella granate por su intenso color rojo, y el primero que aludió a ella de esta forma fue el astrónomo británico William Herschel, a finales del s. XVIII. Si la miramos en el firmamento, entre todas las demás, quizá no nos llame la atención especialmente, pero eso es debido a que se encuentra a más de 3.000 años luz. En realidad, se cuenta entre las más luminosas de la Vía Láctea, y su radio es unas 1.500 veces superior al del Sol. Si se hallara en el centro de nuestro sistema, se extendería hasta más allá de la órbita de Júpiter. Antares, en la constelación de Escorpio, y Betelgeuse, en la de Orión, son algo más pequeñas que Mu Cephei, aunque resultan igualmente descomunales, y también pueden observarse sin necesidad de prismáticos ni telescopio.




La más masiva


En esencia, cuando decimos que una estrella es más o menos masiva, nos referimos a la cantidad de materia que contiene. Para establecerlo, se usa como referencia el Sol. Una masa solar equivale a 333.000 veces la de la Tierra. Pues bien, la más masiva que se ha encontrado hasta la fecha es R136a1, una estrella hipergigante azul de tipo Wolf-Rayet ubicada en la nebulosa de la Tarántula, a unos 165.000 años luz, con 265 masas solares. No obstante, esto no significa que sea especialmente grande. De hecho, se calcula que es apenas 35 veces mayor que el astro rey. En 2010, un equipo de astrofísicos dirigido por Paul Crowther, de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, anunció el hallazgo de este objeto, que, a lo largo de su vida, de apenas un millón de años, ha perdido al menos una quinta parte de su chicha inicial. Y es que, según indican estos expertos, cuando nació, R136a1 debía de contar con unas 320 masas solares.




La que gira a mayor velocidad


A principios del siglo XVII, los astrónomos David Fabricius, Christoph Scheiner y Galileo Galilei se percataron de que en nuestra estrella había unas enigmáticas manchas. El estudio de las mismas con telescopios reveló que, al igual que la Tierra, el astro rey giraba sobre sí mismo, más o menos como una peonza. No obstante, el modo en que lo hacía no era idéntico al de nuestro planeta, pues no rotaba a la misma velocidad en la zona del ecuador que en los polos. Hoy sabemos que las estrellas más pequeñas y densas pueden girar muy rápido. Es el caso de las de neutrones y los púlsares. Las primeras se forman cuando colapsa una estrella supergigante muy masiva y acaba sus días como una supernova.




La más antigua


Todo comenzó hace unos 13.800 millones de años, con el big bang. Tras él, no hubo estrellas en el universo durante mucho tiempo. Simplemente, aquel se encontraba a una temperatura tan elevada que no era posible que se formaran. Cuando se enfrió lo suficiente, surgieron las primeras, y, cuando estas explotaron, las sucedió una segunda generación. A estas últimas pertenece la vetusta SMSS J031300.36-670839.3, situada a 6.000 años luz, en la constelación austral de Hidra. Una de las peculiaridades de este objeto, que lleva brillando desde hace 13.600 millones de años, es que contiene cantidades muy pequeñas de elementos pesados, como el hierro, algo que también se aprecia en las estrellas que surgieron en los inicios del cosmos.




La que tiene más planetas


¿Adivinas cuál es? ¡Acertaste! Es el Sol, al menos de momento. No obstante, al ritmo al que se descubren nuevos sistemas, quizá no conserve el título mucho tiempo. Desde 1995, cuando los astrónomos Michel Mayor y Didier Queloz anunciaron el hallazgo del primer exoplaneta alrededor de una estrella convencional, se han localizado más de 2.000 mundos extrasolares. Tras el Sol, la estrella que más planetas alberga es HD 10180, a unos 128 años luz. Se trata de una enana amarilla, muy parecida al astro rey, alrededor de la cual se cree que orbitan al menos siete planetas. Cinco de ellos son del tamaño de Neptuno; uno, del de Saturno; y otro sería parecido al de la Tierra, si bien se encontraría más cerca de su estrella que Mercurio de la nuestra.




La más lejana


Entre las galaxias, la más distante conocida es EGSY8p7, cuyo descubrimiento se hizo público el pasado julio. Se encuentra a 13.200 millones de años luz. Para dar con ella, el astrónomo Adi Zitrin, del Instituto de Tecnología de California, y sus colaboradores usaron el espectrógrafo multiobjeto de exploración en infrarrojo instalado en el Observatorio Keck, en Hawái. Ahora bien, en lo que se refiere a las estrellas, es mejor limitar la búsqueda, por ejemplo, a las que son observables a simple vista. En ese caso, la candidata número uno es Rho, de la constelación de Casiopea, a unos 10.000 años luz, cuya luminosidad equivale a la de 550.000 soles. Cuando al fin de su vida explote como supernova, batirá otro récord: será la estrella más brillante que pueda verse durante más tiempo a simple vista.




La más rápida


Aunque el firmamento nos parezca una foto fija, lo cierto es que los objetos celestes están en constante movimiento. En general, se cree que estos objetos hiperveloces, cuya existencia fue confirmada hace tan solo una década, formaban parte de sistemas binarios que se situaron muy cerca de un agujero negro supermasivo, como el que se encuentra en el centro de la Vía Láctea. Los expertos sospechan que cuando uno de los miembros del sistema doble resulta atrapado por el agujero negro, el compañero es catapultado lejos, a enorme velocidad. Tanta, que puede incluso escapar a la gravedad de la galaxia y abandonarla. No obstante, también se pueden originar como consecuencia de otros fenómenos, como una explosión de supernova. Se piensa que esta podría haber sido la causa de la velocidad que ha adquirido la más rápida identificada hasta el momento, la enana blanca US 708. Según ha anunciado en Science este mismo año el astrónomo Stephan Geier, del Observatorio Europeo Austral, se desplaza a unos 1.200 kilómetros por segundo.




La más fría


Una enana marrón, denominada WISE J085510.83-071442.5, es, por el momento, la que mantiene el récord de gelidez: está a entre -48ºC y -13ºC, muy lejos de los 5.500 ºC que se dan, por ejemplo, en la superficie del Sol. Aunque ya se conocía la existencia de otros cuerpos parecidos, los más fríos hallados hasta ahora se encontraban a temperatura ambiente. Gracias a las mediciones realizadas por las sondas WISE y Spitzer, se ha podido averiguar que el objeto posee una masa entre tres y diez veces la de Júpiter y su posición, muy cerca de la Tierra, a unos 7,2 años luz.




La más cercana


Nuestra vecina de arriba, la aledaña al Sol, se llama Próxima Centauri, una enana roja visible solo desde el hemisferio sur, de la que nos separan 4,2 años luz. A escala cósmica es una nimiedad, pero se trata de una distancia aún insalvable para nuestras naves. Es posible que esta forme un sistema triple con Alfa Centauri A y B. Estas últimas giran como si fueran dos patinadores fuertemente agarrados, dando vueltas. Próxima Centauri, por su parte, orbitaría alrededor de ellas recorriendo una trayectoria que dura varios cientos de miles de años. Hoy se encontraría en el punto de su trayectoria más cercano al Sistema Solar.




La más luminosa


Hasta el momento, la que se lleva la palma en este sentido es también la más masiva, la ya mencionada R136a1. Situada en la Gran Nube de Magallanes, una de las galaxias más cercanas a la nuestra, es 8,7 millones de veces más luminosa que el astro rey. No obstante, el pasado junio se supo de la existencia de la distante galaxia WISE J224607.57-052635.0, que deja en nada tal cifra. Aunque es más pequeña que la Vía Láctea, libera unas 10.000 veces más energía que la nuestra. A partir de los datos obtenidos con el telescopio espacial WISE de la NASA se ha podido saber que su luminosidad equivale a la de 349 billones de soles. La mayor parte de la misma nos llega como radiación infrarroja, y se origina cuando la que emana del núcleo galáctico, donde se halla un agujero negro supermasivo, interacciona con el polvo que lo rodea.




¿Cuántas estrellas hay en el universo?




Una estrella (del latín stella) es todo objeto astronómico que brilla con luz propia. Más precisamente, se trata de una esfera de plasma que mantiene su forma gracias a un equilibrio hidrostático de fuerzas. El equilibrio se produce esencialmente entre la fuerza de gravedad, que empuja la materia hacia el centro de la estrella, y la presión que ejerce el plasma hacia fuera, que, tal como sucede en un gas, tiende a expandirlo. La presión hacia fuera depende de la temperatura, que en un caso típico como el del Sol se mantiene con la energía producida en el interior de la estrella. Este equilibrio seguirá esencialmente igual en la medida de que la estrella mantenga el mismo ritmo de producción energética. Sin embargo, este ritmo cambia a lo largo del tiempo, generando variaciones en las propiedades físicas globales del astro que constituyen parte de su evolución.






Las Pléyades, un cúmulo abierto de la constelación Tauro.



En alguna ocasión, todos hemos mirado hacia el cielo en una noche campestre y despejada, y nos hemos preguntado cuántas estrellas hay en el universo si a simple vista ya contamos cientos de ellas. Dada la gran distancia que nos separa de estos astros, las radiaciones estelares nos llegan con años de demora y muy débiles debido al seeing o distorsión causada por las turbulencias atmosféricas. Todo ello dificulta la tarea de censar el mapa estelar, que aún hoy presenta dificultades para los astrónomos.


Una estrella es una esfera de gas que mantiene su forma gracias al equilibro entre la fuerza de la gravedad, que contiene la materia, y la presión del plasma, que tiende a expandirla. Las estrellas no se dispersan al azar por el espacio, sino que como ya sabemos, se agrupan en galaxias. Nuestra estrella madre, el Sol, pertenece a una galaxia llamada Vía Láctea que, según los astrónomos, contiene entre 200.000 millones y 400.000 millones de estrellas.


Para obtener una cifra universal, los científicos aplican un sistema de medición similar al de granos de arena de una larga playa; realizan el conteo de las estrellas de un pequeño volumen (la Vía Láctea) y lo multiplican en función de las dimensiones y profundidad del espacio. Se obtiene así una cifra de 10.000.000.000.000.000.000.000.000 estrellas. Esta es sólo una estimación, ya que obviamente no todas las galaxias tienen idénticas características, al igual que en una playa no todas las zonas cuentan con el mismo número de granos de arena.


No obstante, según una investigación reciente, las estrellas pequeñas y tenues conocidas como “enanas rojas” son mucho más prolíficas de lo que se pensaba, lo que supone triplicar el número de estrellas totales de 100.000 trillones a 300.000 trillones.


Descubierta la estrella más antigua del universo


Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Australia (ANU) ha descubierto la estrella más antigua conocida hasta este momento, con una edad de unos 13.600 millones de años, relegando al segundo puesto a la otra estrella más longeva que data de hace 13.200 millones de años. El estudio ha sido publicado en la revista Nature.

La nueva estrella, conocida como SMSS J031300.36-670839.3, se formó poco después del Big Bang, y su tamaño era 60 veces más grande que nuestro Sol. Fue detectada usando el telescopio SkyMapper, ubicado en el observatorio de Siding Spring, en Australia y cuyo objetivo es producir el primer mapa digital del cielo visto desde el hemisferio sur del globo. El descubrimiento ha sido confirmado utilizando el telescopio de Magallanes de Chile.


Stefan Keller, líder de la investigación en la ANU, afirma que la estrella está aproximadamente a 6.000 años luz de la Tierra. Su descubrimiento se ha debido tanto a su forma como a su composición. La estrella no contiene prácticamente hierro y nuestro Sol necesitó para su formación casi unas mil veces la masa de la Tierra de este mineral.

El estudio de la huella química de esta nueva estrella aportará una visión más fidedigna de cómo fueron las primeras estrellas de los orígenes del universo y también de cómo murieron.















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