Santos Orgánicos

No apto para sensibles que consideren que se deba usar palabras suaves en los escritos. Este artículo retrata a los santos, papas, personajes grandemente religiosos en su forma más humana y orgánicamente posible, no es una sátira cómica, es más una crítica indiscutible que cotidianamente nos pasa a todos.
¿Quién niega que el papa de la iglesia católica no va al baño y limpia su trasero como ningún otro ser humano?

Creo que nadie lo niega, sin embargo no hace falta la mente ingenua que no lo haya pensado de esa manera y desequilibre esa imagen santa y pulcra de un personaje tan grande y casi “celestial” como es el representante de esta institución.
Sin discrepancias alguna, hablemos de Jesucristo o Mahoma, que representados en forma humana debieron tener los órganos mismos que cualquier otro individuo, quizás no de la misma forma anatómica, pero si con muchas similitudes a la humana, ya que se dice que el Cristo bíblico tenía un cuerpo glorioso, pero en su forma humana tenía la apariencia básica normal, vello facial, axilar, púbico y más, para que no pasase a la historia como un extraterrestre, y en vez de crucificarlo los romanos lo hubieran enjaulado para estudios más científicos.

Imaginensen a Jesucristo en su apariencia física detallada, en su forma anatómica con un pene cubierto de vellos púbicos y unos glúteos no muy redondos boscosamente poblados de vellos como normalmente debieron ser. Supongamos que su crecimiento adolescente no tuvo secreciones normales como otros mortales, ya que lo inferiorizaban o para que no padeciese de las angustiosos cambios hormonales y cambios emocionales muy típicos en los varones, pero si cambios físicos como engrosamiento de la voz el crecimiento de los testículos. Así que, cuando el dio su primer discurso en el templo, su bolsa escrotal salía un poco de la caja pélvica para darle campo al desarrollo de las glándulas sexuales y quizás unos cuantos vellos en la base del pene, mientras su sabiduría preadolescente salía de su voz con algunos cambios de tono.

Si hablamos de Mahoma, quien fue un profeta históricamente humano, de ese si podemos loarnos en describirlo detalladamente como sería su cuerpo inmensamente dotado de procesos orgánicos como la digestión de alimentos y luego la expulsión de dicha comida digerida.
Supongamos, que mientras Mahoma escribía mandaba de vez en cuando su mano abajo en la entrepierna para aliviar un picor que tanto le acomplejaba, o cuando profetizaba un mensaje de alá, retenía en sus intestinos alguna flatulencia mal intencionada, provocando un resalto en su discurso y luego se separaría del grupo para sí descansar del gas que tanto quería salir.

Pensemos de la manera de como fornicaba con una de sus esposas menores de edad, que tamaño tuviera su pene, algún olor intimo se descubría en el ambiente, cada vez que eyaculaba, la sudoración intensa y el olor corpóreo que provocaba sus glándulas sebáceas de las axilas, lo envolvía en el rol de ser un humano cualquiera.

Ahora imaginémonos a la virgen María de la biblia cristiana al momento de concebir el hijo unigénito, “concebido” por el espíritu santo su vagina no quedaría tan bien que digamos y con procesos algo rudimentarios por la época, debieron cortarle la placenta sangrienta y viscosa donde encapuchaba al niño Jesús.

Quizás tenía una vagina velluda, lo más probable una mujer con rasgos lindos una silueta envidiable y con axilas repletas de pelos enchurcados, ya que la estética se relevaba a altas clases sociales o eran escasos o nulos los estándares de belleza en esos tiempos de la humanidad. Con algo de imaginación supongamos que el cariño materno haya hecho escupirle al niño saliva en la cara para limpiarle algunas trazas de sangre que le impidieran la visión.

El amor del padre a un hijo y los cuidados pediátricos a cristo cuando era bebé, limpiándole las defecaciones diarias, sus heces tuvieran un olor más o menos agradables a comparación de otros bebes, ya que así no levantara sospechas de los vecinos que lo visitaban a diario o las señoras curiosas que cogían en sus brazos al mesías y discreparan que tuvieran en sus propias manos un bebé no muy humano que digamos, sin olores naturales o procesos biológicos como orinar, defecar, gritar, expulsar gases, eructar, etc. El dios bíblico debió concederle algunas características humanoides para que así no dificultase la tarea de divulgar la verdad y salvar al mundo y no haya experimentado una persecución por parte del pueblo o de la comunidad por haber sospechado de que era un bebe extranormal o raro en su especie.

Tal vez el gusto por las niñas no se le fue concedido, por si acaso llegase a desviar su misión de salvar el mundo, por amar a una mujer y llenarla de un hogar próspero y normalmente construido.
Su pene fue sólo un adorno no funcional para no levantar sospechas al momento de la circuncisión, de que los sacerdotes no hubieran observado genitales externos tendrían la obligación de encerrarlo para comprobar su verdadera identidad humana y terminara en roma para investigarle y apedrearle.

Su velludo escroto no fuera más que una bolsa pequeña de testículos con tamaño decente. Pensemos ¿Cómo fue el tamaño del pene de Jesucristo? No muy exagerado por normas morales celestiales y no muy pequeño para no acaballarle de tacaño a dios y otorgarle un pene a una medida considerable que al menos Jesús pudiese sentirse bien.

Analicemos ahora la condición física de las monjas canonizadas, no creo que sus clítoris excitados esporádicamente quisieron ser demasiado santas, los fetos enterrados en muchos conventos lo demuestran, separando los casos de violaciones.

Monjas que en sus momentos vieron de otro modo las velas gruesas y grandotas las cuales alumbraban a los santos o muchas que observaban más que una amistad de monja a monja y se calentaban con besos y abrazos bajo la mirada del ojo acusador de un Jesucristo empalagado de sangre crucificado con una impotencia de no ser parte de esa escena erótica embalsamada de jugos vaginales con ansias de ser absorbidos por unos labios encarnados de vigorosa pasión.

Hermanas de la fé que ahora son santas y glorificadas en iglesias que en su momento de vida íntimamente intercambiaban las toallas higiénicas humectadas de sangre , viscosamente bajo la acusación del escapulario enredado en sus cuellos. Santas que se desvestían frente al espejo y no negaban lo provocativo de su cuerpo, los cuales cubrían con sus hábitos esos templos de placer. Esperando que accidentalmente hospedaran en sus siluetas esos labios masculinos de curas, obispos que hicieran descargar de la líbido con buenas dosis de sexo.

Dirijamos la atención a la basilica de san pedro, antes del cónclave, los sacerdotes deben evacuar bien sus intestinos para no provocar descansos esporádicos por algún cardenal que tenga un problema diarreico u otro complejo físico u orgánico, en forma vulgar se podría decir que del vaticano también sale mierda y mierda de la buena ya que estos morbosos personajes tiene una buena dieta rica en proteínas minerales y calcio.

Supongamos, cuando la señora la madre teresa de Calcuta tuvo la menopausia, creo que alguien debió encargarse de sus asuntos financieros y así dejarle espacio para que los altos temperamentos de genio le pasase con más calma a esta señora.

Y hasta pensar que Benedicto XVI haya renunciado por un problema de la próstata o de su miembro genital, pero el orgullo de ser un ungido del cielo, por ello los medios de comunicación notifique otra razón de su renuncia.

En conclusión, la religión también ha promovido una falsa imagen de estos ídolos cautivos en personalidades divinas y perfectas, mereciendole un respeto inmerecido a personajes que sistemáticamente muchos de ellos fueron humanos y por razones de creencia ciega no se les ha concedido la descripción sincera.