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Su interior esconde una sorpresa

Mimas, la estrella de la muerte que podría ser luna de vida



Una de las lunas interiores de Saturno, el satélite helado al que conocemos por Mimas, es fácilmente reconocible por su enorme cráter, denominado Herschel, lo que ha hecho que para muchos aficionados a Star Wars la luna sea una "pariente" de la mítica Estrella de la Muerte (véase imagen superior). Al margen del aspecto "friky" de esta luna, Mimas está de actualidad astronómica debido a un nuevo estudio de su interior que sugiere dos posibilidades intrigantes: o bien posee un núcleo helado en forma de balón de rugby, o bien esconde un océano helado subsuperficial. Si se confirmase esta segunda opción, Mimas pasaría a engrosar la lista de los objetivos de interés astrobiológico, junto a Titán, Europa o Encélado.

Para realizar el nuevo estudio, los investigadores hicieron acopio de las numerosas imágenes conseguidas por la sonda de la NASA Cassini. Su intención era medir el peculiar balanceo experimentado por esta luna, a medida que orbita al gigante anillado Saturno. Tras eso, evaluaron varios modelos posibles sobre la disposición de capas del interior de Mimas, para descubrir que existían dos posibilidades que explicarían su balanceo orbital.




En palabras de Radwan Tajeddine, investigador del equipo Cassini adscrito a la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York y líder del trabajo recientemente publicado en Science: "Los datos sugieren que, por así decirlo, hay algo incorrecto en el interior de Mimas. La cantidad de balanceo que medimos es el doble de lo que se había previsto".

Cualquiera de las dos posibilidades que explican este balanceo es igualmente interesante, comenta Tajeddine. A pesar de que la superficie lunar de Mimas muestra las cicatrices de un constante bombardeo de meteoritos, que la ha cubierto de cráteres, nada hacía pensar a los astrónomos que su interior podía esconder sorpresas.

Mimas se formó hace más de 4.000 millones de años, por lo que los científicos creían que su interior había tenido tiempo más que de sobra para "relajarse" formando un núcleo más o menos esférico. Así que si el interior de Mimas fuese oblongo, eso significaría que se congeló muy poco tiempo después de formarse, lo que haría que su núcleo fuese una especie de cápsula del tiempo congelada.

En cambio si Mimas albergase un océano, pasaría a engrosar la lista exclusiva de "mundos oceánicos", a la que pertenecen varias lunas de Júpiter y otras dos lunas de Saturno: Encélado y Titán.




Al igual que otras varias lunas del sistema solar, incluyendo la nuestra, Mimas muestra siempre la misma cara a su planeta padre. Esto recibe el nombre de resonancia espín-órbita, que viene a significar que la rotación de la luna está sincronizada con su órbita alrededor de Saturno. Tal y como le sucede a nuestra luna, Mimas tarda el mismo tiempo en completar una rotación alrededor de su eje (espín), que en dar una vuelta alrededor de su planeta padre (órbita).

La órbita de Mimas es ligeramente elíptica, lo cual hace que el punto de su superficie más próximo a Saturno experimente pequeñas variaciones durante su curso. Un hipotético observador de Mimas situado sobre la superficie de Saturno, observaría ciertos movimientos oscilatorios a los que llamamos libración (fenómeno también apreciable en nuestra luna).

Tajeddine afirma: "Observar la libración puede aportarnos datos muy útiles sobre lo que sucede en el interior de un cuerpo. En el caso de Mimas nos dice que esta luna plagada de cráteres puede ser más compleja de lo que pensábamos".

Los modelos creados por Tajeddine y su equipo indican que si Mimas esconde un océano de agua líquida en su interior, este se encuentra entre unos 24 y 31 kilómetros de profundidad. Con 396 kilómetros de diámetro, Mimas es demasiado pequeño como para retener calor en su interior desde los tiempos en que se formó, de modo que la energía necesaria para evitar la congelación tendría que venir de algún otro sitio. Los investigadores creen que en el pasado la órbita de Mimas pudo haber sido más elíptica aún, lo cual podría haber creado el suficiente calor por efecto marea.

Pese a que los responsables del estudio afirman que hace falta más investigación, y que podrían surgir nuevos modelos que explicasen la libración de Mimas, de momento estiman más probable la existencia de un océano interno que la de un núcleo oval helado, y que esto último debería haber afectado ligeramente a la forma externa de la luna.


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