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Un insecto 'ligero de equipaje' para sobrevivir en la Antártida


El genoma del mosquito antártico es el más pequeño de los insectos secuenciados

El número de genes funcionales que contiene (13.500) es similar a otros insectos

Su básica arquitectura podría deberse a su adaptación para vivir en condiciones extremas

Para averiguarlo tendrán que compararlo con el de otros extremófilos de la Antártida




Mide apenas 12 milímetros de longitud, no tiene alas y está preparado para aguantar un ambiente extremo y temperaturas que en ocasiones bajan de los -50ºC. El mosquito antártico (Belgica antarctica) es el único insecto endémico del continente helado y su cuerpecillo es todo un ejemplo de la capacidad de resistencia que tienen algunos organismos. Su genoma es además, el más pequeño de entre los insectos secuenciados hasta ahora, según revela el estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Stanford y de la Universidad del Estado de Ohio (EEUU).

Los científicos querían buscar en el genoma de este extremófilo terrestre pistas que explicaran cómo este organismo ha evolucionado para adaptarse a las condiciones extremas en las que sobrevive en la Antártida.

Según detallan esta semana en Nature Communications, su genoma sólo contiene 99 millones de pares de bases de nucleótidos (algo así como las letras que conforman el alfabeto del ADN). Es menos de lo que tienen otros pequeños genomas de insectos secuenciados, como el piojo humano (Pediculus humanus, con 105 millones de bases de pares) o los estrepsípteros, insectos parásitos con alas (con 108 millones de bases de pares).

No obstante, subrayan los científicos, el genoma del mosquito antártico es pequeño en su arquitectura pero no en el número de genes que contiene, que es de alrededor de 13.500 genes funcionales. "Esa cifra (13.500) es bastante parecida a la de la mayor parte de los insectos" aclara a EL MUNDO David Denlinger, investigador de la Universidad del Estado de Ohio y coautor del estudio. A modo de comparación, los seres humanos tenemos aproximadamente 20.000-25.000 genes funcionales.





El mosquito antártico vive entre los musgos de la Península Antártica, donde encuentran alimento sus larvas. Los científicos han comprobado que es capaz de soportar drásticos cambios en su entorno, temperaturas y vientos extremos, intensa radiación ultravioleta, aguanta la congelación de sus fluidos corporales, tolera alta salinidad e incluso puede vivir sin oxígeno varias semanas.

Fue bautizado con el nombre de Belgica antarctica porque fue descubierto durante la famosa expedición antártica Bélgica (1897-1899), de la que formaban parte los célebres aventureros Frederick Cook y Roald Amundsen.


Poco 'ADN basura'


"En mi laboratorio estamos interesados en comprender cómo los insectos sobreviven durante periodos adversos como el invierno (principalmente en regiones templadas del mundo), pero pensamos que sería divertido ir a la Antártida para ver cómo estos mosquitos nativos sobreviven en un ambiente tan extremo", explica Denlinger.

La secuenciación del genoma se hizo con único ejemplar de insecto. "Lo recogimos de la Antártida y lo llevamos a mi laboratorio de Ohio antes de secuenciar su genoma. Rutinariamente nos traemos muchos de estos mosquitos y los mantenemos felices durante varios meses a 4ºC", relata.

Según este estudio, el pequeño tamaño del genoma del mosquito antártico es el resultado de tener muy pocos elementos que no codifican proteínas (debido a su aparente falta de utilidad biológica, esta parte se denominaba ADN basura o, en inglés, Junk DNA, y está formada por secuencias que no se pueden traducir a proteínas). "En otras palabras, se ha liberado de buena parte del equipaje extra y se ha quedado sólo con los genes funcionales", compara Denlinger.





No obstante, en los últimos años algunos estudios han descubierto que el llamado ADN basura, aparentemente sin función, juega en realidad un papel importante para preservar la salud de un organismo. "Lo que se denominaba ADN basura ha resultado ser extremadamente importante para todo tipo de fines. Claramente este mosquito no tiene mucho [ADN basura] y no sabemos las repercusiones de ello. Sería interesante estudiar este asunto en este organismo, pero de momento no podemos especular sobre ello", añade.

Aunque la simplicidad del genoma de esta criatura podría ser el resultado de su evolución para adaptarse a su inhóspito hogar, Denlinger afirma que en este momento de la investigación es muy difícil determinar qué es lo que ha hecho que evolucione de esta manera: "Definitivamente necesitamos más extremófilos para comparar y averiguar si esto es algo común en los organismos extremófilos antárticos, o bien es un fenómeno que se da sólo en este mosquito. Simplemente no lo sabemos todavía", señala.

Preguntado por las posibilidades de que estos organismos puedan adaptarse a la pérdida de hielo que se está registrando en varias zonas del planeta, el investigador afirma que "tampoco está claro todavía qué impacto va a tener el calentamiento global en estas especies" y recuerda que las regiones de la Península Antártica en las que vive este mosquito se encuentran entre las zonas que más están sufriendo el aumento de temperaturas.