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Tesoros Nazis Perdidos (Parte I)

El Tercer Reich de Adolf Hitler fue una inmensa y precisa máquina de hacer dinero. A medida que los soldados nazis conquistaban el Viejo Continente, las arcas germanas se iban llenando más y más. Así, la Alemania hitleriana expolió sin piedad las reservas de oro de los países a los que vencía. Además, Berlín inflaba sus cajas de caudales con los metales y piedras preciosas arrebatadas a minorías raciales como los judíos. Como muestra un botón: durante toda la guerra, los nazis se apoderaron de 550 millones de dólares en oro, y eso sólo contando lo ganado en el campo de batalla. a continuación algunos de los tesoros nazis perdidos, que aún capturan la imaginación de los buscadores de tesoros.

EL TESORO NAZI DEL LAGO ATTER
    
Los testigos de la ribera del Abersee de la época, no se ponen de acuerdo en si fue el 17 de abril o el 5 mayo, pero uno de esos dos días del año 1.945 aseguran que presenciaron un espectáculo que entonces, en
plena huida nazi, ya poco tenía de extraordinario. 
Un viejo Junkers 88 alemán estuvo sobrevolando durante más de quince minutos el Abersee hasta que,
finalmente, aterrizó en el lago Atter. Tampoco aquí hay acuerdo entre los testigos de la época, ya que según unos el aterrizaje fue de forma forzada, y según otros de forma premeditada.
Del avión, que se mantuvo a flote unos minutos, salieron 2 hombres a los que recogió en su barca un pescador.
 

[JU 88 P-1
 
Aquellos hombres se quedaron contemplando el hundimiento total del avión. Durante el tiempo que estuvieron con el pescador, éste les preguntó si había alguien más en el avión, a lo que uno de ellos respondió que sí, que eran 3 los viajeros del mismo, aunque este tercer ocupante había fallecido.
El piloto se interesó por la profundidad del lago, no quedando muy satisfecho con la respuesta obtenida, ya que si bien el lago tiene una profundidad máxima de unos 200 metros, donde se hundió el avión no debía
exceder de unos 60 metros. Los 2 hombres se marcharon de Abersee en un coche alquilado.
Cuando posteriormente se hicieron diligencias en torno alcaso del Junkers hundido, la camarera de la cantina de la estación de Wissentach afirmó que los 2 desconocidos se habían parado allí, y que había
oído parte de la conversación que mantenían, donde decían que los documentos se pudrirán pronto pero el oro no se pudre.


LAGO ATTER

Pronto se olvidó en los alrededores del lago Atter el aterrizaje del viejo Junkers del cual pocos sabían si podía contener oro. No obstante, pronto lo recordarían cuando en 1.947 llegó al lago una compañía 
austríaca de recuperación marina. Trabajaron unos días y de repente los obreros levantaron el campo y se marcharon. Dijeron que se les habían roto unos cables y que necesitaban mucho más material para intentar con altas probabilidades de éxito la exploración del lago. Pero lo cierto es que no regresaron más.
En la primavera de 1.953 otra empresa, magníficamente equipada, se dispuso a recuperar el Junkers 88.
Aún así, tuvieron que traer nuevos equipos de iluminación porque el agua era tan turbia que no había foco
luminoso que la atravesara. Con un aparato especial de radar fueron detectando el fondo. El aparato indicaba si las ondas electromagnéticas chocaban o no con placas metálicas. Parece que así lograron localizar el avión. Posteriormente bajaron unos buzos a fin de recuperar lo que pudiera haber en el Junkers.
Uno de los buzos extrajo un pequeño objeto de arte, que era un mono en cuclillas sobre un plinto, mirando una pequeña calavera que tenía ante sí. Todos tuvieron claro que ese objeto pertenecía al tesoro que llevaba el avión, pero…. Cual podría ser su procedencia? Se dedujo que lo más probable es que perteneciera a la colección de Alfred Rosenberg.


ALFRED ROSEMBERG

Rosenberg fue un político y filósofo nazi, gran aficionado a los objetos de arte, los cuales saqueaba impunemente de Museos y bibliotecas especialmente, gracias a su cargo como jefe del servicio de Asuntos Extranjeros del Partido. Fue amontonando esa gran cantidad de objetos de arte únicos y muy valiosos en su villa situada a muy poca distancia de la playa del lago Atter.
Se cree que cuando los aliados ocuparon el país, ordenó a sus oficiales que lo trasladaran a otro lugar en esos aviones.
Frank Feldman, que investigó la historia del tesoro hundido en el lago Atter, afirma que durante los trabajos de recuperación también se extrajeron agujas de platino y otros objetos que no resulta fácil atribuir al tesoro de Rosenberg.
Feldman asegura saber lo que en realidad ocurrió unas horas antes de que el Junkers 88 se hundiera en el lago. Y lo que él dice es:
Cuando las fuerzas aliadas sitiaban Berlín, en un momento en el que la Cancillería ya no disponía de aviones, aterrizaron tres viejos Junkers 88. Las órdenes que recibió el comandante de esta escuadrilla fue volar a Salzsburgo con un cargamento de 54 cajas selladas que contenían objetos de arte de oro, plata y platino.


ORO NAZI

Al poco de despegar, una escuadrilla aliada les atacó logrando incendiar uno de los motores de un Junkers, que fue el que aterrizó sobre las aguas del lago Atter para sumergir tan valiosa carga. Los otros Junkers, mientras tanto, sobrevolaron en círculos por encima del lago hasta comprobar que el aparato averiado se hundía totalmente. Después siguieron su ruta. Feldman, además, sostiene que en los aviones que se alejaron viajaba Martin Bormann y para ello aporta algunas teorías.
Sea como fuere, independientemente de que perteneciera a Rosenberg o fuera el que transportaba Bormann consigo en su huida, lo que parece cierto es que el lago Atter tiene o ha tenido en su lecho una inmensa
fortuna.

LOS BUNKER DEL MARISCAL HERMAN GOERING

No todos los viajes que el mariscal Hermann Goering hizo a lo largo de la Europa bajo dominio de la Alemania Nazi fueron con fines bélicos. Se sabe que Goering fue un amante de las obras de arte y de los objetos preciosos, especialmente los realizados con oro y ornamentados con piedras preciosas, y que poseía una gran cantidad de ellos, los cuales anteriormente se hallaban expuestos en los museos y colecciones privadas de esos territorios ocupados. Así pues, no era raro que realizara viajes para seleccionar qué objetos irían a su colección particular y cuales irían destinados a los museos del Reich.


REICHMARSCHALL HERMANN GOERING

Es por ello que cuando las fuerzas aliadas ocuparon Berlín, el palacete de Goering fue objeto de un detallado e intenso registro que llevó incluso a derribar diversas paredes y a abrir túneles en busca de posibles escondites de tan preciadas piezas… pero poca cosa se encontró. ¿Dónde escondió Goering su incalculable riqueza?
Mucho se ha hablado de que la envió en el submarino “U-843”… pero ahí sólo hubiera podido llevarse una pequeña parte de sus tesoros. Por eso se ha buscado incansablemente en los lugares que Goering frecuentaba, como en el bosque de Spala, en Loodz, actualmente Polonia, aunque antes perteneció a Alemania. Allí mandó construir unos “bunker” acorazados con gruesas paredes de unos 3 metros de espesor a los cuales llegaban unos ramales de ferrocarril que también estaban protegidos por túneles con iguales paredes. ¿Por qué extender una línea ferroviaria en un lugar donde no había gran cantidad de tropas que avituallar ni cañones que abastecer de municiones continuamente? Cuesta entender la finalidad del continuo tráfico ferroviario en aquel lugar… a no ser, claro, que fuera en beneficio personal del mariscal.

 

DOS DE LOS BUNKERS LOCALIZADOS EN LA ZONA DE BAVIERA

Más aún cuando se tomaron tantas precauciones cuando huyó de allí, ya que Goering no sólo ordenó volar los “bunker”, sino que inundó las galerías subterráneas que los unen, resultando difícilmente abordables ya que son auténticas cámaras acorazadas a cuya dificultad hay que añadir el no saber qué extrañas trampas pudiera haber.
Desde hace algunos años, se está intentando averiguar cuál es el río que provee de agua los “bunker”, con objeto de “cegarlo” y drenar los túneles… pero de momento hay que esperar y seguir dejando volar la imaginación con los objetos que allí pudiera haber ocultos.


LINGOTE HECHO CON EL ORO DE LOS DIENTES Y ANILLOS DE VICTIMAS JUDIAS


EL TESORO NAZI DEL MONTE SORATTE

El operativo para esconder la friolera de ochenta toneladas de oro procedente del Banco de Italia estaba perfectamente organizada. Así, la noche del 4 de mayo de 1.944, circulaban por la Via Flaminea en dirección norte saliendo de Roma, una caravana de 24 camiones custodiados por varios camiones blindados de las SS nazis. No era la única medida de protección. Cada uno de los 24 camiones, además de su conductor llevaba, en la caja cubierta con lonas y entre la carga, un soldado nazi fuertemente armado y con una misión encomendada que debían cumplir a rajatabla; defender con su vida el preciado cargamento y no salir ni asomarse al exterior hasta que no se lo ordenase un oficial de las SS. Estos soldados fueron elegidos por el sargento Rietberger en Roma y fueron escogidos además de por ser soldados leales por ser también excelentes conductores de camión.


CONVOY NAZI SALIENDO DE ROMA

El soldado Willy Vogt fue uno de los elegidos para ir en uno de esos 24 camiones, y a él y a su astucia le debemos el poder haber conocido lo que pasó en esa noche.

Cuando la caravana se situó cerca de Castelnuovo di Porto, la escolta que los acompañaba fue sustituida por otra, así como los conductores de los camiones que también fueron sustituidos y sólo los soldados que iban en el interior con el cargamento no fueron relevados. Cuando había pasado una media hora desde el relevo, la caravana se detuvo y la escolta de las SS dio media vuelta para volver a Roma llevándose a los conductores de los camiones con ellos. En aquel momento, un capitán SS de la División Portaestandarte Adolf Hitler ordenó salir a los soldados que iban en la caja de los camiones para que se pusieran al volante de los mismos siguiéndole. La columna avanzó unos pocos kilómetros más por la Via Flaminea hasta que se desvió por un estrecho camino militar que les condujo hasta el monte Soratte.


OBERRSCHUTZE WILLY VOGT

El monte Soratte se halla situado a unos 40 kilómetros de Roma, su pico más alto tiene 700 metros de altura y su situación estratégica es privilegiada en la zona. Por ello el Alto Mando Italiano ordenó, incluso antes de que estallara la guerra, que se excavaran más de 20 kilómetros de laberínticas galerías con amplios espacios que sirvieron después para almacenar víveres, municiones, carburante,… Esas galerías subterráneas se convirtieron en un punto neurálgico del frente italiano, situando su Alto Mando los italianos primero, y luego el general nazi Kesselring, comandante en jefe de todos los ejércitos alemanes que combatían en Italia.


ENTRADA A LAS GALERIAS DEL MONTE SORATTE

Con la llegada de la caravana a su destino se puso en marcha la segunda parte del macabro plan. Los camiones pararon motores y se ordenó descender de los mismos a los conductores, quienes ayudados por unos soldados seleccionados y traídos del Cuartel General depositaron las valiosas y pesadas cajas en el interior de los subterráneos. Uno tras otro, los soldados que participaron en el traslado y depósito del cargamento en las galerías fueron fríamente ejecutados en el interior de las mismas con el fin de evitar que nadie tuviera conocimiento de lo ocurrido en esa noche… todos excepto el soldado Vogt, quien pudo huir milagrosamente con dirección a la provincia de Grosseto, exactamente a un pueblo junto al monte Argentario que ya conocía por haber estado hospedado allí hacía un año. Así y tras dos meses de fatigosa andadura, ya que sólo viajaba de noche y con frecuencia se perdía por diferentes caminos, llegó al pueblo donde permaneció hasta el fin de la guerra.

El soldado Vogt explicó a la primogénita de la casa donde se hospedaba, Emma, el porqué de su huida así como la existencia del tesoro escondido. Como que la ley italiana permite al descubridor de un tesoro el derecho sobre el 10% de lo descubierto, ambos decidieron que cuando acabara la guerra explicarían la existencia del mismo al Gobierno italiano así como su ubicación en el monte Soratte.


ARMAMENTO Y OTROS OBJETOS ENCONTRADOS

Así lo hicieron en 1.952. Sin embargo la muerte repentina del soldado Vogt supuso un gran contratiempo en la recuperación del oro, ya que la única persona que conocía la ubicación exacta del depósito ya no podía guiarlos. Emma, aun siendo conocedora de muchos datos, no sabía exactamente donde estaba. De hecho, en 1.956 y de la mano de un Diputado italiano, se le pidió que colaborara en la búsqueda del oro, a lo que accedió. Se inició la búsqueda en julio de 1.957 pero debido a las profundas discrepancias entre las indicaciones de Emma y lo que decían los técnicos, se ocasionó una situación crítica que dividió a quien financiaba la operación hasta el punto de que abandonaron.

Posteriormente se han iniciado algunas búsquedas más, aunque sin ningún resultado conocido, con lo que en alguna de las galerías del monte Soratte reposan 80 toneladas de oro puro esperando quien sepa encontrarlo y sacarlo a la luz.

A continuacion el link para ir a la segunda parte del post http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/18170448/Tesoros-Nazis-Perdidos-Parte-II.html
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