Tierras Raras




Las ‘tierras raras’ se forman con 17 elementos químicos y minerales que tienen propiedades químicas, eléctricas, electrónicas y magnéticas para usos médicos y el desarrollo de diversas tecnologías. Se encuentran dispersas en la corteza terrestre en cantidades insignificantes y son dos los minerales que las contienen en una mayor concentración: la monazita y la bastnazita. Sin embargo, se conocen más de 200 minerales en los que las tierras raras entran en su composición.

Se conoce mundialmente como tierras raras, pero también son llamados metales especiales, el conjunto de 17 elementos químicos metálicos: el Escandio (número atómico 21), el Itrio (número atómico 39) y el llamado grupo de los lantánidos –Lantano, Cerio, Praseodimio, Neodimio, Prometio, Samario, Europio, Gadolinio, Terbio, Disprosio, Holmio, Erbio, Tulio, Iterbio y Lutecio-, cuyos números atómicos están comprendidos entre 57 y 71.

Aunque el Escandio y el Itrio no forman parte del grupo de los lantánidos del sistema periódico, se comportan físicamente de forma muy similar a éstos. Generalmente se comercializan en forma de polvo y como óxidos metálicos. Se extraen de unos 25 minerales que se encuentran en la naturaleza en cantidades no tan escasas como su nombre da a entender. Sin embargo, este nombre está justificado por la baja concentración en que se suelen encontrar y la consiguiente dificultad para localizarlos en proporciones que permitan su explotación comercial.

La parte "tierra" en el nombre es una denominación antigua de los óxidos. Todos son metales, blandos y de color más o menos plateado. La mayoría se oxidan con mucha facilidad. Son muy buenos conductores de la electricidad y destacan aún más por sus propiedades magnéticas. Variando sus aleaciones, se puede “personalizar” su magnetismo para crear imanes con comportamientos muy específicos. Algunos de estos elementos son fluorescentes y fosforescentes. Y la mayoría se utilizan para fabricar láseres.




China es el principal productor del mundo de ‘tierras raras’ poseyendo el 97% mundial. Ventaja competitiva que preocupa al resto de los países industrializados.

Debido a sus propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas estos 17 elementos ayudan por su poco peso, emisiones reducidas y tecnologías de energía limpia a mejorar la eficiencia, el desarrollo, la miniaturización, la velocidad, la durabilidad y la estabilidad térmica de sistemas de comunicación, transportación avanzada, cuidado de la salud -para técnicas de imagenología-, tecnologías médica, reducción de la contaminación, crecimiento de energías sustentables, resonancia magnética nuclear, instrumentos electrónicos y computadoras.

Los nombres de estos elementos o ´tierras raras´ son: Holmio, Erbio, Tulio, Iterbio, Lutecio, Escandio, Disprosio, Lantano, Cerio, Europio, Itrio, Praseodimio, Gadolinio, Neodimio, Terbio, Samario y Prometio.



Las ‘tierras raras’ producen campos magnéticos poderosos lo que ha permitido un mayor desarrollo de la tecnología médica y el cuidado de la salud, como el MRI (Magnetic Resonance Imaging), con lo cual permite a los médicos diagnosticar enfermedades que de otra manera serían más difíciles de detectar. Así mismo las ‘tierras raras’ se utilizan en equipos modernos para cirugía como los robots.

Las aplicaciones de las tierras raras son muy amplias y aumentan constantemente. Hoy en día se usan ya para producir discos duros de ordenador, equipos de sonido, catalizadores de automóviles, pilas de combustible, imanes permanentes, teléfonos móviles inteligentes, pantallas de T.V., pantallas táctiles, turbinas eólicas, paneles solares o lámparas de bajo consumo, materiales para cerámicos, materiales ópticos, entre otros muchos objetos. Sus propiedades ópticas y magnéticas los han convertido en indispensables para la producción de casi todos los equipos modernos.

La imagen cada vez más nítida de la televisión se debe al europio. El indio, que es parte del material de la pantalla de una computadora o tableta o del teléfono celular, permite encenderlos con solo el roce de los dedos (el famoso touch screen). La información que buscamos en internet llega a nosotros gracias a que la fibra óptica por donde viaja está pavimentada con erbio.

Debido a su casi nula toxicidad las tierras raras también son ideales para la generación de pigmentos inorgánicos, ya que los actuales presentan elementos como cobalto, cadmio, cromo, plomo, etc. que traen problemas medioambientales.

Otro gran beneficio de las tierras raras es que han permitido la miniaturización de dispositivos electrónicos. Por ejemplo, hoy en día tenemos auriculares que suenan como equipos de alta fidelidad de antaño porque en su interior llevan unos diminutos y ligeros imanes de neodimio, increíblemente potentes, que han sustituido a los de ferrita, mucho más pesados.

Sus aplicaciones como láseres, por ejemplo, son muy amplias. Los láseres de tierras raras son excelentes fuentes de radiación monocromática de alta intensidad, coherencia y direccionalidad. Por ello se pueden usar en investigación (espectroscopía óptica, fusión láser, medicina, etc.), procesado de materiales (cortado, soldadura, perforado, moldeado), comunicaciones (óptica integrada, transmisión de datos a alta velocidad, comunicaciones vía satélite) y militares (detectores, blancos).