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Tu Cerebro: El álbum familiar, desde la hydra al humano.

Tu Cerebro: El álbum familiar, desde la hydra al humano.


Nuestros cerebros siguieron un tortuoso camino de desarrollo a través de critaturas que nadaron, se arrastraron y caminaron sobre la Tierra, mucho antes de que nosotros lo hicieramos. Acá les presento algunas de esas criaturas y como es que ayudaron a hacer lo que somos hoy.


Hydra



Nuestros ancestros unicelulares tenían una maquinaria sofisticada para sentir y responder al entorno. Una vez que los primeros animales multicelulares surgieron, esta maquinaria se adaptó para la comunicación célula a célula. Células especializadas que podían llevar mensajes usando impulsos eléctricos y señales químicas – las primeras células nerviosas- surgieron muy temprano.
Las primeras neuronas probablemente estaban conectadas en una red difusa a lo largo del cuerpo de una criatura como esta hydra. Este tipo de estructura, conocida como red nerviosa, todavía puede verse en los vibrantes cuerpos de las anémonas y medusas.

Urbilateria



Cuando grupos de neuronas comenzaron a unirse, la información podía ser procesada en vez de solamente transmitida, permitiendo a los animales moverse y responder al entorno en maneras cada vez más sofisticadas. Los grupos de neuronas más especializados – la primera estructura similar a un cerebro – se desarrolló cerca de la boca y ojos primitivos.
De acuerdo a muchos biólogos, esto ocurrió en una criatura similar a un gusano conocida como la Urbilateria, el ancestro de la mayoría de los animales vivientes, incluyendo vertebrados, moluscos e insectos.

Cerebro de la Lamprea



Regiones más especializadas del cerebro aparecieron en los primeros peces, algunos de los cuales se parecían a las lampreas. Su estilo de vida más activo y nadante condujo al cerebro a desarrollar una presión por procrear, encontrar alimento y evitar predadores.
Muchas de estas estructuras fundamentales todavía las encontramos en nuestro cerebro: el tectum o lóbulo óptico, involucrado en el seguimiento de objetos en movimiento con los ojos; la amígdala, que nos ayuda a responder en situaciones temerosas; partes del sistema límbico, que nos da las sensaciones de recompensa y nos ayuda a asentar los recuerdos; y los ganglios basales, que controlan los patrones de movimientos.

Cerebro de los Anfibios



En algún punto entre los primeros anfibios desplazándose hacia la tierra seca y la evolución de los mamíferos, surgió el neocortex – capas extra de tejido neuronal en la superficie del cerebro. Esta parte del cerebro luego se expandió enormemente, y es responsable de la complejidad y flexibilidad de los mamíferos, incluyendo a nosotros.
Pero cómo y cuándo evolucionó por primera vez el neocortex, todavía es un misterio. No se puede ver una estructura cerebral equivalente en los anfibiosde hoy, y los fósiles no ayudan mucho: los cerebros de los anfibios y reptiles no llenaban la cavidad entera de sus cráneos, por lo que los restos de estos animales no nos dicen mucho acerca de la forma de sus cerebros.

Cerebro del Mamífero Primitivo



Los cerebros de los mamíferoscrecieron cada vez más con respecto a sus cuerpos mientras luchaban por sobrevivir en un mundo dominado por dinosaurios.
Tomografías Computadas realizadas en fósiles de mamíferos similares a la musaraña revelaron que la primera región en crecer fue el bulbo olfativo, sugiriendo que los mamíferos dependían fuertemente del sentido del olfato. Las regiones del neocortex que mapean las sensaciones táctiles – probablemente las vibraciones de los pelos- también tuvieron un gran incremento, lo que sugiere que el tacto también era un sentido vital. Estos hallazgos encajan muy bien con la idea de que los primeros mamíferos adoptaron un estilo de vida nocturno que los ayudaba a esquivar a los dinosaurios.

Cerebro del Chimpancé



Luego de la desaparición de los dinosaurios, los ancestros de los primates se fueron a los árboles. Perseguir insectos requería de una buena visión, lo que condujo a que la parte visual del neocortex se expanda. El mayor desafío mental para los primates, sin embargo, pudo haber sido mantener sus vidas sociales, lo que explicaría la enorme expansión de las regiones frontales de sus neocortex.
Estas regiones frontales, también se volvieron interconectadas, entre ellas y con otras partes del cerebro que manejan con las entradas sensoriales y el control motriz. Todo esto equipó a los primates para manejar más información y para encontrar modos más inteligentes de actuar en base a ella. Una línea de los primates, los homínidos, se volvieron particularmente inteligentes.

Cerebro Humano



Los investigadores solían pensar que pasar a caminar en dos piernas fue la causa de que el tamaño de los cerebros humanos sobrepasara el de nuestros primos los orangutanes, gorilas y chimpancés. Sin embargo, descubrimientos fósiles muestran que millones de años después de que los primeros homínidos se volvieran bípedos, todavía tenían cerebros pequeños.
No fue sino hasta hace casi 2,5 millones de años atrás que nuestros cerebros comenzaron a agrandarse. Todavía no sabemos por qué, pero es posible que una mutación haya debilitado los músculos de la mandíbula de nuestros antepasados y haya permitido que los cráneos se expandan.
Una vez que nos volvimos lo suficientemente inteligentes para desarrollar herramientas y encontrar una dieta más rica, un efecto de retroalimentación positiva pudo haberse disparado, conduciendo a una mayor expansión cerebral. Muchos de los nutrientes son esenciales para un gran cerebro, y animales más inteligentes tienen mayores oportunidades de encontrarlos.
La imagen global es de un cerebro en continua expansión, gracias a la combinación de dieta, cultura, tecnología, lenguaje y genes. Eso es lo que trajo al cerebro humano moderno a la existencia en África hace unos 200 mil años. Sin embargo en los últimos 15 mil, el tamaño promedio del cerebro en relación a nuestro cuerpo se encogió en un 3 0 4 por ciento.
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