Y pensábamos que eran verdad antes del Método Científico.



¡Los experimentos! Una parte fundamental del método científico. Estas jóvenes participan en un experimento que está diseñado para controlar sus ondas cerebrales mientras ven los comerciales de televisión.




Históricamente hablando, la ciencia nos ha sacado de algunas situaciones bastante embarazosas y peligrosas. Pero, en su juventud, la ciencia también navegó basada en algunos conceptos muy alejados de la realidad.

Si le preguntas a la ciencia sobre sus momentos más embarazosos, probablemente te aburrirá con alguna conferencia sobre cómo solía basarse totalmente en la lógica y la deducción (un enfoque de arriba hacia abajo que infiere los casos específicos de los principios generales), pero luego maduró y se basó en la inducción (un enfoque de abajo hacia arriba que saca conclusiones generales a partir de muchas observaciones).

Por supuesto, la ciencia tratará de minimizar el tiempo y lo vergonzoso que fue su adolescencia en realidad. Su coqueteo con la filosofía de la naturaleza, "está-muy-mal-pero-se siente- muy-bien", de Aristóteles, sobrevivió a la Edad Media por siglos. De hecho, la ciencia en realidad no se pudo sacudir sus demonios (literales) hasta la intervención de Galileo en el siglo 16, (y éste lanzó algunas observaciones aplastantes), y de Francis Bacon, que la hizo tomar una mirada de sí misma. Después de eso, la ciencia se mudó del sótano de sus padres y de sus posters de astrología y consiguió un trabajo de 9 a 5 haciendo la investigación basada en la evidencia a través de observaciones, hipótesis, recopilación de datos, la experimentación y el ensayo, secuencia también conocida como el método científico .






Humores corporales


Los cuatro temperamentos (basados en los cuatro humores) de izquierda a derecha: flemático, colérico, sanguíneo y melancólico. Esta ilustración apareció en "Psicología, la ciencia híbrida" de Frank McMahon.


Sin una metodología adecuada, razón que por sí sola puede llevarnos por una gran cantidad de callejones sin salida, por lo que no es de sorprender que el padre de la medicina occidental también engendró su parte de las ideas de charlatanes.

Por ejemplo, Hipócrates buscó causas naturales para las dolencias supuestamente sobrenaturales, incluyendo la "enfermedad sagrada" de la epilepsia - que entonces era vista como evidencia de la posesión por los dioses o demonios . También fue pionero en la idea equivocada de los fluidos corporales, o humores , de los que dijo decidían la salud, apariencia y disposición humanas. La práctica médica basada en el equilibrio de la sangre, la flema, la bilis (también llamada cólera) y la bilis negra (también conocida como la melancolía), cada uno supuestamente regulado por un órgano diferente, persistió hasta mediados del siglo 17. Su legado sigue vivo en palabras como melancolía (depresión), que significa "bilis negra".


Los médicos trataron de regular los humores a través de dietas y ejercicios, y mediante el estudio de las evacuaciones corporales como la orina. Hasta ahora, todo bien. El problema era, que reducían cada dolencia a estas causas, maltratando o ignorando las raíces de los trastornos dolorosos y que fueron mortales durante siglos. De hecho, lejos de abandonar los fluidos viciados, los practicantes los duplicaron, empatando gradualmente humores con cualidades (seco / húmedo, frío / calor), equiparándolos con los elementos (tierra, aire, fuego y agua), las estaciones y las fases de la vida. Ideas similares persisten hoy en día en la India (Ayurveda) y la medicina tradicional china




Todo giraba alrededor de la Tierra


Nos tomó un tiempo muy largo para llegar a nuestro actual modelo del sistema solar.


Los antiguos astrónomos griegos lidiaron con los zig zags e inclinaciones de los movimientos de los astros con algunas novedosas explicaciones. Al igual que los sumerios antes que él, Anaxímenes señaló en el siglo VI a.C. que los planetas vagaban sólos a través del telón de fondo estelar. Pero también encerraban a las estrellas en una esfera eterna rígida que giraba alrededor de la Tierra, una idea que prevalecería hasta que Edmund Halley observó el movimiento soberano de las estrellas en 1718.

Como las posteriores observaciones retaron este modelo, los antiguos astrónomos lo resolvieron añadiendo conchas. Metieron a los planetas y las estrellas en conchas. Incluso le quitaron al Sol y a la Luna su libre flotabilidad y los metieron en conchas. Algunos dijeron que el Sol, la Luna y las estrellas eran solo agujeros en un gran colador cósmico, que revelaba el fuego sagrado que estaba más allá. Cuando se bloqueaban estos agujeros, se producían las fases de la Luna y los eclipses.

Este apilamiento en las esferas culminó en sistemas encantadora y absurdamente complejos inventados por Eudoxo en el siglo IV aC, que implicaba hasta 27 esferas anidadas y enlazadas, cada una girando sobre su propio eje y que influía en las demás







Un fuego central, la Tierra y algunos epiciclos.


Las ideas de Claudio Ptolomeo dominaron por siglos, hasta que apareció Copérnico.


Los antiguos griegos también creían que la Tierra era redonda, dos milenios antes de los viajes de Colón o Magallanes. Incluso, algunos argumentaron contra el geocentrismo, también - no siempre por las razones correctas.

Recordemos a los pitagóricos, el grupo semimístico fundado por el famoso matemático Pitágoras en siglo VI aC, que elimina la Tierra del centro del universo, por diversas razones. Para ellos, la Tierra giraba alrededor de un fuego central, al igual que el sol, la luna, los planetas, las estrellas e incluso una inventada contra-Tierra (alias Antichthon). En ese momento, el establecimiento de la Tierra en movimiento representó un cambio radical en el pensamiento. Los Pitagóricos eran un grupo sui generis que evitaban los frijoles, recoger objetos caídos o los gallos blancos. También bailaban su propia melodía: la música de las esferas.

Luego, en el Siglo II de nuestra era, Claudio Ptolomeo, a través de su "Almagesto", estableció un modelo que seguía siendo geocéntrico, y que sinceramente trató de explicar el raro movimiento retrógrado que mostraban Mercurio y Venus en su trayectoria en el cielo, con el establecimiento de órbitas dentro de las órbitas llamadas Epiciclos. Esta cosmología aristotélica-ptolemaica dominó por 15 siglos hasta que Nicolás Copérnico puso al sol de nuevo en el centro, donde pertenecía, y Galileo le dio la razón
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Toda la materia está hecha de agua....¿o de aire?



Los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.


Para los primeros filósofos griegos, toda la materia estaba hecha de una sola sustancia, aunque no estaban de acuerdo en lo que era. Para el astrónomo y geómetra Thales, era agua; para Anaxímenes, era el aire (ambos vivieron en el siglo VI aC). Lejos de ser arbitrarias, estas opciones surgieron de las observaciones de los cambios en los estados de la materia. Anaxímenes, por ejemplo, asumió que el aire se enfriaba hasta convertirse en la niebla y luego, ésta a su vez originaba la lluvia, y más tarde se condensaba en tierra y roca.

Más tarde, Platón , quien todo lo mejoraba, consideró cuatro elementos constituyentes del mundo: tierra, aire, fuego y agua. Aristóteles añadió un quinto, el éter, para describir los cuerpos celestes. Al mezclar y combinar estos elementos, podrían explicar, por ejemplo, por qué la madera era sólida (parte tierra), pero también flotaba (parte aérea) y quemada (parte de fuego).

La idea subyacente - que, como dijo Demócrito alrededor del 440 aC, toda la materia se compone de cosas imperceptiblemente pequeñas - se acercó a la verdad, pero la evidencia real de una teoría atómica estaba lejos en el futuro, en 1662 los experimentos de Robert Boyle con presión de aire y vacío. Tomaría otro siglo y medio para que el químico Inglés John Dalton lanzara una teoría atómica, aceptada en 1803.






Generación espontánea



Los primeros filósofos naturales, se amparaban en la generación espontánea para pensar que el fondo marino, simplemente, generaba las ostras.


¿De dónde surge la vida? ¿Cómo pueden los gusanos simplemente aparecer en un cadáver o, las ostras, por qué suelen aparecer en el fondo marino?. Los filósofos naturales griegos, que pensaban que toda la materia tenía cualidades inherentes, dijeron que la vida podía surgir de la materia de base, en las condiciones adecuadas. En la misma línea, el pensamiento chino antiguo, creía que el bambú generaba los pulgones.

Esta idea de la generación espontánea llevaría a algunos experimentos encantadores, conclusiones absurdas e ideas descabelladas vertidas por gente de la talla de Voltaire y sus contemporáneos del siglo 18. Pero las bases científicas comenzaron a asomar a principios del siglo 17, cuando el médico flamenco Jan Baptista van Helmont dijo que los ratones podían surgir espontáneamente a partir de una camisa sucia colocada en un recipiente que contiene granos de trigo, y que los escorpiones se podrían generar a partir de un molde de ladrillo forrado de albahaca. Y ni hablar de que un hámster vivo se formaría a partir de un jugo hecho con semillas de chía y proteína de suero.

En el camino a la verdad, el mundo de la ciencia se desvió a través de dos teorías que compitieron con vehemencia: Los preformacionistas, que dijeron que ya existían todos los embriones, completamente formados, en los óvulos o el esperma (y algunos reclamaban que eran como muñecas matryoshka infinitas que se remontan a Adán y Eva), mientras que los epigenesistas, que argumentaron que la vida surgió de otro asunto, pero nunca pudieron ponerse de acuerdo sobre los factores subyacentes.

Aunque los argumentos resultantes eran viciados y con frecuencia absurdos, los esfuerzos por refutar la generación espontánea en última instancia condujeron a enormes mejoras en el rigor científico y el diseño experimental que ayudaron a dar las respuestas correctas







La teoría del Miasma


Los londinenses victorianos pensaban que su hacinada ciudad estaba repleta de diversos miasmas.


Como nuestro ejemplo anterior demuestra, incluso después de la llegada del método científico, las nuevas teorías pueden requerir algún tiempo para superar la fuerza de la autoridad y de la tradición, sobre todo si las viejas costumbres parecen funcionar.

La Teoría del Miasma se remonta al menos a Hipócrates, quien atribuye las enfermedades al aire viciado proveniente de las exhalaciones de plantas o animales nocivos, o a pequeñas partículas de materia en descomposición, transportadas por el viento. Debido a que esta idea impulsó reformas saludables en materia de vivienda y saneamiento, a menudo tuvo éxito para delimitar el daño de algunas enfermedades, por lo que no es de extrañar que se hizo popular en el maloliente, hacinamiento del Londres victoriano. Sin embargo, enmascaró al verdadero culpable, las bacterias, lo cual contribuyó a muchas muertes innecesarias.

En un giro irónico, uno de los principales defensores de la teoría de los miasmas, en Londres, ayudó a probar lo contrario, por lo menos en lo que respecta al cólera. William Farr, un pionero de las estadísticas de epidemiología y de salud, aportó un gran lote de datos vitales durante un brote de cólera en Londres, en 1854. John Snow utilizó famosamente estos datos para rastrear el origen de esta enfermedad de transmisión hídrica, hasta una bomba de agua en Broad Street. Su trabajo y el de otros pioneros como Ignaz Semmelweis y Joseph Lister, ayudarían más tarde a Louis Pasteur y Robert Koch a probar la teoría de los gérmenes. Pero, por ahora, se demostró la capacidad invaluable del método científico para la auto-corrección







Impresión Materna



Sin duda, la Medicina tardó tiempo en convertirse en un campo respetado y de riguroso estudio. Caso en cuestión: Mary Toft, la mujer que en septiembre de 1726 convenció a por lo menos una docena de médicos que ella había dado a luz conejos muertos o partes de conejo, en repetidas ocasiones.

Aunque el método científico ya estaba bien establecido en algunos círculos, la medicina seguía siendo un guiso de ideas, salpicada en gran medida con las teorías del curanderismo y de mascotas "curativas". El floreciente campo de la herencia todavía aceptaba la "impresión materna", una idea milenaria de que todo lo que una mujer embarazada vio o sintió, podría alterar físicamente a su hijo por nacer. En un cuento notable de aquellos tiempos, un periódico informó que el nombre de un supuesto padre "apareció en letras legibles en el ojo derecho de su hijo recién nacido".

Varios expertos consultados por "la pobre" Mary Toft, dictaminaron que seguramente había sido asustada por algo relacionado con un conejo, por lo que se había convertido en una "generadora de conejos"

Toft mantuvo el engaño durante meses, disfrutando de celebridad nacional, engañando a varios médicos y llamando incluso la atención del rey Jorge I. Algunos expertos, como el cirujano alemán Cyriacus Ahlers, se atrevió a desacreditar la "evidencia científica" y señaló que algunos de esos "recién nacidos" conejos muertos tenían aire en sus pulmones y que sus heces contenían restos de paja, hierbas y granos (Lo cual sería imposible en un conejo nacido muerto). Pero no fue hasta que alguien sorprendió a su suegra comprando pequeños conejos, y se amenazó a Mary con practicarle una dolorosa cirugía exploratoria, que confesó el engaño.







La circulación de la sangre



La Fisiología es la parte de la Medicina que estudia las funciones de los seres vivos. Si todavía en el siglo 18, la Fisiología era un desastre, ya te imaginarás como andaba la Medicina. Por un lado, el acceso a los temas de disección (estudiar los cadáveres) dio gran impulso a la Fisiología y a la Medicina desde el año 300 a. C. Por otro lado, cada conclusión correcta era contrapesada con una superstición y por el prejuicio social.

El médico griego Praxágoras (250 a.C.) estableció la diferencia entre venas y arterias, pero creyó que las arterias transportaban aire, probablemente porque, a menudo, las arterias en los cadáveres están vacías. En el siglo II, Galeno continuó esta tradición, pero añadió que la sangre se produce en el hígado, y que circulaba alrededor del cuerpo en las venas, y que, una vez que se mezclaba con el "espíritu vital" en los pulmones, la sangre era consumida por los diversos órganos, los cuales atraían a la sangre como un imán atrae el hierro. También dijo que la sangre llegaba al cerebro a través de los nervios huecos y que ahí se absorbía el espíritu animal.

Estas nociones reinaban hasta que William Harvey publicó su obra "Sobre el movimiento del corazón y la sangre en los animales" en 1628, cambiando los conceptos. El erudito árabe Ibn-an-Nafis, que murió en 1288, había corregido ya algunos conceptos sobre la circulación sanguínea, pero el mundo occidental ni se enteró que existía. Otro predecesor, el médico español Miguel Servet, describió correctamente la circulación de la sangre, pero envolvió sus hallazgos en una disertación religiosa de tal manera que murió quemado en una pira.







Aristóteles y la Física


Una impresión de 1561 de un artillero disparando un cañón. La trayectoria del proyectil se muestra de acuerdo con la física aristotélica.


Cuando Galileo demolió el geocentrismo, también derribó varios otros acariciados (pero equivocados) puntos de vista aristotélicos. Aristóteles explicaba el movimiento, afirmando que toda la materia tiene un lugar adecuado en la naturaleza al cual trata de regresar y que los objetos más pesados deben caer más rápido que los más ligeros. Pero a través de experimentación rigurosa, Galileo demostró que los objetos que caen o ruedan cuesta abajo, aceleran a la misma tasa constante. Lo que nosotros llamamos aceleración debida a la gravedad.

Aristóteles también argumentaba que un objeto en movimiento en su lugar natural, como una pelota rodando por el suelo, se detenía gradualmente porque era su naturaleza alojarse allí. Pero Galileo se dio cuenta, como después formalizaría Newton, que la ralentización de los objetos en movimiento es causada por la fricción. Quita la fricción y una pelota se mantendrá rodando eternamente.

En la misma línea, el punto de vista aristotélico-ptolemaico afirmaba que si disparas una bala desde el "nido de cuervo" de un barco, hacia arriba, la bala caería atrás del mástil porque el barco seguiría avanzando mientras la bala estaba cayendo. Pero Galileo demostró que la bala comparte el movimiento hacia adelante del barco, por lo que caería directamente en la base del mástil.



"Nido de cuervo" de un barco
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De esta manera, Galileo, uno de los padres de la ciencia experimental, prefiguró las Leyes del Movimiento de Newton, así como el concepto de los marcos de referencia, y al mismo tiempo refutó algunos de los principales argumentos que había contra el movimiento de la Tierra.






Las sangrías como tratamiento médico legítimo


Las sanguijuelas eran parte de la vieja escuela médica.



Ninguna lista de las cosas locas que creíamos antes del método científico estaría completa sin mencionar las prácticas extrañas y horripilantes que antes se consideraban medicinales.

¿Recuerdas el asunto de los humores (sangre, flema, bilis negra etc.)?. Bueno, imagina que tipo de tratamientos médicos podrían surgir a partir del enfoque sobre tales líquidos corporales y te da una idea de como fue la Medicina Humoral: diagnósticos basados únicamente en el olor de las heces, la orina, el vómito y la sangre. Los médicos prescribían el vómito forzado, sangrías frecuentes y dudosos enemas para "equilibrar el cuerpo". Lo que les faltaba en efectividad, les sobraba en peligrosidad para la vida. No es sorprendente que la gente se refugiara en oraciones y en remedios caseros siempre que fuera posible.

En cuanto a las hemorroides sangrantes, los médicos las consideraban como "balanceadores naturales del humor", útiles para tratar las manías, la depresión, la pleuresía, la lepra y la hidropesía (edema). Si había un sangrado abundante de manos lo detenían con atizadores al rojo vivo. Es increíble que la gente se quedara quieta para recibir estos tratamientos.







Epílogo



Todas las teorías descansan en cierto grado en suposiciones. Nosotros tratamos de minimizarlas porque constituyen grietas ocultas en los cimientos de la ciencia. Pero, a falta de una ciencia omnipotente e infalible, éstas son prácticamente inevitables.

Cuando una teoría se cae a pedazos, casi siempre es porque alguna suposición estaba equivocada. La ciencia es siempre una educada mejor conjetura después de todo. Es sólo que, bajo el moderno método científico, sometemos esas conjeturas o suposiciones a rigurosas pruebas de predicción, observación, experimentos repetibles y revisión por pares. Debido a ésto, incluso cuando estamos fuera del camino, no estamos muy lejos y, en cualquier caso, es sólo temporal.

La física de Einstein reemplazó a la Newtoniana. Pero las Leyes de Newton todavía funcionan en todas las cosas que encontramos en nuestra vida diaria, por lo que todavía las utilizamos. Si, algún día, alguien reemplaza a Einstein, sólo será en cierto sentido limitado ( en substitución de alguna hipótesis de base o algún mecanismo subyacente, probablemente). Las predicciones de Einstein, simplemente funcionan demasiado bien para estar equivocadas.


Y al final, ese es el punto. La ciencia es lo que funciona.