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Yogurt De Vagina

ES UN ASCO ESTO PERO BUENO,PREFIERO TRAUMARLOS A TODOS ADEMAS DE MI MISMO


Leche y flora vaginal. Son los dos ingredientes que la estudiante de doctorado Cecilia Westbrook usó para comprobar si era posible hacer yogur con sus secreciones vaginales dado que contienen lactobacilos: unas bacterias buenas que ayudan a fermentar la leche y que tienen propiedades probióticas.

"Era un experimento divertido para ver si funcionaba", comentaba hace unos días Westbrook a la web Jezebel, donde también recordaba que ya existe un libro con recetas a base de esperma que no generó tanta polémica en su momento. Se trata de Natural Harvest, escrito por Paul Fotie Photenhauer y publicado en 2012 ante la indiferencia general.

Tras el éxito de su primera hornada de yogur, que cocinó en agosto, Cecilia Westbrook repitió la prueba hace unas semanas. "Lo hizo mientras yo estaba escribiendo un artículo", explica la periodista Janet Jay, que publicó los resultados de la prueba en la revista para jóvenes Vice, tras consultar a varios expertos sobre la naturaleza del experimento.

Armada con una cuchara para recoger la muestra de flora vaginal, la joven graduada en ciencias por la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh) en 2009 preparó tres recipientes y llevó a cabo su particular ensayo. Tras llevar la leche hasta casi el punto de ebullición, la dejó enfriar un poco y procedió a la mezcla. En uno de los cuencos dejó leche sola, en otro añadió el cultivo para hacer yogur y en el tercero, ligó la leche con sus jugos vaginales.

Después los dejó reposar en el horno durante toda la noche a temperatura templada. Al día siguiente, la química había hecho su trabajo y en el tercer recipiente apareció yogur. "Aproximadamente, lo suficiente para llenar una jarra estilo Mason [unas cuatro tazas]", apunta Jay. Esto es, aproximadamente unos 800 mililitros.

Interés científico

En cuanto el curioso experimento -que hace encoger el estómago a cuantos leen u oyen sobre él- se hizo público, se convirtió en un fenómeno viral. Desde entonces, Westbrook ha cosechado respuestas positivas, sobre todo entre sus compañeros de la Universidad de Madison (Wisconsin), que están orgullosos de ella. Algunos profesores han alabado su creatividad e inteligencia, pero también ha sido objeto de críticas y ataques personales en internet. "Unos dijeron que Cecilia es una enferma mental, una ignorante... y a mí me han acusado de todo", señala Janet Jay. El malestar fue en aumento cuando Westbrook vinculó las reacciones virulentas en la Red con una cuestión de género. "¿Por qué un libro de cocina con semen es una tontería y esto es repugnante?", se preguntaba la joven, que creía que era la vagina lo que chirriaba más entre el público. "La gente lo ve asqueroso por el hecho de que hay vida ahí, pero es algo natural, parte de tu salud", remarcaba, haciendo alusión a lo relevante que es para las mujeres y su salud sexual. Dijo más: "La feminista que hay en mí quiere decir algo sobre la belleza que hay en conectar tu cuerpo y tu comida, y explorar el poder de la vagina. Hay algo de mística hippie en esto, pero también de estar a gusto con tu propio cuerpo, especialmente en una cultura que está tan a disgusto con el cuerpo de las mujeres".

Ante las críticas, Westbrook se apartó de las redes sociales a los pocos días de que viera la luz su yogur experimental y todavía hoy prefiere mantenerse en silencio. Crónica contactó con ella, pero declinó responder a las preguntas como había hecho desde que saltó la polémica. Prefiere mantenerse al margen de los focos y centrada en investigar la interacción de la emoción y la cognición en el desarrollo de trastornos del estado de ánimo, su área de especialización científica.

La curiosidad que le llevó a cocinar yogur con flora vaginal no le ha nublado la razón, según deja entrever en los comentarios en Jezebel. En uno reconoce que le "entristece que a la gente le resulte tan repugnante la vagina cuando un libro de recetas con esperma es calificado de tontería". En otro, muestra su sorpresa como mujer e investigadora: "Es raro que no sepamos más sobre la flora vaginal teniendo en cuenta lo importante que es".

Lo cierto es que apenas se han escrito un par de estudios sobre los microorganismos que colonizan la flora vaginal. Estos bichitos fueron descubiertos por el ginecólogo alemán Albert Döderlein en 1892. Los lactobacilos que viven ahí son como los porteros del ecosistema de la vagina.

No lo haga en casa

La joven también recomendó a una de las lectoras que estaba pensando en hacer el mismo experimento que no lo hiciera, pues es plenamente consciente de los riesgos. "Las vaginas pueden contener bacterias patógenas y nunca sabes si esas superarán a las buenas si cultivas secreciones vaginales", detallaba Westbrook en la web. "Yo acabé bien, pero es como tirar los dados a menos que sepas exactamente qué está en tu cuerpo".

La investigadora probó su yogur, que tenía un sabor algo amargo, según relata su amiga Jay. Entre sus hipótesis iniciales figuraba si ese producto probiótico producido con su propia flora vaginal "tendría algún beneficio adicional". Las investigaciones científicas requieren, sin embargo, más elaboración.

Larry Forney, un profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Idaho con el que Janet Jay contactó para conocer su opinión, advirtió que cultivar yogur vaginal "es una mala idea en general". Como estudioso de la salud e investigador de la flora íntima y porque hay mujeres más propensas a contraer infecciones, subrayó que además de las bacterias buenas podían tomarse otras que no lo fueran. Y la clave está en el equilibro.

Después de que el yogur que mejora el tránsito intestinal llegase a los hogares y de que los Monólogos de la vagina se convirtieran en un éxito en los teatros de medio mundo, no parece descabellado este intento de profundizar en el estudio de los lactobacilos, que casualmente viven en el sistema intestinal y genital, además del yogur. Por muy raro que parezca.

Hasta que Cecilia Westbrook se doctore en 2018, tendrá tiempo de seguir dando respuesta a las incógnitas que su curiosidad le plantee.

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