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Clarín, Souto y los trolls pagos

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Clarín, Souto y los trolls pagos





No a Kirchner 2011, la página de trolls de Clarín para orquestar la censura






Una página que empieza con la palabra NO ya muestra la hilacha. Ni una alternativa ni una crítica constructiva, solamente una negativa. Lo que parece ser la única acción de la oposición, justamente oponerse a todo, crece en Facebook amparada por el Grupo Clarín, según pudo saber BWN Patagonia. Durante todo el día BWN Patagonia sufrió la denuncia masiva de sus cuentas en Facebook. Del mismo modo que se atacó a las páginas institucionales, cada uno de los y las colaboradoras de este medio fue denunciado de modo masivo, en un claro interés por cerrar nuestros canales de difusión.

Nos preguntamos quién podía estar tan atento y con tanto tiempo y herramientas como para indentificar inclusive a parte del staff del diario que aún no tiene el logo del medio en su avatar de Facebook.

Y la respuesta nos llegó, mediante una fuente que pidió reserva de su identidad: No a Kirchenr 2011 era la página, plagada de perfiles falsos que orquestaba estas denuncias.
No a Kirchner 2011 no son un grupo de opositores, son EMPLEADOS PAGOS del grupo Clarín. Siguiendo la estrategia que les llevó a congregar a medio millón de usuarios que le decían no al cierre de Fibertel (aunque en la famosa marcha, apenas si eran 30) ahora el grupo apela a la misma jugada: personas que no existen denunciando a humanos de carne y hueso.


E-mail reenviado a BWN Patagonia por nuestra fuente:





La prueba se encontró en el mismo diario Clarín, donde se "felicitaba" por el éxito de la página en donde además, cabe recordar, el nivel de agresividad y falta de respeto es indignante.


BWN Patagonia es denunciado por hablar de lo que ellos no quieren: las corporaciones que son sus amigas y que intentan acogotar al sistema democrático.

Hace unos meses, habían posteado una foto del director del medio, Diego Ignacio Mur en donde, según sus dichos, por ser "un K" le proferían todo tipo de insultos e incluso le endilgaban ser homosexual en otra muestra de la ideología que los conduce: para ellos, la diversidad sexual es algo insultante.


Ahora, nos cierra quién tiene la espalda para orquestar semejante sistema de inteligencia. El gran diario Argentino, sigue haciendo de las suyas.






Hace tiempo había salido esta noticia, en la cual se denunciaba algo parecido:



La agencia de comunicación que hace el trabajo sucio para Clarín






El Grupo Clarín contrató a la agencia internacional de publicidad La Ese, especializada en marketing político, para
reclutar un ejército pago que congestione las líneas de teléfonos de radios –de modo que sólo ingresen los llamados de sus telemarketers– y para que insulte a los comentaristas de internet que escriban en contra del Grupo Clarín o a favor de la ley de medios K y el Fútbol para todos.
Esa agencia, también se encarga de guionar los discursos para aquellos que defienden la judicialización de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para impedir su plena vigencia.

La primera tanda de contratados –unos 30 empleados en negro– fue en octubre de 2009, cuando se trató la ley de medios en el Congreso y el debate tomó estado público. Los bloggers rentados por el Grupo Clarín debían instalar términos como ley k, ley mordaza, dictadura o corrupción.

Aún hoy y con miras de seguir hasta la campaña electoral del 2011, el grupo de tareas mediáticas contratado por La Ese libra sus batallas remotas en las lujosas oficinas de Perú al 800, barrio de San Telmo, en una hermosa casona de estilo francés construida en 1912. Ahí funciona La Ese, propiedad de Carlos Souto.

Los creativos de Souto escribieron la solicitada y el guión del mensaje televisado de Marcela y Felipe Noble Herrera en los canales del Grupo Clarín, hablando en contra de la ley que establece al Banco Nacional de Datos Genéticos como el único autorizado para el estudio de compatibilidad para personas que hubieran sido apropiadas durante la última dictadura militar (ver página 5).
Clientes. La lista de Souto no tiene desperdicio. Fue publicista de la Alianza que encabezó Fernando De La Rúa, intentó sin éxito remontar a Carlos Menem en 2003 y actualmente se enorgullece de haber trabajado con Julio Cobos y de ser el verdadero cerebro del “Alika, Alikate” para catapultar como líder de la antipolítica al colombiano Francisco De Narváez.


La usina anti k.





Está conformada por dos áreas: el blog y el call center. Los bloggers intervienen los medios gráficos online a través de la redacción de comentarios apelando a identidades falsas. Desde un buscador rastrean números de DNI y luego utilizan los nombres de esas personas para llenar los formularios de las páginas donde mandan mensajes escritos por creativos. Además se encargan de hacer control del scroll: cuentan cuántos comentarios a favor y cuántos comentarios en contra hay sobre la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, investigan quiénes son los usuarios que comentan en las antípodas de la bajada de línea recibida, etc. También mandan mails a las casillas de esos comentaristas, generan confianza y establecen una relación. Entre las páginas que graffittean figuran la web de La Nación, La Política On Line, Crítica de la Argentina, Minuto Uno y Perfil.

Todas estas actividades están destinadas a falsear identidades y contravenir toda la deontología periodística, así como los códigos de ética de la comunicación publicitaria. Se asemejan a talleres de costura clandestina que después son utilizados por las grandes marcas. Con un agravante, a quienes cosen por un salario de miseria, no les obligan a mentir o a hacer tareas delictivas.


Miradas al Sur accedió a fuentes inobjetables para reconstruir la actividad de La Ese. El clima de secretismo está reforzado por un pedido oral de confidencialidad. Un tema que tiene estatutos legales y valen sólo en la medida en que estén firmados por conformidad plena por los empleados de las empresas. En este caso se trata apenas de una simulación para amedrentar a jóvenes que trabajan en negro y no están asesorados legalmente. Además, va acompañado con un adoctrinamiento político: “Esto es una guerra” y “el Gobierno hace lo mismo que nosotros pero al revés”, les dicen.

Modus operandi. Los empleados del call center son los que se dedican a bloquear las líneas de oyentes de las principales radios en las que curiosamente no figuran las del Grupo Clarín: Nacional, Del Plata, América, Continental, La Red, La Diez, Metro, Rock And Pop y Belgrano.

A su vez, se encargan de desgrabar lo dicho en esas radios para monitorear lo que va sucediendo. Hacen estadísticas, informes sobre cuál es la tendencia de cada conductor, qué línea política desarrolla cada programa, cuáles se acercan más al Gobierno, cuáles se alejan más, etc. Siempre desde la óptica de los intereses políticos y económicos del Grupo Clarín.

El sector call center posee un servidor de última generación que permite que en las radios se bloqueen los conmutadores de modo que sólo lleguen los mensajes guionados por la empresa contratada del Grupo Clarín, y simultáneamente se delinea la estrategia de ataque a la ley de medios k. Los jefes de la usina entregan chips y tarjetas telefónicas para cambiar el número del teléfono de manera que sea imposible de comprobar que todos los llamados vienen del mismo lugar.

Por su parte, los supuestos bloggers tienen a su disposición un software propio que rastrea los comentarios adversos a Clarín en internet. Así pueden detectarlos y bajar línea anti K. Las computadoras de la agencia de Souto poseen modems inalámbricos y un sistema rotativo de IP’s para que tampoco se puedan rastrear las rutas de las PC que efectúan los mensajes.


El coordinador de los grupos es el hijo del Fiscal Federal de Misiones Juan Carlos Tesorero (ver recuadro), Juan Andrés Tesorero, sobrino de Carlos Souto. El estudio jurídico que el Fiscal abrió por intermedio de su esposa en la ciudad de Buenos Aires tuvo su primera baja hace dos meses: Juan Andrés renunció al trabajo con su madre para dedicarse tiempo completo a la cruzada anti K. De hecho, hasta cambió de barrio para mudarse a la misma cuadra de la agencia La Ese.

“No hablar ni con la familia del tema”. Ése es uno de los pedidos explícitos de Juan Andrés Tesorero a la hora de contactar a los reclusos de la usina anti K. Confidencialidad ante todo. Ninguno llega a formar parte de esta campaña sucia respondiendo a una búsqueda laboral naturalizada. Todos son “amigos de”, “familiares de”, “conocidos de”. Gente que va a poner el cuerpo y va a guardar el secreto ante todo. Pero todo gran plan tiene sus baches.

Una de las promesas iniciales que reciben los contratados es la “certeza” de un mejor trabajo a futuro tras algunos meses de pasantía informal y deleznable. Juan Andrés se encarga de mostrar las fotos de su tío al lado de Elisa Carrió, Francisco De Narváez, Julio Cobos, Carlos Menem y el resto de los contactos de los que se vale económicamente la agencia. En La Ese se respira el poder.

Así es como estos jóvenes estudiantes universitarios, con necesidades económicas y promesas falsas de inserción laboral en puestos de trabajo más reales y menos vergonzantes, reciben salarios por encima de la media. Los salarios provenientes del dinero del Grupo Clarín oscilan entre los 2.000 pesos para principiantes y los 4.000 para quienes se adapten con comodidad a la dinámica de pulverizar la ética aprendida en la UBA.

La falsificación online de la identidad.


A la hora de hacer un comentario en algunas de las páginas de internet de los diarios, los honrados ciudadanos que ejercen su derecho a la libre expresión deben completar un formulario donde se pide nombre y apellido, DNI, teléfono y dirección entre otros datos de rigor. Pues bien, quienes trabajan en esta usina destinada a intoxicar la comunicación, falsean identidades para efectuar la tarea de mostrarse indignados ante “la prepotencia gubernamental” cuando en realidad son sólo mensajeros de creativos publicitarios pagados por los grandes medios.

Estilo Souto. La agencia se vale de una serie de tópicos para instalar una serie de palabras y conceptos: descalificaciones agresivas a todo lo que se jacte de K, discursos desestabilizadores, términos construidos para temas específicos y adjetivos infaltables –

“PROGREcinismo”, “guerrilleros”, “bolches”, “los KK”, etc.–. Entonces se leen cosas como “Se trata de aprietes de la izquierda vernácula, que no puede con su genio y, como en los ’70, saca a relucir su repugnante Fascismo de Izquierda”
(dixit de un comentario posteado en la crónica Cuando la plaza se pone a hablar, publicada por Miradas al Sur en el número anterior).

Por otro lado, los contratados reciben una advertencia: nunca hablar de “monopolio”. Nunca mencionar a Clarín. Ahora bien. Es inevitable que un chico que escribe cientos de mensajes por día no repita su discurso. Al hacer la prueba, uno hace un copy paste en uno de estos mensajes corrosivamente anti K, lo pega en la caja de búsqueda de Google y, oh patafísica, el mismo mensaje figura repetidamente en distintas notas de distintas páginas web.


Grupo de tareas sin vacaciones.





En enero y febrero de este año la agencia La Ese alquiló casas de veraneo en la costa y trasladó sus oficinas. Los contratados cobraban por unos días de trabajo en la playa lo mismo que durante un mes en Buenos Aires. Los jefes les entregaban chips, tarjetas telefónicas y computadoras con modems inalámbricos para que ninguna de las nuevas intervenciones veraniegas fueran detectadas.

La tarea consistía en escuchar ininterrumpidamente dos radios que no fueran del Grupo Clarín por persona y tomar apuntes tal como lo hacían en las oficinas de San Telmo. Estos apuntes debían ser quemados sistemáticamente para que no quedaran rastros de sus tareas.

Cadena monopólica. El jueves último, cuando la solicitada de Marcela y Felipe ya estaba publicada en los principales diarios del país, La Ese recibió una visita en sus oficinas. Era un ejecutivo de Clarín que iba a certificar que ese grupo de tareas estaba en pleno funcionamiento justo el día de la publicación de la solicitada. Necesitaban que las páginas webs estuvieran inundadas de mensajes en los cuales se entendía “la ternura de una madre a sus dos hijos adoptados”. En cambio de asumir la cruda realidad: Ernestina Herrera Noble está sospechada de fraguar la verdadera identidad de Felipe y Marcela.

El viernes pasado al mediodía, Carlos Souto dio la orden de parar las otras actividades de la agencia. El portal digital de Crítica había lanzado una encuesta en su página web, preguntando si Marcela y Felipe Noble Herrera eran rehenes de Clarín o eran manipulados por el Gobierno. El porcentaje mayoritario votaba por la opción “rehenes de Clarín”. Souto pegó el grito en el cielo y ordenó que todos sus empleados dejaran las tareas y clickearan para que Clarín ganara esa supuesta encuesta virtual. Detalle final: esta historia tomada como un juego digital por jóvenes que no saben cuáles son sus derechos y obligaciones tiene un pariente terrorífico en el pasado reciente. Es una réplica de las usinas de desinformación de agentes y ex agentes de las Fuerzas Armadas de seguridad que en los primeros años de la democracia sembraron el temor y el clima de desestabilización de determinado grupos de poder.



Clarín y Souto quieren controlar la blogósfera





El Grupo Clarín reeditó el contrato con la Agencia La Ese, de Carlos Souto, pero esta vez, solicitó que la empresa especializada en mandar mensajes políticos con usuarios falsos, trabaje con los blogs más leídos, principalmente de tendencia k.


La agencia elaboró un listado que incluye los treinta (30) blogs que, de acuerdo a diversos sistemas de medición, son los más frecuentados, a la vez que los más leídos por asesores de prensa y trabajadores del periodismo.

Contratando a jóvenes estudiantes de comunicación de universidades privadas vinculadas a la enseñanza del periodismo, a partir del mediodía se les envía una serie de cuatro o cinco mensajes que instalan como comentaristas, de manera reiterativa, en estos blogs.

Los empleados tienen que concurrir a la agencia -ubicada en Perú al 800, del barrio de San Telmo- y mandar desde esas computadoras los mensajes. Es que están preparadas para que no se pueda rastrear las IP (el número de identificación de cada computadora), a través de un diseño informático que implica mandar miles de direcciones IP simultáneamente.
A su vez, tienen estrictamente prohibido comentar en esos sitios desde sus casas o cualquier otro ordenador, así como a través de cuentas verificables de cualquier red social. De este modo, se repiten los comentadores "anónimos".

Carlos Souto es un empresario de la comunicación, especializado en campañas políticas, como la de Menem, Macri y De Narváez. El contrato con Clarín surgió tras una evaluación -a pedido del multimedio- sobre el impacto de los blogs y su influencia en la creación de agenda.

El estudio señaló que las visitas a los blogs son pocas en relación a los grandes portales, pero que estos mismos portales se nutrían de información, puntos de vista y análisis surgidos de la blogosfera. Y señaló, además, un punto central: la disciplina interna de las casi 400 empresas de comunicación del Grupo Clarín era corroída desde el momento en que sus empleados se nutrían de estas lecturas, las más de las veces, jocosas.

La disputa por la percepción de un mismo hecho es nuclear en la construcción de agenda, objetivo principal en la defensa de los múltiples negocios del Grupo Clarín. Corroer y desgastar, entonces, las miradas disonantes de la hegemonía resultó un objetivo buscado, a través de estrategias simultáneas.

La caída de las ventas y la pérdida de negocios llevaron a que la edición impresa de Clarín opere más o menos como boletín interno cohesionante. Así, mientras se asociaba -sin ninguna prueba, a pura operación y mentiras descaradas- al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, con los blogs, se les machacaba con que "están pagados"; dando por sentado que cualquier opinión discordante es fruto de la ilegitimidad resultante de la dádiva y esta especie de "clientelismo intelectual". Lo dicen, hay que comprenderlo psicológicamente, mirándose en el espejo de sus propias miserias.

Por el costado y en absoluta reserva, Carlos Souto despliega esta estrategia que busca, principalmente, que los blogs discutan- desde la vereda, si se quiere, oficialista- los temas que intenta instalar como agenda el Grupo Clarín.

Así, entonces, Souto, con destreza pero una pluma más bien vulgar, que de tan vulgar y mentiroso el mensaje, parece emitido por Vulgarcito, manda unos cinco o seis mensajes que se van a repetir en cada blogs, así como en los comentarios de los principales diarios, exceptuando, claro está, Clarín, que no permite comentarios.

Una curiosidad: los blogs, como los diarios y cualquier página de Internet, tienen la posibilidad de moderar, es decir, aprobar o desaprobar cada comentario.

Cualquier administrador de una página con un cachito de experiencia, detecta a los llamados "trolls"; incluso, si el administrador recibe estos mensajes planificados y sistemáticos, pero tiene buen corazón, los aprueba, al sólo efecto de que don Clarín no se entere que está tirando la plata. Si, en cambio, sistemáticamente no los aprueba -porque parecen robots, porque no tienen nada que ver con el tema tratado, porque son demás agresivos o bien porque son anónimos- la directiva de Souto es clara (e inteligente): "mándelos igual".

"A nosotros no nos importan los lectores de los blogs, que son pocos en comparación con cualquier página de Internet de Clarín; nos importa instalar los temas, y si el administrador -que en los blogs es la misma persona que escribe- nos va a rebotar el comentario pero primero tiene que leerlo, nosotros ya cumplimos nuestro trabajo: instalar en la cabeza de los que escriben el tema del día según Clarín".


Souto, además, mejoró lo que llama "la seguridad": los chicos que contrata no pueden ser de universidades públicas, y las computadoras donde trabajan no permiten extraer archivos -vía CD o Pent Drive- ni es posible enviar mails, más que desde el diseño del sofware preparado para que no se pueda rastrear el orígen, además de firmar, con todos, un contrato de "fidelidad" que impide revelar qué tareas realizan en esa firma.


Quien Es Carlos Souto ??





Carlos Souto (Buenos Aires, 13 de mayo de 1955) es un publicitario argentino. Dirige la agencia de publicidad "La Ese", dedicada desde 1996 a la publicidad política. Integró grupos de trabajo con David Ratto, Ramiro Agulla, Dick Morris, Miguel Sal y Darío Lanis. Ha recibido más de cuarenta premios nacionales e internacionales por sus piezas de comunicación.

Su agencia fue recientemente involucrada en estar operando con la técnica de astroturfing. La acusación señala que la agencia en falsifica mensajes de usuarios de medios electrónicos, y ha montado un “call center” para llamar a radios. Estas actividades serían para instalar una mirada negativa sobre la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina.


Carlos Souto comienza su experiencia en el campo de la publicidad política en el año 1995 y, desde entonces, el equipo de profesionales que lidera acompaña cada uno de los momentos más importantes de la historia de las elecciones argentinas. A lo largo de su carrera y gracias a su reconocido trabajo, Carlos Souto es convocado para las más importantes campañas políticas de la Argentina, donde cosecha varios éxitos memorables. Gana dos elecciones presidenciales, dos elecciones para Alcalde de Buenos Aires y una para Gobernador en la Provincia de Mendoza, y recientemente una elección legislativa de medio término en la Provincia de Buenos Aires. Tiene la oportunidad de ser el responsable de la comunicación institucional de varias gestiones de Gobierno y de asesorar en situaciones de crisis a diversos políticos y empresarios. Su trabajo en el campo electoral es celebrado por la calidad creativa de las piezas audiovisuales, como así también los de vía pública; además de los estándares aplicados a la producción. Muchos de los comerciales que realizó en su carrera son parte del acervo comunicacional y cultural de su país. Según el periódico progubernamental El Argentino, Souto trabajaría desde la dirección de la agencia "La Ese" directamente para el Grupo Clarín, enviando mensajes apócrifos a los sitios web de los principales diarios argentinos, todos signados por su contenido contrario al oficialismo y a la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Todos estos posteos serían realizados con perfiles falsos creados por los empleados de la agencia. Otra característica del trabajo que desarrollaría para el Grupo Clarín, es la congestión de las líneas para usuarios de las mas importantes radios nacionales



Algunos de los spots de Carlos Souto







link: http://www.youtube.com/watch?v=1cVYns5Y--A&feature=related








link: http://www.youtube.com/watch?v=CjdlbyFdS8o&feature=related








link: http://www.youtube.com/watch?v=WW38rkYjLcM








link: http://www.youtube.com/watch?v=70pkvJmED5s












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