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"Akira" cumple 30 años










Para musicalizar




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Hubo un tiempo en que el término manga se asociaba únicamente a las camisas. Era a comienzos de los ochenta, y los más pequeños se entretenían con Barrio Sésamo o Los Pitufos. Si un adulto paseaba con un cómic bajo el brazo, se trataba sin duda –exceptuando el underground– de un regalo para algún hijo o sobrino, y si nos hablaban de dibujos animados japoneses, a nuestras cabezas venían Heidi, el mono Amedio o Mazinger Z. Esa época se desvaneció el día en que se estrenó Akira, el filme de anime que internacionalizó el cómic japonés, transformándolo con una historia de ciencia ficción, repleta de escenas de violencia explícita y crítica social: Tokio quedaba asolada por una explosión nuclear. Era el 16 de julio de 1988, mañana hará 30 años.

“La aparición del filme despertó una gran expectación a nivel global”, explica Ivan Pintor, profesor de Historia del Cómic y de Cine Contemporáneo en la Universitat Pompeu Fabra. “Hasta el punto de que los fans lograron importar a Barcelona copias de la película que corrieron incluso antes de su estreno oficial en el festival de Sitges de 1991”. Pero la obra de Katsuhiro Otomo no estuvo sola en esta labor apostólica de difusión del dibujo animado japonés. “ Akira está unida a Bola de Drac y Dr. Slump”, afirma Oscar Valiente, director de Norma editorial. “El gran cambio con estos títulos es que dan a entender que se podían hacer dibujos para adultos. Por primera vez los jóvenes siguen las series de animación en una edad en que teóricamente ya no se hace”.

Esta fiebre por el manga se materializó en una mayor difusión de los cómics nipones, la aparición de sellos especializados como Manga films y la entrada en el sector de grandes editoriales como Planeta, Salvat o Bruguera, abriendo un mercado transversal en la edad, “que atrajo principalmente a personas entre 30 y 40 años, amantes de la ciencia ficción, que descubrieron a través de Akira que el manga no eran sólo historias de acción”. “Y al público femenino”, recuerda Óscar, “que comienza a leer cómic a través del manga”.






El cómic Akira apareció en Japón en 1982, saltando a la gran pantalla seis años después. El film exigió una fuerte inversión económica, que obligó a los grandes estudios nipones a unirse para asumir el coste. “ Akira intenta elaborar un producto de manga con el nivel de las películas de Disney”, explica Oscar Valiente. La película narra la aventura de una banda de moteros en una inmensa y deshumanizada Neo-Tokio, una ciudad postnuclear con escenarios similares a los que encontramos en Blade Runner o Mad Max. Un miembro de la banda, Tetsuo, es detenido por el ejército, que lo utiliza como conejillo de indias para experimentos genéticos. Su mejor amigo, Kaneda, irá en su búsqueda a través de Neo-Tokio.

El éxito transformó la película en un referente de la cultura popular japonesa. No es casual que el Ayuntamiento de Tokio use imágenes del manga para promocionar los próximos Juegos Olímpicos que, al igual que en la ciudad post nuclear de Neo-Tokio, se celebran en el 2020.






Drogas, bandas de moteros, corrupción...



“ Akira representa una síntesis casi perfecta del sistema narrativo y las temáticas del manga japonés” expone Ivan Pintor. La figura del superviviente, el niño como héroe dentro del relato y como metáfora del renacimiento, la tecnología que alcanza todos los rincones de la vida humana, y el recuerdo de un desastre del pasado, un apocalipsis como origen de los acontecimientos, en el país que sufrió la bomba atómica. “La historia mezcla el manga clásico con temas contemporáneos, sucios. Aparecen las drogas, las bandas de moteros, la corrupción”. Y por supuesto la moto, ese cohete rojo inspirada en los vehículos que aparecían en Tron.

Akira abrió definitivamente al mundo adulto la cultura del cómic en general, y del japonés en particular. Basta observar cuántos adultos hacen cola en los cines cada vez que estrenan la aventura del superhéroe de turno con capa y antifaz. Y no, no lo hacen por acompañar a los pequeños de casa.



Katsuhiro Otomo, el padre del monstruo






Nacido el 14 de abril de 1954 en Hasama en la prefectura de Miyagi, Japón. Y creció en Santo-gun.
Es un dibujante de manga, director de anime, y guionista tanto de manga como de anime.
Se le conoce principalmente por ser el director de Akira, una de las películas más influyentes del anime, así como por ser el artista/guionista del manga original en el que se basa la película.

Ya de pequeño mostró un gran interés por todo lo relacionado con el manga y el cine.
Mientras estaba en la escuela secundaria estaba fascinado con las películas, a menudo tomando un tren de tres horas durante las vacaciones escolares sólo para verlas. Sus estudios los cursó en el instituto Sanuma (curiosamente, cuna de algún otro mangaka).

Como adolescente que creció en los turbulentos sesenta, Otomo veía por todos lados las manifestaciones de tanto estudiantes como trabajadores contra el gobierno japonés. Este periodo de cambio es el que creó el Japón que hoy en día conocemos - un Japón con un fuerte contraste con el Japón ocupado tras la segunda guerra mundial. Las revueltas, manifestaciones y en general la situación caótica de esa época, le sirvieron como inspiración para su trabajo más conocido, Akira.

La animación de este periodo (especialmente los trabajos que salían de los estudios de animación de Tokio, Mushi Production y Toei Doga) influenciaron al joven Otomo. Trabajos como Gigantor, Astro Boy y Hols, príncipe del sol incitarían a Otomo a desarrollar su carrera dentro del mundo de la animación. Sin embargo, fueron los films provenientes de Estados Unidos los que encauzaron su naturaleza rebelde. Mi vida es mi vida e Easy Rider le servirían de inspiración para el personaje de Shotaro Kaneda y su banda de motoristas en Akira: jóvenes rebeldes que tomaban demasiadas drogas y no se preocupaban de la autoridad o de la presión puesta sobre ellos por la generación de sus padres.

Tras graduarse en 1973, se fue de Miyagi, dirección a Tokio con la esperanza de convertirse en un artista de manga. El 4 de octubre debutó en la revista Action con una adaptación de la novela Mateo Falcone, de Prosper Mérimée, titulada A gun Repot (Informe de un arma).


En 1979, después de haber escrito varios cuentos para la revista Action, Otomo creó su primera obra de ciencia ficción, titulada Fireball (Bola de fuego),una historia centrada en el enfrentamiento entre un ser humano y una supercomputadora, y que a pesar de que fue publicada en una revista de corta difusión y que Otomo ni siquiera llegó a concluirla, marcó el inicio de su esplendorosa carrera en el mundo de la ciencia ficción- y Highway Star (recopilatorio de historias cortas también de 1979). De hecho, aunque el manga nunca fue terminado, es considerado como un hito en la carrera de Otomo, ya que contenía muchos de los mismos temas que se exploran en sus siguientes obras, como Domu.

La publicación de Domu en Japón comenzó en enero de 1980 y funcionó durante dos años hasta completarse. En esta obra, Uchida, un anciano senil que usa sus poderes para matar y controlar a los residentes del edificio en el que vive, y Etsuko, una niña que posee poderes similares y que se ha propuesto detener a Uchida. El enfrentamiento entre los protagonistas de esta narración toma lugar en un edificio de apartamentos en el Tokyo moderno y la espectacularidad y violencia aumentan conforme la historia se acerca a su fin. En 1983, se acabó publicando en forma de libro y ganó el Nihon SF Premio Taisho, el equivalente japonés a la Concesión del Premio Nebulosa.

En 1980 publica dos recopilatorios más de historias cortas (Sayonara Nippon y Short Peace).

En 1982, Otomo debutó en el anime, trabajando como diseñador de personajes para la película de dibujos animados Harmagedon. Al poco tiempo comenzó a trabajar en un manga, que se convertiría en su obra más aclamada y famosa: Akira. El manga de Akira tardó ocho años en ser completado. Finalmente, culminaría en el año 2000.







Mientras tanto Otomo continuó trabajando en diferentes anime, como en la dirección de su primer trabajo de animación, un segmento o corto en el largometraje Neo Tokio, que también escribió, o el diseño de personajes en la película Genma Daisen (Harmagedon). Siguió a esto con el opening y el ending de el anime antología Robot Carnival.

En 1988, se estrena el largometraje de animación Akira, la obra que le dió a conocer en Occidente y le encumbró como director de anime.

A partir de aquí su dedicación a la animación es casi total, a Akira le siguen Roujin Z, World Apartament Horror, una película de imagen real dirigida por Otomo que tuvo una versión manga posteriormente (escrita por él y dibujada por Satoshi Kon), , Manie-Manie, Memories y Perfect Blue (dirigida por Satoshi Kon).

En estos años su labor en el campo del manga es más bien escasa, lo más destacable es el guión de Legend of Mother Sarah, un manga cuyo dibujo corre a cargo de Takumi Nagayasu.

En 1996, Otomo debutó en el cómic americano en la miniserie Batman: Black and White para la editorial DC. El objetivo consistía en que diferentes autores de cómic crearan una historia en blanco y negro acerca del popular superhéroe. La historia de Otomo se tituló The Third Mask y apareció en el cuarto (y último) número de la serie.

Otomo recientemente ha trabajado extensamente con el estudio Sunrise. El estudio ha animado y producido sus proyectos más recientes, como la película Steamboy (2004), la serie más tarde recopilada en formato película Freeddom Project (2006) y su último proyecto, la adaptación en anime de su manga SOS! Tokyo Metro Explorers (2007).

Además Otomo ha sido director y guionista de la adaptación en película Life-Action del exitoso manga Mushishi (2006).



link: https://www.youtube.com/watch?v=CtRWWkmetY4






Como Yapa, publicidad ponja de Toyota ambientada en el universo Akira



link: https://www.youtube.com/watch?v=AmD__CNoF0s&index=130&list=LLJX8tFNY3YpsLBqaMEsMdUQ&t=0s





RESUMEN LVL 5: En una industria dominada por las lolis y series para enfermos mentales "AKIRA" es de los mejores exponentes que dio la animacion japonesa a nivel mundial, algo no apto para juancas y sus garrapatas.


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