¡Paternidad de locos!
Independiente estiró su ventaja sobre Racing a 22: con un gol de Cristian Báez, de cabeza, el Rojo de Antonio Mohamed venció 1-0 a la pobre Academia y se dio un alegrón en el Libertadores de América. Faltó juego, sobró actitud e Hilario Navarro la rompió.
Con la camiseta. Con huevos. Así se ganó otra vez el clásico de Avellaneda. Con poco tiempo de entrenamiento, el Turco fue bien claro con sus jugadores y les resaltó, que hoy, no quedaba otra que ganar y poner actitud. Y vaya si le respondieron: todos dejaron la piel en el campo de juego.
El primer tiempo fue desfavorable para Independiente. Racing tuvo la pelota, fue más incisivo y tuvo dos chances clarísimas para ponerse arriba en el marcador, pero el Rojo, que lo peleó desde el primer minuto, facturó en la única que tuvo.
Desde la presencia de Claudio Yacob, la Academia se hizo dueña del mediocampo y monopolizó la tenencia del balón ante un Independiente que, al cominenzo, se mostró nervioso, apresurado, sin saber mucho qué hacer.
Y lo tuvo Racing. Dos veces Gabriel Hauche quedó mano a mano con Hilario a las espaldas de Lucas Mareque, pero el correntino, en ambas, respondió con una jerarquía impresionante, al igual que lo hizo con un cabezazo de Matías Martínez.
El Rojo fue más voluntad que otra cosa. Leandro Gracián, Nicolás Cabrera y Federico Mancuello brillaron por su ausencia, mientras que Andrés Silvera y Facundo Parra se movieron por todo el frente de ataque haciendo lo que podían.
Y en la última bola de la primera etapa, con el tiempo cumplido, Independiente abrió el marcador: corner pasado, cabezazo de Cristian Báez y golazo del Rojo. 1-0 sobre la hora para desatar la locura en el Libertadores.
En el complemento, Racing se fue con todo a la carga en busca del empate y por momentos metió al Rojo contra su arco. Pero allí se encontró con un “pequeño” escollo: Hilario Navarro. El ex académico salvó cuanta chance tuvo la visita y se vistió de héroe en el Libertadores de América.
Con bastante ímpetu, Independiente se bancó todos los embates de Racing y hasta lo pudo haber liquidado en dos oportunidades, pero en la primera Hernán Fredes definió mal y en la segunda Jorge de Olivera se la tapó a Patito Rodríguez.
Y no pudo ser de nuevo para Racing. Quizás merecieron un poco más de lo que se llevaron, pero el problema fue que enfrente tuvo a su papá, al que respeta y teme en demasía. Seguramente habrá que mejorar para el futuro, pero hoy había que ganar y se hizo. Avellaneda, como siempre, toda roja.
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