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40 años sin Bernabé Ferreyra



El 13 de marzo de 1932 debutó oficialmente Bernabé Ferreyra con la camiseta de River Plate. Pasaron 80 años. En su cancha de Libertador y Tagle, Los Millonarios derrotaron 3 a 1 a Chacarita Juniors. Bernabé marcó dos goles.
Ferreyra nació en Rufino, al igual que Amadeo Carrizo, el 12 de febrero de 1909. Se inicio en Jorge Newbery de su pueblo natal. Su carrera comenzó a encaminarse cuando su padre ferroviario fue trasladado a Junín.
En el oeste bonaerense fichó para el BAP (Buenos Aires Al Pacífico), club del ferrocarril. Año 1927. En su primera temporada en la Liga Deportiva del Oeste se consagró campeón. Su equipo derrotó 1 a 0 a Sarmiento en la final. Bernabé convirtió el gol que sirvió para romper una racha de trece años sin títulos de su equipo.
Junín era una plaza futbolera llena de talentos. Un tal Monge, rastreador de cracks, convenció a Ferreyra de viajar a Buenos Aires. Año 1929. Su primer destino fue Talleres de Escalada, club ligado a los trenes. En caso de ser aceptado mantendría su trabajo de ferroviario. Pero los rojiblancos le bajaron el pulgar.
Surgió la oferta del Club Atlético Tigre. Victoria estaba lejos de todo. Era jugarse una patriada, y allí fue Bernabé.
Goleador implacable en los amistosos. Huracán pidió sus servicios para una serie de amistosos. Marcó once goles en ocho partidos. Su fortísimo remate ya era reconocido por todos los hinchas de fútbol.
A fines de 1930 fue Vélez Sarsfield quién pidió su préstamo. El club de Liniers emprendió una extensa gira por América. Cinco meses de triunfos continuos por Chile, Perú, Cuba, México y Estados Unidos. Junto a Bernabé viajó otro goleador temible: Francisco Varallo, aún en Gimnasia Esgrima La Plata.
En mayo de 1931 comenzó el fútbol profesional en Argentina. Ferreyra jugó para Tigre. El equipo no hizo una gran campaña, pero él fue un espectáculo aparte. Sus fuertes remates atraían al público. Esperaban su presencia para ver “al santafesino que le pega con un fierro”.
Llegó el día que cambió su vida. El 27 de septiembre de 1931, Racing goleó 7 a 4 a Independiente, pero el espectáculo estuvo en la vieja cancha de Boca Juniors. Allí, San Lorenzo era local y derrotaba 2 a 0 a Tigre. El público se reía en las tribunas de los yerros de Bernabé. Faltando diez minutos, tres remates de Ferreyra fueron al arco. El notable Sebastián Gualco no pudo hacer nada. Tigre lo dio vuelta. Nacía el “Mortero de Rufino”.
Esa tarde, según registros, se vendieron 4.500 entradas sin contar los socios de San Lorenzo
. Con el paso de los años, cuando Bernabé Ferreyra fue un ídolo nacional, medio país afirmó presenciar aquella histórica tarde.
19 goles en 13 partidos con la camiseta de Tigre llamaron la atención de la dirigencia de los clubes importantes. Su fama era enorme. Antonio Liberti, Presidente de la Subcomisión de Fútbol de River Plate pagó $35.000 por su pase. Una fortuna. La transferencia se realizó en un cine de la localidad de Victoria. Nacía un nuevo apodo para el club que había nacido en La Boca. Ahora eran Los Millonarios.
Bernabé Ferreyra debutó en la primera fecha del torneo de 1932. Junto a él, otro debut: la camiseta con la banda roja. En su primer partido le marcó dos goles a Chacarita Juniors. Fueron dos taponazos de los que hacían ruido.
Luego, una racha goleadora impresionante. En la segunda fecha, dos goles a su ex club Tigre. En la tercera, gol a Argentinos. Cuarta fecha: dos golazos a los Profesores de Estudiantes de La Plata. Ya era cosa seria. En la quinta, gol a Ferro en Caballito. Sexta fecha, tanto a Quilmes. ¿Quién sería capaz de frenarlo? Septima fecha, tres goles de Bernabé a Platense.
Ferreyra era un fenómeno social. River Plate duplicó la cantidad de entradas vendidas. Donde jugaba, una multitud se agolpaba a verlo. Gente ajena al fútbol, o hinchas de otros cuadros, iban a la cancha sólo para presenciar el juego del fenómeno.
El diario Crítica, popular en su escritura y conservador en su línea editorial, implementó un premio singular: una medalla de oro al arquero que no recibiera goles de Bernabé. En la octava fecha lo sufrió Gimnasia. Luego Vélez y posteriormente Talleres de Escalada.
Nacían las especulaciones. Secretos sobre su éxito. En aquellos días de 1932, decían que antes de los partidos, Ferreyra sumergía en agua los balones, que eran de tiento. Su fuerte pegada haría el resto.
Bernabé no usaba medias. No las toleraba. Jugaba con unos finos soquetes. Comenzó a correr una leyenda: el goleador tenía un sobrehueso en el empeine que actuaba de gatillo.
La duodécima fecha resultó una bisagra. El rival era Racing, líder junto a River. Una multitud llenó el viejo estadio de Avellaneda. La Academia fue superior durante gran parte del partido. Faltando siete minutos, Bernabé le pegó desde treinta metros. El gran Bottaso no pudo hacer nada. 1 a 0. Ferreyra era un fenómeno social sólo comparable con Justo Suárez, aquel Torito de Mataderos.
Curiosamente, la medalla de Crítica la recibieron dos arqueros. En la decimotercera fecha, River recibió a Huracán. El partido fue suspendido por falta de luz. Faltaban nueve minutos de juego. Igualaban 0 a 0. En las dos fechas siguientes, Bernabé convirtió goles. Pero todo tiene un final. Independiente goleó 5 a 0 a Los Millonarios. Néstor Sangiovanni se hizo acreedor a la medalla. Días después, River completó los minutos restantes ante el Globo. El equipo del Parque de los Patricios no presentó al arquero Cándido De Nicola, su arquero titular hasta la suspensión. Crítica también debió entregarle una presea. Así de importante era Bernabé.
44 goles en 33 partidos. La de 1932, fue una temporada dorada para Bernabé Ferreyra.
Años después, Adolfo Pedernera recordó a Bernabé Ferreyra: “Tenía velocidad, empuje. Posiblemente el jugador con mayor perfección para pegarle a la pelota con los dos perfiles. Y tan fuerte como él, no ví pegarle a nadie”:


Luego de aquella temporada, todos los clubes buscaron “su” Bernabé. Racing recurrió a un grandote torpe llamado Evaristo Barrera. Independiente probó con Hugo Lammana. Vélez buscó un juninense: Agustín Cosso.
Berbabé Ferreyra influenció definitivamente los años treinta. Fue sinónimo de fama y éxito. Carlos Gardel, en el pináculo de su carrera, cenaba en una pizzería de la calle Corrientes. Divisó a Bernabé. Carlitos se acercó a su mesa y le dijo: ¿Así que usted es la Fiera? El futbolista de River le respondió: “No, la Fiera es usted, Maestro”.
Parco, de muy pocas palabras. No se quejaba de los golpes. Alguna vez, harto de un defensor que le calentó los tobillos todo el partido, le dijo: “Viejo, para pegar, por lo menos sacate la medallita”:
Su registro goleador es impresionante. Entre 1933 y 1937 sus números son de antología. En 1933 marcó 27 goles en 30 partidos. En 1934 convirtió 30 goles en 29 encuentros. En 1935, 25 tantos en 28 partidos. 1936 fue su temporada más floja: 23 goles en 23 partidos. Su última temporada fue la de 1937. Convirtió 27 goles en 30 partidos jugados.


Años trepidantes. Bernabé se tomó licencias impensadas. Increíbles para la época. Alguna vez la Fuerza Aérea Argentina le facilitó un viaje aéreo hasta su Rufino. Ida y vuelta un mismo sábado. Su figura rutilante permitía todo.
Su vida fue película estando en actividad. En 1936 se filmó “El Cañonero de Giles” interpretada por Luis Sandrini. Por primera vez el cine retrató la vida de un futbolista. Bernabé fue parte del film. En algunos partidos de aquel año, antes que saliera River al campo de juego, el propio Sandrini saludaba al público vestido con la camisa millonaria. Técnicas de promoción de aquellos años.
Se lesionó seriamente en un clásico ante Boca Juniors. 12 de diciembre de 1937. Rotura de meniscos. Retiro asegurado. Llegó a jugar en la nueva casa de Núñez. Entre 1938 y 1939 jugó once partidos y marcó nueve goles.
Fue el final. Con 30 años no podía competir, maltrecho, con un pibe que asomaba. Ese chico era Ángel Amadeo Labruna.
Hincha de Racing Club, en 1941 River Plate le realizó un partido homenaje ante Peñarol. Bernabé no estaba bien económicamente. Desde 1943 a 1956 trabajó como empleado del club. Falleció el 22 de mayo de 1972. Tenía 63 años.
Cuesta creer que ningún sector del estadio Monumental se llame Bernabé Ferreyra. La historia de River se divide en un antes y un después de su presencia. En los años treinta, los millonarios se posicionaron como uno de los grandes del fútbol argentino gracias a su histórica presencia.
El cemento de Núñez se compró con sus goles.





link: http://www.youtube.com/watch?v=C2sKnyoecis


Otra anécdota que muestra su humildad ocurrió en 1933. "Así que usted es La Fiera", le preguntó un hombre trajeado y con sombrero. "No, maestro. La Fiera es usted cuando canta", le respondió a Carlos Gardel la primera vez que se encontraron.


CUANDO RIVER JUGABA DE LOCAL ,LE HACIA PONER DOS CÁMARAS A LA PELOTA CON TIENTOS ,LA MOJABA Y LA CONVERTÍA EN UN MORTERO DE TRES KILOS DE PESO Y DESPUÉS QUE SE AGARREN LOS ARQUEROS .


Muchos aseguran haber visto en los libros de la AFA la siguiente estadística: Bernabé Ferreyra: River 32/39 - 185 partidos. 187 goles. ¿A quién le entra en la cabeza?. Mas goles que partidos jugados. Esta historia no puede ser mas que una leyenda. Ningún humano podría ser capaz de semejante proeza.
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