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50 Partidos Invictos: Record Sudamericano



La temporada de 1989 quedará en la mente y el corazón de los hinchas de Ferrocarril Midland. El club, uno de los que de local o de visitante llevaba más gente en esa época, no conseguía no obstante el ansiado ascenso de la D a la C.
Pero fue ese año cuando lo logró, invicto a lo largo de 38 fechas, que sumadas dos de la temporada anterior y diez más en la siguiente lo llevarían a quedar en la historia con el record de 50 partidos sin derrotas en certámenes oficiales a nivel americano (con el tiempo Steaua de Bucarest, recordado como rival de River por la Copa Intercontinental lo superaría). En la Argentina nadie ha logrado esa seguidilla.
Aquél plantel del club de Libertad, en el partido de Merlo, fue encomendado a Carlos Ribeiro quien acompañado por Daniel Pallares como ayudante de campo, Luis Lescurieux preparador físico y Daniel Gago médico, se encargó de darle forma a aquel inexpugnable formación sobre la base de algunos de los jugadores que junto a él habían dado la vuelta olímpica en el 88 con Lugano, el equipo con cancha en Tapiales. Otra vez fue asesorado por Jorge Maldonado, el glorioso capitán del Independiente de Avellaneda de los 60 cuando se iniciaba la mítica etapa del rojo copero.
En ese plantel campeonísimo estuvieron estos 27 nombres: Miguel Zahzú, Oscar Maidana, Raúl Ramirez, Juan Pablo Cardozo, Jorge Moreno, Julio Berón, Luis Vega, Alfredo Villa, Luis Coronel, Eduardo Quintana, Daniel Pin, Gerardo Gil, Juan Montenegro, Guillermo Reyes, Néstor Morinigo, César Carrizo, Juan Carrizo, José Bolívar, Hugo Villarreal, Ramón Pereira, Ricardo Quinteros, Daniel Issassa, Christian Ollero, Oscar Alvarez, Adrián Seoane, Marcelo Orange, Fabián Aguila. Más la alegría de la tercera también campeona y la quinta subcampeona, donde empezaba a mostrarse un “pollo” de riguroso recuerdo en la historia de los de Libertad, Sergio “Huevo” Rondina.
El entorno de ese Midland lo tenía todo sin vivirlo ni más ni menos que con la misma absoluta pasión de sus socios y simpatizantes. Una hinchada numerosa que se hacía sentir y lo seguía a todas partes desde la mismísima primera fecha fue el fenómeno futbolístico 89 y aún hoy más de uno habrá soñado con una racha tan fenomenal, tan redonda en emoción, garra y fútbol jugado bien y con el alma. Se cuenta que en algunas canchas desbordaba el ingreso a la visitante porque nadie esperaba que tantos llegasen a seguir a un equipo. El periodismo local veía con muy buenos ojos a ese “funebrero”. Hasta una emisora, FM Bríos en el 98.3 hacía lo imposible por estar junto al equipo en todos sus destinos de ese torneo de largo aliento. Los apellidos Arrobio, Ortigoza, Rodriguez Famá, Labella, se instalaban cada sábado a donde el equipo jugase para darle relato, comentarios y vestuarios. No siempre en las condiciones ideales, porque el crecimiento de Midland despertaba una feroz competencia e incrementaba viejas y nuevas rivalidades salvo seguramente con Yupanqui con quien se cultivaba una sólida amistad. La misma radio de lunes a viernes de 19 a 20 y los domingos de 10 a 12 con el programa “De arco a arco” creado por Marcelo Palacios acompañado por el propio Ortigoza y por Horacio Alejandría hacían el día a día del Midland de la resurrección aparte de reflejar la actualidad deportiva nacional e internacional. Los medios nacionales en su sección deportiva, en mayor o menor medida iban reflejando esta campaña que se iba haciendo campañón. Apenas Liniers pudo atribuirse sacarle el 1 a 1 de local y de visitante.
Una tarde de setiembre de ese 89, el arquero Miguel Angel Zahzú fue invitado a la redacción del diario Crónica (en esa época todavía sede obligada de los campeones en todas las categorías del ascenso). Entre Zahzú y algún redactor del matutino decidieron hacerle una broma al periodista Fabián Galdi, un tipo respetado y respetable desde todo punto de vista. Como Galdi había hecho una nota a gente de Deportivo Paraguayo el rival en tabla hasta el final del torneo, la idea era hacerle creer a la víctima que Zahzú con su estatura de arquero y su pelo largo a lo Hugo Gatti, había ido a reclamar supuestamente indignado por lo que decían. Nada más complicado que a una persona que está frente a su teclado escribiendo se le “plante” a su lado un “grandote”. Dicen que la actuación fue memorable tanto que la cara de estupor de Galdi generó rápidas risas y el susto se transformó en apretón de manos y abrazo amistoso.
Al lograrse el ansiado ascenso no fue posible acordar la continuidad de ese cuerpo técnico. Entonces se eligió con buen criterio que un conocedor de la C como Enrique “El mago” Dellavecchia se colocara el buzo de DT. Midland con 2 fechas de 1988, 38 de 1989, acuñaba muchos meses de no perder y ya eran 40 las jornadas invictas. Los “analistas” que nunca faltan auguraban un rápido cachetazo a tanta alegría. Pero no fue así, recién en la undécima fecha del 90, al recibir a Sarmiento de Junín, justo cuando se concretaba el recambio de autoridades en el club (los del título habían sido Roberto Colja, presidente, acompañado hasta ese momento por Hugo Passi, Tomás Bocca, Juan Ramón Sosa, Marcelo Marenco y Juan Petcoff) se produjo la noticia de la derrota de Midland, que fue tapa dominical obligada. Así, los 50 partidos se transformaron en ese record orgullo para los de Libertad.
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