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A estos gordos se les perdona todo...

ANÁLISIS
Fue lo más parecido a una victoria
Los Pumas dejaron buenas sensaciones ante los Springboks.




Salvo aquel empate en Mendoza, hace dos años, puede decirse que esta derrota de Los Pumas ante Sudáfrica fue lo más parecido a una victoria en su corta historia en el Rugby Championship. Los sudafricanos festejaron un 13-6 cuyo argumento principal tuvo lugar 78 minutos y medio antes del pitazo final del irlandés John Lacey: a la salida de un line, Pienaar se le escapó a Landajo, armó el 1-2 con Hendricks que desairó a Montero y el 9 se fue solo al ingoal. Un try inesperado, atípico, como casi todo en ese primer tiempo.

Porque hay partidos con lluvia, otros con mucha lluvia y éste, que tuvo granizo hasta en los himnos. La cortina de agua convirtió al óvalo en un jabón y conspiró contra el juego dinámico que Hourcade pretendía de sus hombres, ése con el que lastiman las potencias. A los sudafricanos tampoco los favoreció al aguacero: al igual que Los Pumas, le costó hacer pie en el terreno y avanzar con pelota dominada. Aunque en eso, cabe aclarar, mucho tuvo que ver la buena marca de Los Pumas.

Otra vez fue un abanderado en ese rubro el tucumano Nicolás Sánchez, de tackle constante y, sobre todo, oportuno. Primero, llegó antes que Bryan Habana a una pelota que yacía dentro del ingoal argentino, cuando el rapidísimo wing sudafricano ya se disponía a hacer presión sobre el suelo. Y luego, junto a Santiago González Iglesias (que se bancó el reemplazo al lesionado Juan Martín Hernández en el centro) bajó al apertura Pollard cuando avanzaba hacia abajo de la hache.

La obtención, uno de los puntos clave, mostró una muy notable mejoría. Bien en el scrum, pero sobre todo en el line, uno de los aspectos más flojos en el torneo pasado. Los Pumas se cansaron de robar pelotas en la hilera, y cuando no pudieron, al menos estorbaron. Por eso llama la atención por qué Cubelli, que reemplazó a Landajo en el complemento, se empecinó tanto en patear al cajón, regalando pelotas que a esa altura costaba mucho más recuperar, en lugar de apuntar profundo y afuera. Cuando finalmente se lo hizo, a cinco minutos del cierre, llegó lo mejor de Los Pumas: otro line robado los dejó a centímetros del ingoal, pero ni Creevy, ni Cubelli ni Galarza lograron apoyarla. Poco después, Jerónimo de la Fuente tapó un kick y casi factura, pero lo anticipó un rival por milésimas de segundo.

Quedan detalles por mejorar, como cierta falta de ideas ofensivas en algún momento, pero la sensación general es que el "Huevo" acertó cuando eligió este camino. Ojalá la revancha en Salta termine por darle la razón.
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