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Ahora, el clásico de siempre

Argentina ya palpita el duelo del domingo con Brasil por un lugar en los cuartos de final. La Selección ganó cuatro de las cinco veces que jugaron en los Mundiales. La cita de Madrid, en boca del plantel.





Pasan los años, pasan los jugadores y el destino le da una vuelta más a la vida para que tanta coincidencia ya parezca una broma. Argentina y Brasil reeditarán el clásico sudamericano por sexta vez en un Mundial de básquetbol, dentro de una racha notable de enfrentamientos en los últimos años, durante los cuales la Generación Dorada ha ejercido una paternidad sublime sobre otra buena generación de jugadores, que está ante la penúltima oportunidad (la última será en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016) de conseguir un logro histórico para Brasil.

El Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid será el domingo, desde las 22 de España, las 17 de la Argentina, el escenario de ese partido especial que no le sienta para nada mal al equipo nacional, sobre todo teniendo en cuenta que jugará ante un rival archiconocido y no contra Serbia, otro cuco europeo, por más que haya sido cuarto en el Grupo A.

¿Cuándo, si no esta vez, le podrá ganar Brasil a la Argentina? Rubén Magnano sabe que tiene un equipo afilado, que derrotó a Francia y a Serbia, y que cuenta con un poderío fuerte en el juego interno: Tiago Splitter, Nené, Anderson Varejao y Rafael. Confía en la clase de ese prestidigitador que es Marcelo Huertas, el crack de la base. Pero el entrenador cordobés siempre ha dicho que no hay como “el corazón del jugador argentino”.

A Magnano le ha costado mucho imponer su discurso de juego colectivo, porque Leandrinho y Nené, por caso, hacen la suya cada vez que pueden. Ahora bien, si no juegan en pos del equipo ahora, ¿cuándo lo harán?

“Ellos están jugando su mejor básquetbol y saben que de ellos es la responsabilidad de ganarnos”, elogió Andrés Nocioni a los jugadores brasileños, tirándoles la presión encima en un partido que será a todo o nada. El pasaporte a cuartos de final o armar las valijas. Y Brasil ya ha armado unas cuantas antes de tiempo. “Están jugando muy bien. Los conocemos mucho. Ellos están completos y nosotros no. Veremos si somos capaces de parar su juego”, sentenció Prigioni por la misma senda.

Mucho hablar de Brasil puede hacer olvidar lo que deberá ofrecer la Argentina, además de una lógica preocupación por defender su zona pintada. Prigioni conoce a Huertas como nadie y no hay secretos. Lo mismo pasa con Scola y Tiago Splitter, que de tanto que le enseñaron a jugar Luifa y Emanuel Ginóbili, debiera nombrar dos cuartos de su casa en honor a estos argentinos.

En el amistoso que ganó la Selección en Tecnópolis, los jóvenes rindieron bien. Pero por los puntos no juega cualquiera. Será un partido para demostrar templanza.

Argentina y Brasil se enfrentaron cinco veces en Mundiales. En el primero, en 1950, quienes serían campeones vencieron 40-35 a los brasileños en Buenos Aires. En Uruguay 1967 se dio la única derrota argentina (74-66). Luego llegarían los triunfos en Grecia 1998 (86-76), Estados Unidos 2002 (78-67) y Turquía 2010 (93-89). Claro que a este historial reciente hay que agregarles las victorias nacionales en la final del Preolímpico 2011 y en los Juegos Olímpicos 2012.

“El momento en el que estamos nos permite llegar al domingo con una expectativa de victoria”, se esperanzó Julio Lamas. “Será un partido especial, como siempre lo es un Argentina-Brasil. Deberemos jugar fuerte en defensa para dominar los tableros”, opinó Andrés Nocioni. Y Leo Gutiérrez fue más directo: “Es muy lindo jugar este clásico. Habrá que jugar con los dientes bien apretados porque hay que ganar como sea”.

Argentina-Brasil, una vez más. A esperar la noche del domingo en Madrid.
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