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All boys le dio clases de futbol a Boca jr.

El pobre presente xeneize, frágil y apático, tiene su lógica: hay algunas razones, detrás de la dura caída con All Boys por 2-0.

Boca es un conjunto de piezas inseguras. Un puñado de individualidades al borde de la apatía. De la fragilidad. Ante la mínima adversidad, se cae. Se derrumba. Boca, así como está, se parece demasiado a lo que fue una temporada atrás. El técnico es otro, Claudio Borghi, aunque no es el principal responsable de esta debacle. Los jugadores son otros: varias piezas que en otros clubes eran indispensables no parecen -al menos, hoy- a la altura de la popular entidad xeneize. De ser el candidato natural a este fantasma que transita por la cancha como si fuese un ente. Sin rumbo. Hasta pierde en el roce, allí en donde Boca siempre fue Boca. Sin embargo, hay algunas respuestas para analizar este errático rumbo de Boca, detrás de la dura derrota contra All Boys (un equipo apenas ascendido, que ni siquiera pudo jugar en su estadio) por 2 a 0. Explicaciones que van más allá de un equipo que, durante buena parte de los 90 minutos, casi no pateó al arco.

Es evidente, por caso, que la propuesta de Bichi Borghi lleva tiempo de trabajo. ¿Lo tendrá? Y no sólo su esquema con tres defensores, el funcionamiento colectivo debe lograr más rodaje. Claro: el fútbol argentino casi no da tregua. Es ganar y ganar. Pero, en el tren de las respuestas a este extraño comienzo, el DT no es la principal causa. El juego derrotista de anoche es infinitamente peor, por ejemplo, al primer partido, cuando pudo ganar (también, perder) contra Godoy Cruz y cuando cayó con Racing, aunque sin merecerlo.

El club compró valores por 10 millones de dólares. Demasiado. Y, aunque ayer no actuaron Cellay y Clemente (tampoco, Viatri, todos lesionados), se desprende que son jugadores que precisan tiempo de adaptación. Hoy, ahora, no parecen estar compenetrados para sacar de la crisis a un equipo nuevo. No se destaca ninguno. Ni responden los juveniles, que saltan a la cancha sin la confianza que tenían sus colegas de otros tiempos.


Había, eso sí, una suerte de optimismo en el receso. El DT del último campeón, algunas piezas influyentes y, sobre todo, el regreso de tres titanes de la casa. Tres ganadores. Uno, Battaglia (el único que se destacó en la tiranía de la mediocridad general), volvió, es cierto, pero los nueve meses de inactividad los paga. Claro que los paga. Otro, Palermo y su renovación del contrato, expresan que el optimismo de su juego se queda en el tiempo. Detrás de su insólita participación en el Mundial, su último torneo ya había sido pobre. Y por Riquelme, detrás de la polémica renovación del vínculo, se desprende otra realidad. ¿Cuándo va a jugar? ¿Cuándo va a dejar atrás su lesión? Si se analiza en frío -casi imposible en un juego movilizado por la pasión-, se pueden descubrir que no todo iba camino al éxito.

Aunque pocos creían que el andar iba a ser tan a la deriva. Lucchetti le cometió penal a Matos y el propio delantero marcó el 1-0; al rato, un córner de Ereros derivó en el cabezazo goleador de Eduardo Domínguez. Boca navegaba a la deriva mucho antes de la apertura. Si un equipo ni siquiera ensaya un tiro al arco, no puede aspirar a crecer. A consolidarse. Una supuesta infracción de Casteglione a Mouche, en el final del primer capítulo, no puede actuar como reproche: la imagen de Boca era tan pobre que ni ánimo tenía para la protesta.

Un cambio táctico: 3-3-1-3, que no lo transformó. Escudero (metió un remate en el travesaño) y Araujo tampoco le cambiaron la cara pintada por la liviandad a un equipo que se mueve a gusto en la derrota. Como si no tuviese reacción. Tiene mucho del viejo Boca. Parece que su sombra no lo deja reaccionar.



"El próximo resultado será determinante"




Claudio Borghi le puso el moño a una semana complicada. "A veces la camiseta de Boca pesa dos toneladas", dijo tras la derrota ante All Boys, una frase que sintetiza lo que fueron estos días. Y fue más tajante: "El resultado del próximo partido será determinante para mí", expresó en referencia al partido con Vélez. ¿Más? Sí, más: "Si no ganamos se nos complica todo".

Esta historia comenzó cuando se anunció su contratación como técnico de Boca, inmediatamente surgió una duda natural. El interrogante era como iba a encajar la personalidad de Claudio Borghi, pausada y calma, con el vertiginoso mundo Boca, donde transcurre todo a una alta velocidad. El DT se dijo conocedor de su nuevo puesto, pero la realidad, impiadosa, se le presentó en carne y hueso en esta semana.

A los golpes, Borghi se dio cuenta de la cruda realidad. "De tres partidos un punto es muy poco", reconoció anoche. "Nunca imaginé este arranque", deslizó con honestidad brutal.

Fue una semana incómoda y complicada para el director técnico, coronada por la caída de ayer ante All Boys. Una foto suya en la tapa de un diario en la que aparecía bostezando, fue una señal: al técnico no le gustó esa imagen. Tal vez ahí entendió algo más la exposición con la que convive a diario. Y tuvo, rápido, como todo en Boca, otra situación indeseada para este hombre transparente: varios dirigentes, encabezados por el presidente Ameal, concurrieron a un entrenamiento en la semana. Las versiones volaron, que la continuidad, que el respaldo, que las dudas, que...

Y, para peor, cuando la semana se acercaba a su fin, Borghi recibió un golpe de esos que le duelen a cualquier entrenador: el cuestionamiento al sistema táctico que emplea. Hubo críticas hacia su planteo de poner tres defensores, y el DT, indignado, dijo que la defensa fue lo mejor en las dos primeras fechas, y que las fallas se deberían ver más en la ofensiva.

"Hoy (por ayer) probé todas las variantes", contestó. "El hincha que cree que entro a perder está muy equivocado", respondió, ante una estadística cruel: Boca igualó el peor arranque en torneos cortos: el último, el Apertura 2001. Quizás en el entretiempo Borghi se vio desbordado. Contrariamente a su costumbre, realizó dos variantes: entraron Araujo y Escudero y salieron Cañete y Leandro Marín.

Y aquí aparece otra realidad, porque este mal comienzo de Boca en el torneo no debe caer sólo en las espaldas del director técnico. Es que hay varios años de frustraciones que no se corresponden con los más de 10 millones de dólares gastados en incorporaciones. Y esos refuerzos no surten efecto. Les pasa lo mismo que a Borghi: todavía no hicieron pie en un club que exige las 24 horas y con urgencias que no permiten malos resultados. Y ayer, todos se fueron sin hablar.

Borghi se puso plazos. Se viene otra semana muy complicada...

Boca, el peor de todos



Sí: en números, la situación es preocupante. Ningún otro equipo de los que ya estaban en Primera sumó menos puntos que el "xeneize" en lo que va del año, la Copa se aleja nuevamente y el promedio mete miedo.



Claudio Borghi no fue capaz hasta el momento de descontracturar la realidad de Boca y el equipo mira las estadísticas –cualquiera, a esta altura- con cara de preocupación.

Con apenas 21 puntos en 22 partidos, cinco sin ganar y una efectividad del 31,8%, es el que menos sumó en 2010 entre los equipos que se mantuvieron en Primera respecto de la última temporada. Es decir, sólo supera a los tres ascendidos.

En el Apertura sólo sumó 1 unidad y, casi desde el fondo de la tabla de posiciones, está a 8 de River, que goza de mejor salud y se encuentra en la cima junto a Vélez. La tendencia marca que la situación de los dos peso pesados del fútbol argentino se invertirá en cuestión de tiempo.

Es que el conjunto "xeneize" marcha actualmente noveno en la tabla de promedios, con un promedio de 1,379. Pero si se quitaran los puntos de la temporada 2008/09, pasaría a tener 1,170, un número con el que hoy estaría en zona de Promoción (River tiene 1,177).

Como si fuera poco, Boca está último en la acumulada de la Copa Libertadores, por lo que volvería a quedar relegado del plano internacional una vez más. Está a 18 puntos de Banfield, el último que se clasificaría hasta el momento.

El hincha de a poco se acostumbra a esta nueva dura realidad y responde con resignación. Para el partido de ayer, en la cancha de Huracán, devolvió 4.400 entradas, algo impensado meses atrás.



que te pacho amigacho te queres ir?, anda armando balijas porque la proxima van contra 1 de los 2 mejores equipos del campeonato y boca no le gano ni a all boys
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