Almirón: "el mejor equipo de la historia fue el Barcelona".



Cuando Jorge Almirón asumió en Independiente, la gran mayoría de los hinchas no lo conocía. En el momento en que todos esperaban a Gabriel Milito como remplazante de Omar De Felippe –incluido el propio entrenador que un día antes se había desvinculado de Godoy Cruz–, este hombre de 43 años que zafó del descenso con el Tomba tomó la responsabilidad de comandar al Rojo en su primera experiencia post ascenso. Y ya en su primera conferencia de prensa marcó dos cuestiones que entusiasmaron a los que tuvieron que googlearlo para saber quién es Almirón: dijo que es hincha del club y que intentará jugar con un esquema ofensivo.

Lentamente, con el correr de los primeros entrenamientos, empezó a demostrar su influencia mexicana, país en el que pasó 15 años como jugador y cinco como entrenador. Bajo su tutela, el Rojo abandonó la línea de cuatro y los pelotazos para apostar a tres zagueros centrales y dos carrileros – como se juega habitualmente allá– y a intentar jugar siempre con la pelota en el piso. Así, con la ansiedad por debutar al frente del equipo al que vio en la cancha ganar Copas Libertadores cuando era chico, Almirón tratará de hacer olvidar el pasado oscuro de Independiente para que se lo vuelva a recordar por ser un conjunto que juega bien a la pelota. “El equipo va a tener la intención de jugar siempre: arriesgaremos y si nos equivocamos volveremos a intentar”, dice el técnico que tendrá un plantel colmado de jóvenes surgidos de las inferiores del club.

–¿Cuesta imponer ese mensaje con jugadores tan jóvenes?

–A la hora de imponer una idea, las edades no tienen nada que ver: todo depende de la asimilación del jugador. Todo depende de cómo le transmitís el mensaje, de cómo entienden tu forma de ver el fútbol. Me ha tocado tener futbolistas de experiencia que eran los primeros en captar la idea y jóvenes que se comprometieron muy rápido. Los jóvenes, quizás, tienen un mayor tiempo de asimilación. Acá hay muchos pibes que juegan bien, pero es algo incierto saber cómo van a reaccionar después de algún momento duro, si los resultados no se dan. Ahí los más grandes son los que tienen que contenerlos para seguir por el mismo camino.

–Gabriel Milito, técnico del Selectivo, tiene una idea de juego muy parecida a la tuya. ¿Cuánto ayuda que el primer equipo y los juveniles tengan una misma identidad?

–Es ideal que la categoría menor y la de Primera tengan el mismo estilo de juego. Si Milito trabaja de una manera y viene un entrenador en Primera que les pide que la saquen de la cancha y que la revoleen, la formación se vuelve algo contraproducente porque los chicos se pueden confundir y la gente no se puede identificar con nada. Él fue un referente como jugador y ha sido parte del mejor equipo de la historia, que fue el Barcelona. Ha copiado muchas cosas, ha aprendido mucho y eso les tiene que enseñar a los chicos. Puede ser que tengamos cosas similares en la forma de jugar, nos complementamos bien y por eso los pibes se pueden llegar a sentir identificados. Quiero que jueguen, lo mismo les debe pedir Gaby, quiero que se desarrollen y que disfruten. Viendo el plantel, me doy cuenta de que ya tienen asimiladas un montón de cosas y que, seguramente, él tiene algo que ver.

–¿Cuánto tuvo que ver Ricardo La Volpe en que hoy seas entrenador?

–Mucho. Me siento identificado con el trabajo de La Volpe, pero yo tengo mi personalidad, que es muy diferente a la de él: yo trato de contener a los jugadores. Trato de copiar cosas de muchos técnicos a los que admiro; por ejemplo, me gusta muchíismo Marcelo Bielsa y es totalmente diferente a La Volpe. He tenido técnicos muy trabajadores, muy serios, aprendí muchos de ellos, no solamente de fútbol sino en charlas personales. En México, que fue donde pasé gran parte de mi carrera, fue donde me formé, donde hasta formé mi familia. Estuve tres años con La Volpe y fue el primero que tuve. Allá se juega diferente, se arriesga más y eso me impactó mucho. Hay más dinámica, estuve 12 años ahí y logré una influencia de vida más que futbolística.

–¿Los jugadores cómo reaccionan cuando un entrenador les pide que arriesguen más de la cuenta para salir jugando desde el fondo, por ejemplo?

–Todos los jugadores están dispuestos a eso: todos quieren arriesgar, todos quieren jugar bien y ganar. En el fútbol argentino hay grandes jugadores, hay buenos equipos, pero se ha perdido un poco la intención de jugar. Hay mucho miedo a jugar. Para el entrenador es mucho más fácil pedirle que la saque de la cancha, que la divida, que la aleje de su arco porque así se siente mucho más protegido y su trabajo no corre tanto riesgo. Con esa idea han salido campeones muchos técnicos, pero es una manera de interpretar el juego que yo no siento. Para mí, el jugador tiene que animarse a romper los moldes, yo me siento identificado con esa idea. Respeto todo, pero como entrenador tengo la obligación de mostrarle a mi equipo mi punto de vista, cómo quiero que jueguen.

–¿Es diferente jugar con esta apuesta en Independiente que en Godoy Cruz?

–Tiene una trascendencia importantísima estar en un equipo grande. Yo lo único que he dirigido en Argentina es a Godoy Cruz y a Defensa y Justicia. Godoy Cruz fue un gran compromiso, una emoción muy grande por cómo me había involucrado con los jugadores y con la ciudad. Independiente tiene otra llegada, sin duda. Llegué acá y me tuve que empezar a acostumbrar al mundo de los medios. Soy una persona tranquila, esto me asombró y estoy tratando de acomodarme. No es algo que a mí me guste mucho, no lo disfruto, pero lo vivo con la misma tranquilidad con la que jugaba. Yo ni siquiera hice inferiores. Trabajé, estudié y fue algo casual ser futbolista: me vieron en una fábrica donde trabajaba, me llevaron a San Miguel y a los cuatro meses debuté. Todo en mi vida creo que se dio muy rápido, no me esperaba tan joven tener la chance de Independiente. Lo quiero disfrutar, mientras tanto me voy acomodando a Buenos Aires y estoy buscando una casa para cuando llegue mi familia.

–¿Estás ansioso por debutar?

–No, ansioso no, ya llegará el momento, estoy tranquilo. Seguramente sienta una gran emoción, entrar a esta cancha por primera vez a dirigir emociona a cualquiera. Hay un plus por ser hincha, pero mi función es otra y tengo que mantener la calma. Estoy disfrutando cada momento, sobre todo en el trabajo con los jugadores, que es lo que a mí me gusta.

–¿Ya pensás en el clásico de la 5ª fecha con Racing?

–Pienso en el primer partido. Desde ese día, todo va a ser especial para mí, no me quiero volver loco con el quinto. Pienso en el debut del equipo otra vez en Primera, en entrar a esta cancha que tendrá un montón de gente en las tribunas y en el compromiso de jugar bien e intentar ganar. Veremos cómo nos va.

–¿Eras de ir seguido a la cancha de Independiente?

–Iba mucho a la popular con mis amigos y a la platea cuando me llevaba mi papá. Disfrutaba mucho cada vez que entraba al estadio porque el equipo jugaba muy bien, me gustaba lo que veía. Esperaba los partidos con mucha ansiedad, me lamenté cuando empecé a jugar en el exterior de no poder volver a la cancha.