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Andres Chavez: A veces me sale el hincha de adentro

Decime qué se siente




"A veces me sale el hincha de adentro", suele decir Andrés Chávez, a quien la gente ya adoptó como ídolo. El Negro sueña con gritar un gol contra River y está tan metido que hasta juega con una pulserita de Boca.

Hay gritos y gritos de gol, pero todos son la finalidad última del fútbol. Unos son relajados, otros guardan enojo, también están los que salen algo tímidos y su contracara, los desaforados, y en un altar, el de Maradona a Grecia. Ahora, para los hinchas de Boca, está el grito de Chávez.

Como si hubiera nacido para jugar en Boca, el Negro de Banfield que ahora le gusta que le llamen Comandante entró pronto en el corazón del hincha. El deseo de jugar en la Bombonera que tenía desde pibe (parecía frustrado por una prueba que no pudo ser porque justo se rompió el tobillo) se convirtió en pasión cuando finalmente se calzó la azul y oro. Y esa pasión con la que juega en medio de un equipo que antes del Vasco parecía vacío fue la llave del amor. Sin que importara que en sus primeros partidos eligiera el arco desde lugares imposibles antes que a un compañero. Su pasión era un valor escaso y la gente lo veía. Y con los goles llegó el lazo de sangre.

El primero fue en el estreno de Arruabarrena, ante Vélez. Después lo sufrieron Central, en la revancha de la Sudamericana, y Banfield, el único que no se atrevió a festejar. Pasaron siete partidos sin goles, pero lo que sorprendió ahí fue la forma de gritar los de los demás, igual o más que los propios. El reencuentro fue en Asunción, con dos goles en la revancha ante Cerro Porteño y el estreno del festejo del Comandante.

“Sorprende cómo gritás los goles”, le comentó Olé hace unos días. Y su respuesta no dejó dudas: ”Cuando me tocó llegar a Boca sabía que era algo importantísimo para mi carrera y disfruto muchísimo cada partido en la Bombonera. Si me dieran a elegir quisiera jugar todos los partidos ahí. Me emociona la gente de Boca”. Y sus palabras tienen el respaldo de la foto de festejo. “A veces me sale el hincha de adentro”, agrega, hoy en el lugar de los ídolos que tenía de chico, como Tevez, Guillermo, Delgado y... “Al Cata le dije que lo miraba por televisión”, cuenta, con una pulserita de Boca en su muñeca.

Si algo preocupaba a Arruabarrena y su cuerpo técnico era que el Comandante viera algo más que el arco, que fuera más que esa fiera que arranca y no se detiene hasta buscar el arco o encontrarse con los carteles de publicidad, y en los últimos dos partidos parece que lo consiguieron. Ante Cerro Porteño fueron dos goles pero también dos asistencias. Y contra Tigre lo mismo: hasta abusó de buscar al Puma Gigliotti...

El gol que más desea, el grito que más veces soñó cuando jugaba en Sports de Salto es el que está por venir. En un superclásico. Y la oportunidad la tiene ahí, a un paso.

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