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Argentina pierde sobre el final



Por ser contemporáneos, la rivalidad y competencia que mantienen está marcando una época. Pasará a la historia como uno de los grandes duelos del deporte, comparable a los que sostuvieron Alí-Frazier, McEnroe-Borg, Senna-Prost, Federer-Nadal. En una actividad colectiva como el fútbol, ellos son figuras individuales. Reconocidas por compañeros, adoradas por millones de hinchas de todo el mundo, receptoras de infinidad de premios.

No debe de haber mejor manera de elevar el rango de un partido amistoso que contar con la presencia de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo . Es una invitación a evitar la intrascendencia, el desinterés, a desestimar lo de un mero ensayo. Es cierto, la Argentina y Portugal , que se enfrentarán hoy, a las 16.45 de nuestro país, en Old Trafford, están inmersos en prioridades diferentes. Nuestro seleccionado quiere avanzar en la idea de juego que promueve Martino , sintetizada en el triángulo presión-posesión-circulación. Portugal viene de sacarse un peso de encima con el indispensable triunfo 1-0 ante Armenia, que lo reacomoda en la clasificación para la Eurocopa. El gol, faltaba más, lo hizo Cristiano.

En la ciudad en que Cristiano se transformó en ídolo de Manchester United (en 2009 fue transferido a Real Madrid), el partido es promocionado con el título "Galácticos en Manchester". Ambos comandan un afiche en el que están seguidos por Di María, Agüero, Pepe y Meirelles. La prensa inglesa también repara especialmente en ellos: "The egos have landed" (Los egos han aterrizado) avisa con letras de molde The Sunday Times. Quizá un juego de voces con aquel "The Eagle has landed" de Neil Armstrong al alunizar en 1969.

Messi y Cristiano Ronaldo afrontan este nuevo cruce con la repetida estrategia de ignorarse, de no dedicarle una especial atención al otro. Se concentran en su equipo y en lo de cada uno. "Es un partido más", dijo Leo, cuando le preguntaron si era especial enfrentar con el seleccionado a un Cristiano con el que se ven seguido las caras en el nivel de clubes. El portugués reconoció que volver a Old Trafford "será especial", pero rebajó la entidad del partido: "Es un amistoso, si fuese para la Copa del Mundo sería otra cosa. Pero es amistoso, no cuenta para nada".

Justamente, el capítulo seleccionado es el que menos contribuye a engrandecer la carrera de ambos. Están en deuda, no pudieron liderar conquistas como sí lo hicieron en Barcelona, Real Madrid y Manchester United. No hay trofeos de campeón en sus vitrinas con las camisetas nacionales. Messi se quedó en la puerta con finales de Copa América y el último Mundial. Cristiano también tiene un segundo escalón del podio en la Eurocopa que organizó su país en 2004; la definición perdida ante Grecia le hizo derramar lágrimas al puntero surgido de la cantera de Sporting de Lisboa.

Lo hecho en sus clubes es lo que les permitió monopolizar los últimos seis balones de Oro (cuatro de Leo, dos de CR7). El último ganador antes de que se desencadenara este reinado compartido fue Kaká en 2007 (muy ayudado por su actuación en la final del Mundial de Clubes que Milán derrotó a Boca). Pero ya en ese año, ambos afilaban piernas: en las votaciones, Cristiano fue segundo y Messi, tercero, detrás del brasileño. Los datos de ambos que acompañan esta nota dan una pauta de sus estadísticas estratosféricas. Y si se suman sus goles en clubes y seleccionados, la cuenta ya pasó los 860 tantos.

Ahora se acerca fin de año y se recalientan los prolegómenos de la elección del Balón de Oro que se entregará en enero en Zurich. Es una temporada particular, con un Mundial de por medio, con el peso que debería tener en las votaciones de los directores técnicos y capitanes de los seleccionados. Leo salió de Brasil con un Balón de Oro que siente no haber merecido, no lo reconforta ni compensa haber perdido la final ante Alemania. Hace poco, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, expresó que fue un error darle la distinción al argentino. A Cristiano le fue mucho peor en el Mundial, con una eliminación en primera rueda, pero su año en Real Madrid es mejor que el de Leo: Pichichi de la Liga, campeón de la Liga de Campeones y de la Copa del Rey, esta última en una final contra Barcelona. Y las lesiones lo torturaron menos que a Messi.

Quienes lo conocen más de cerca, dicen que CR7 vive obsesionado por la disputa del trono con Messi. Que sus cuidados profesionales son científicos para estar física y futbolísticamente a tope. No ocultó una mueca de desagrado en la ceremonia cuando Leo obtuvo su último Balón, el de 2012. Y en enero último vivió una especie de éxtasis y liberación, soltó lágrimas de alegría, cuando tuvo al trofeo en sus manos. Aquí desembarcó con un discurso al que cuesta tomar al pie de la letra: "Lo que tenía que hacer ya lo hice. Gané títulos importantes, batí récords en otras competencias, estoy bien colocado, pero no me voy a obcecar con eso. Los seleccionadores y los capitanes van a votar y estoy tranquilo".

La otra disyuntiva es si Messi o Cristiano Ronaldo merecen el Balón sin haber integrado a Alemania, el campeón del mundo. Michel Platini, presidente de la UEFA, abonó la polémica: "Yo no voto para el Balón de Oro, pero, en principio, suele ser para un jugador que realizó una gran actuación en el Mundial, alguien que ganó, por lo que este año debería ser para un alemán. Siempre fue así hasta que en 2010 Leo Messi lo obtuvo después de hacer un Mundial bastante regular, por lo que tampoco hay nada seguro". Igual, el francés admitió una evidencia: "Lo único seguro es que Cristiano y Messi son dos de los mejores jugadores del mundo, nadie duda de esto".

¿Se entronizará algún alemán? ¿Lahm, Neuer, Schweinsteiger? ¿Sería descabellado que Ángel Di María, elegido mejor jugador de la final de la Liga de Campeones y pase récord de la temporada, consiga muchas adhesiones?

Javier Mascherano los comparó: "Tanto Messi como Cristiano están un escalón más arriba que el resto desde hace mucho tiempo. Para mí, Leo es más vistoso, es más futbolista de toda la cancha, te hace jugar al equipo. A Cristiano lo veo más como un goleador. Son los más determinantes del fútbol mundial en los últimos años".

Gerardo Martino considera que será un partido que "no definirá absolutamente nada con respecto al Balón de Oro". Y dejó su preferencia: "Mi debilidad es Messi, va más a allá de lo futbolístico, es una cuestión sentimental, de corazón. Más allá de lo que pase en el año futbolístico, siempre lo voy a votar a él como el mejor. No soy objetivo en esta votación".

Habituados a medirse con los clubes, hoy lo harán vestidos con sus colores nacionales por segunda vez. La primera fue en el amistoso de febrero de 2011, en Ginebra, cuando la Argentina ganó 2-1 con un penal de Leo y Cristiano había empatado tras el 1-0 de Ángel Di María. El Balón de Oro está cerca. Si alguno de los votantes tiene dudas, a lo mejor Messi y Cristiano ayudan hoy a despejarlas..
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