Barovero a la seleccion?



El regreso a la Copa Libertadores fue desgastante y negativo. Una falla a diez minutos
del final lo dejó con las manos vacías. River volvía al certamen internacional después de 5 años, 9 meses, y 18 días. Y en un momento justo para el ciclo del equipo. Luego de ganar el torneo local 2014 con Ramón Díaz en el primer semestre y cerrarlo con la vuelta olímpica de la Copa Sudamericana eliminando nada menos que a Boca, los dirigidos por Marcelo Gallardo entendían que era el momento para dar otro salto de calidad, justo cuando hace poco se levantó otro trofeo: la Recopa Sudamericana, venciendo a San Lorenzo. Pero el debut en el certamen internacional ofrecía, desde el vamos, un doble escollo: por un lado, San José ; por el otro, los casi 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, incluso con una influencia superior a la que se sufre en La Paz. La caída 0-2, con ese cabezazo de Orué y el tiro libre de Valverde, le dejó mucha bronca, sobre todo porque no había hecho un mal papel. Fue la primera caída internacional para Gallardo.

El arranque parecía complicado, sobre todo porque al minuto se perdió el gol sólo Ángel Orué, en el mano a mano con Barovero, luego de que recibiera un centro desde la izquierda a la espalda de Balanta. Otro aviso fue a los 13 minutos, con otro pelotazo cruzado y esta vez quien cabeceó a las manos del arquero fue Mauro Bustamante.

Desde el sistema Gallardo tomó algunos recaudos más que los habituales, aunque no muchos. Jugó con un solo delantero neto ( Mora ), aunque salió con dos enganches ( Pity Martínez y Pisculichi ), respaldados por otra línea de mediocampistas: Sánchez , Ponzio y Mayada . El habitual 4-3-1-2 le dio espacio al 4-3-2-1.

River parecía ahogado por la altura, porque no podía con el retroceso y porque, en ataque, trataba de desprenderse rápido del balón, como cuando Balanta cruzó la mitad del campo y probó con un remate fallido desde muy lejos.

San José parecía nervioso y no podía salir de su tibieza a la hora de atacar. Ricardo Verduguez probó con intentos desde afuera del área, pero sin puntería ni potencia. Ni siquiera en las pelotas paradas logró generar alguna zozobra. Apenas con un centro de Bustamante que le generó un susto a Barovero.


Gallardo debió recurrir a las modificaciones porque Pezzella salió con un golpe en la espalda (ingresó Urribarri y se cerró Balanta como central) y Pisculichi se ahogó (lo reemplazó Solari), pasando River a jugar 4-4-1-1. De todas formas, San José mantenía su tibieza a la hora de atacar, a tal punto que varias veces los defensores millonarios terminaban anticipando en campo rival. Pero el cabezazo de Orué sorprendió a propios y extraños. Y ni que hablar el tiro libre de Valverde, que se metió en el ángulo izquierdo de Barovero .