Boca quiere ganar la libertadores



Colazo se sorprendió: “No sabía que el Vasco había sido el último lateral de Boca en meter dos goles en un partido de Copa”. Nico ahora quiere terminar dando la vuelta como su actual DT en la Libertadores del 2000.

La semejanza va más allá del puesto y de la camiseta. Del color de pelo y de sus raíces. De sus inicios, también, y de su perfil ultra subterráneo. En su gran noche ante el Zamora, y después de casi 15 años, Nicolás Colazo se convirtió en el primer lateral izquierdo de Boca en convertir un doblete por Copa Libertadores. El último había sido Rodolfo Arruabarrena, el técnico que le devolvió la titularidad apenas tomó las riendas del plantel y el martes lo felicitó por sus dos bombazos que encaminaron la goleada y la clasificación en Barinas. Nico tenía diez años recién cumplidos y hacía muy poquitos meses había fichado para el Xeneize cuando el Vasco marcó aquellos dos tantos en la final de ida del 2000, una semana antes de la consagración en San Pablo. “La verdad es que no tenía ese dato, debe ser una casualidad, pero ojalá que se repita la historia”, desea Colazo, el goleador inesperado, mano a mano con Olé .

-¿Es cierto que de chico jugabas de delantero?

-Sí, es verdad. Primero había empezado a ir a natación porque me habían descubierto un problema en la espalda, pero a mí me gustaba el fútbol. Jugué en Unión Vecinal de Barrio Sarmiento, en San Martín, mi barrio, y después pasé a Parque. Ahí me vio Ramón Maddoni y me llevó a una prueba para arrancar en las Infantiles de Boca.

-¿Y eras de meter goles?

-Sí, metía, pero en las categorías más grandes de Inferiores comencé a jugar de volante por izquierda o más suelto, y ahora me toca ocupar el puesto de marcador de punta. Siempre dije que no tengo problema en jugar en ninguna posición, siempre y cuando el técnico considere que le soy útil al equipo.

Colazo siempre tuvo el arco entre ceja y ceja. De chiquito, antes de ser campeón en Sexta junto a su amigo Erbes, se dejaba el pelo largo para parecerse a Batistuta y, cuentan quienes lo vieron nacer futbolísticamente, llegaba a marcar más de 100 goles por año. Con el tiempo fue retrasándose en el campo, pero no descalibró su mira.

-¿Eras el encargado de patear el tiro libre o fue una corazonada?

-Siempre somos dos o tres los que pateamos, pero me sentí con mucha fe, me la corrieron y por suerte entró. Podía haber ido afuera, porque intenté pegarle fuerte y al medio, para que la pelota complicara al arquero, ya que la cancha no estaba en buenas condiciones. Ese gol me dio confianza para meter el segundo: tal vez la jugada pedía centro, pero decidí pegarle y no me equivoqué.

-Boca está en la Copa gracias a tu gol ante Vélez. ¿Cuál te agradecieron más?

-Pienso que todos los goles son importantes. El de Vélez fue mucho más lindo que éstos dos, pero ningún equipo gana un partido por un solo jugador. Estamos en un gran momento y esperemos continuar así. Los goles me dan confianza para seguir pateando, pero el triunfo en Venezuela, como todos los anteriores, es mérito de todo el grupo.

-¿Qué gol te gustó más?

-El primero fue el que desniveló el resultado, pero el segundo fue el más lindo.

-¿Sabías cómo festejarlos?

-Y, nunca había metido dos goles en Primera. La última vez había sido en un partido de Reserva contra Lanús, en el 2011, que ganamos 2 a 1 en cancha de ellos. No estoy acostumbrado a convertir últimamente, pero la verdad es que me siento muy feliz.

Lo que el (ahora) defensor no recuerda es que en esa temporada, con Oscar Regenhardt como DT, los pibes de Boca también terminaron dando la vuelta. Y una de sus figuras era un tal Nicolás Colazo…