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Rubén Suñé y Reinaldo Merlo, dos símbolos del xeneize y del millo, recuerdan aquellos duelos de la Libertadores de la década en que más veces se midieron por el máximo torneo continental; mañana, en la Bombonera, se termina la trilogía



La trilogía de superclásicos en 10 días llega mañana a su fin. Tras el 2 a 0 de Boca por el torneo local y el 1 a 0 de River en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores , mañana, desde las 21, se definirá en la Bombonera quién de los dos se clasificará a la siguiente etapa.

En el duelo del jueves pasado, en el Monumental, se vieron quejas, reclamos al árbitro y patadas desmedidas, que a más de uno lo trasladó a las viejas noches de Copa de la década del 70, donde más de un partido se ganó a lo guapo y no jugando al fútbol.

Se ríe Rubén Suñé del otro lado del teléfono ante la consulta acerca de cómo se jugaban los superclásicos de Copa Libertadores en la década del 70, donde la ausencia de tantas cámaras de TV habilitaba más roces que en la actualidad.

"Y, eran partidos de hacha y tiza, como suele decirse", reconoce el Chapa, un emblema de aquel Boca que en 1978 dejó en el camino a River en semifinales, para luego coronarse bicampeón de América. Y agrega: "Eliminarlos fue un empuje bárbaro para después levantar otra vez la Copa. El triunfo ante tu clásico rival te mejora anímica y futbolísticamente. Aquella victoria nos hizo más fuertes."

El excapitán xeneize remarca: "Con River no hay que confiarse nunca. Nosotros habíamos empatado 0 a 0 en la Bombonera, y en el Monumental hicimos un gran partido y les ganamos 2 a 0, pero no nos podíamos descuidar porque si nos descontaban se nos podía complicar. Nuestro equipo no se relajaba nunca. Y jamás hay que menospreciar al rival. Aunque a River le querés ganar como sea."

Algo similar considera Reinaldo Merlo , con su voz marca registrada: "Esto es la gloria o Devoto. Si ganás, es la gloria. Y si perdés, es Devoto. Es así de clarito. No hay términos medios. Son partidos en los que te jugás entero. Es para disfrutarlo y jugarlo. Es lo más lindo que te puede pasar, estés de un lado o del otro."

"Jugar con River era y es una motivación bárbara, porque aparte del entusiasmo de uno por saber que jugás con la cancha llena, es algo que venís maquinando en la semana. Venían más hinchas a la Candela, más periodistas. La expectativa es siempre muy grande", afirma Suñé. Y en eso coincide Mostaza: "Eran partidos muy disputados. Siempre son finales, pero también han habido clásicos de fútbol bien jugado. Son encuentros para jugar con todo. Los preparás de una manera especial porque sabés que los tenés que ganar, y que del otro lado pasa lo mismo. Los jugadores piensan igual ahora. El fútbol cambió tácticamente, hay reducción de espacios, y se juega a más velocidad. Pero en el fondo, los dos quieren ganar como sea."



De cara al duelo trascendental de mañana, Suñé no duda en ver como favorito a Boca. Y analiza: "Al equipo lo veo bien. Realmente me parece muy bueno el nivel de los jugadores jóvenes que surgen de las Inferiores. Y aparte de tener un muy buen plantel, tiene un muy buen equipo."

Merlo es más cauto: "A mí no me gusta anticipar ningún resultado. Ojalá que los hinchas lo disfruten. Es muy lindo lo que pasó, esto de tres superclásicos en 10 días. Es formidable. Los dos planteles están muy bien. Ambos juegan a ganar. Pero yo pienso que si ambos tienen un rendimiento bueno, va a ser un partido muy lindo, porque los dos tienen jugadores de mucha calidad y ricos técnicamente."

Por último, ambos ídolos cuentan cómo vivirán el superclásico. "Siempre veo los partidos en casa porque estoy mucho más cómodo y seguro. En la cancha es terrible llegar con el coche, estacionar, ir caminando, salir. La gente joven ya no me reconoce, y entonces si se arma alguna trifulca, a lo mejor la ligo yo o me rompen el coche. Me parece que no vale la pena arriesgar tanto por un partido de fútbol. El fútbol ya no es una fiesta, desgraciadamente", explica Suñé, con un dejo de melancolía.

El caso de Merlo es diferente: "En la actualidad veo el partido, lo analizo y lo miro con ojos de entrenador. Ahora, que no estás adentro, se disfruta más que antes."

El Chapa y Mostaza, dos símbolos de Boca y de River de todos los tiempos que ya palpitan el superclásico decisivo.

En la historia
River y Boca jugaron 23 veces por Copa Libertadores, incluido el partido del jueves último. Hubo 10 victorias xeneizes, 6 empates y 7 triunfos millonarios. La década que más veces se midieron fue la del '70, con ocho partidos. En 1970, se enfrentaron en la etapa de Grupos (triunfos xeneizes) y en cuartos de final (pasó River a semifinales). En 1977, chocaron por la primera rueda, con una victoria de Boca y un empate, mientras que en 1970 pasó a la final en un grupo eliminatorio con tres equipos. Contra River, empató sin goles y se impuso 2-0..