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Bordagaray: "Me sobra con estar vivo"

"Me sobra con estar vivo..."




Bordagaray disfruta este presente pero más celebra el haber zafado de tres difíciles operaciones desde que llegó al Ciclón. Y ahora se ríe de la cicatriz que tiene.



Hay karmas y karmas. Los hay del montón, los hay más bien ligth, y los hay pesados. Excesivamente pesados. Como el que acarreó durante gran parte del semestre pasado Fabián Bordagaray. Un lastre que amagó con no dejarlo llegar a la meta. A este debut en Primera que tanto añoró. A este debut en la red que tanto soñó. "Llegué a San Lorenzo, estuve un mes y pico entrenándome, con todas las ganas y la ilusión, porque venía de jugar en la B Nacional, era cuestión de remarla para ganarme un lugar, mostrarme. Hasta que un día arranqué con fuertes dolores, y terminé siendo operado de apendicitis. Me la hicieron con láser, y supuestamente había salido todo bien, pero a los dos días empecé con molestias, yo seguía internado, y más dolores de panza, insoportable. La cosa es que el láser me había tocado otra cosa, hizo sangrar otra cosa, y se me llenó la panza de sangre, tuve una infección en todos los órganos. Me limpiaron todo abriéndome mucho, porque estaba pudriéndose todo, había que abrir urgente me dijeron, yo no quería, pero iba a ser peor si no, podía pasar cualquier cosa", le cuenta a Olé el autor del empate transitorio ante Gimnasia, en lo que fue su primera vez en una concentración, banco y participación y gol en un equipo de Primera.

-Y después, ¿reposo durante dos meses y listo?

-No. Hice dos meses de reposo total, sí, durante los cuales estuve sin hacer nada, absolutamente nada más que ver alguna peli, jugar un poquito con mi hija Quyara, que tiene dos años, mirar televisión... Después de los dos meses me levanté de la cama y empecé a caminar, de hecho me fui a ver el partido contra San Martín de Tucumán, en el Nuevo Gasómetro. Me había empezado a mover hace poco, e increíblemente me empezó a doler de nuevo la panza. Aguanté, pero a la noche no pude más y me fui a la guardia. Y quedé internado: los flecos que largaba la cicatriz se me habían pegado, enredaron al intestino, no me quiero ni acordar. La cosa es que otra vez me abrieron, por tercera vez, y dos meses más parado, para que cicatrizara normalmente la herida.

-¿Y si hoy te duele la panza qué hacés?

-Si me duele la panza me pego un tiro, je. No quiero otra operación. ¿Sabés lo que es tener que estar quieto tanto tiempo, encerrado en tu casa? Te come la cabeza, no hacés nada, sufrís dolores. Ya me pudrí de jugar a la Play Station. Encima, justo se dio todo en el momento en que aparecía mi gran chance en el fútbol. Para un jugador de la B, pasar a la A, y a un grande, es tremendo. Y que se te vaya el año...

-Igualmente, en lo que menos pensabas por aquel entonces era en el fútbol, ¿no?


-Lógico, lógico. En ese momento no pensaba en vivir algo como lo de ahora, ni en debutar ni en hacer un gol, ni en nada. El fútbol había pasado a un segundo plano. Solamente pensaba en sobrevivir. Ahora me sobra con estar vivo.

-¿Y ahora pensás en jugar contra Boca?

-Eso lo va a pensar el técnico. Para mí sería la gloria. Yo ya estoy contento con esto que estoy viviendo, porque siento que le devolví la confianza al Cholo, pero ahora tengo que volver a luchar como si no hubiese pasado nada.

-Es verdad que se la jugó con vos Simeone.

-Totalmente. El otro día hablaba con mi familia, y todos me decían que el Cholo se la jugó al ponerme, había que estar en el lugar del Cholo: sólo me había visto en dos partidos de Reserva, e igual me puso, con un 0-1, de visitante, era un cambio por el que él tenía el 75% de las de perder. Aparte, la gente tenía poca paciencia, nadie le iba a bancar ese cambio, si ni yo pensé que entraría, cuando llamó al Cuqui dije chau, hoy no debuto.

-Pero lo hiciste, y con gol. El festejo, haciendo como que te abrochás un cierre, ¿es para reírte de la cicatriz que tenés?


-Claro, y porque mis compañeros me dicen que tengo un cierre en la panza.

-¿Y el Cholo que te dijo?

-Me felicitó en el vestuario. Vivas y mis compañeros también. Al Cholo le debo mucho. Me vio con otros ojos. Russo no me tenía en cuenta. Pero el Cholo me puso, y ya me dijo que esto no me vuele la cabeza.

-Tuvieron mucho que ver tus últimas actuaciones en Reserva para que te llegara la oportunidad en Primera, ¿no?

-Yo creo que sí. El Guly llegó y me puso contra Racing, en su primer partido, sabiendo que yo venía prácticamente sin jugar, y metí el segundo gol del 2-1. Antes, me habían hecho el penal del primer gol. Aparte, jugué bien, me sentí a gusto en la cancha. Pero el miércoles pasado, contra Vélez, fui al banco, porque el Guly quería probar a otros chicos. Perdíamos 1-0 con Vélez cuando arrancó el segundo tiempo. Entré a los 15 minutos, agarré una contra, definí y empatamos. Y después, de tiro libre, convertí el 2-1. Al final fue 2-2, pero Simeone estaba viendo todo y se llevó una buena impresión. Y me puso. No siempre me pasó de jugar bien y que el entrenador me ponga.

-¿Por ejemplo?

-En Defensa y Justicia jugué un solo partido de titular. Debuté a los 19, con Rezza. Entraba faltando 15 minutos siempre. Una vez me pusieron contra Tiro Federal, perdíamos 1-0 y los dimos vuelta con dos goles míos. Pero al siguiente, Kuzemka me volvió a poner en el banco. Todavía no entiendo por qué.


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