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Cambió y saltó a la elite

Hay prodigios que llegan rápidamente a la elite, sin pausa, y otros jugadores, en cambio, deben sortear varios obstáculos durante años para lograr un importante salto de calidad. El caso de Simona Halep es común al de muchos y no está encuadrado en esos dos ejemplos, ya que le costó al principio y luego tuvo una gran adaptación para instalarse en la elite a los 22 años. La rumana dio el golpe en 2013: ganó sus seis títulos de WTA y tuvo una estupenda segunda mitad de temporada. Y la llave para abrirse paso fue haberse sometido a una operación de reducción de busto, lo que le permite moverse más cómoda y sin dolor de espalda. Por eso, cinco años después de haber sido Nº 1 junior, más madura, quedó en la puerta de ingresar al lote de las top 10 entre las profesionales.
Es algo muy atípico -incluido el circuito masculino- que alguien gane sus primeros seis torneos en un solo año. Salvando las distancias y sin entrar en comparaciones, se recuerda la formidable irrupción de Steffi Graf, una de las más grandes de la historia, cuando se adjudicó sus ocho primeros certámenes en 1986. La alemana concretó esa hazaña con apenas 17 años, la edad que tuvo Halep hace cinco temporadas (vale la aclaración), cuando fue campeona juvenil de Roland Garros. Se sabe que nada es garantía de éxito, pero la rumana ya dio un aviso en serio, siendo en 2013 la segunda tenista con más títulos y la tercera en cantidad de victorias.

Si bien no se coronó en un Grand Slam, el hecho de haber ganado seis títulos en una sola temporada fue algo que nunca lograron jugadoras que fueron Nº 1 del mundo, como Maria Sharapova, Amelie Mauresmo, Dinara Safina, Ana Ivanovic y Jelena Jankovic, por ejemplo. Y, de las top 10 actuales, sólo superó esa marca Serena Williams y la igualaron Victoria Azarenka, Petra Kvitova y Caroline Wozniacki, ya que ninguna de las otras seis logró ese número de coronas en un año calendario. Además, Halep ganó campeonatos en todo tipo de superficies, lo que le otorga un plus a esta inolvidable cosecha.

Por cuarto año seguido, la rumana finalizó entre las 100 mejores del ranking WTA y esta vez lo hace justo en su posición más alta, siendo Nº 11 (empezó la temporada 47ª). De las 30 primeras, ella es la segunda más joven, después de la estadounidense Sloane Stephens (12ª), y disfruta como nunca antes porque únicamente la líder, Serena Williams, ganó más torneos que ella en 2013, ya que obtuvo 11. El otro rubro que la ubica entre las figuras de la temporada es el de los triunfos: pasó los 50 por primera vez, llegó a 53 y sólo fue superada por la estadounidense y Nº 1, que logró 78, y la polaca Agnieszka Radwanska (5ª), que sumó 56. Esto sirve, sin dudas, para darle la real dimensión a lo hecho por la jugadora que fue elegida la de mayor progreso del año por la WTA.

De ser sólida y buscar tomar riesgos desde la base cuando era más pequeña pasó a ser una tenista mucho más regular, con buen saque y movilidad. Fue creciendo, pero sin dudas que el Abierto de Italia, en mayo, fue su "clck". Había llegado, desde enero, con récord de 7-9 en la WTA y en Roma cambió su historia para cerrar 2013 con 53-17. Tras superar la fase clasificatoria, eliminó en fila a Svetlana Kuznetsova, A. Radwanska, Roberta Vinci y Jankovic, hasta perder en semi con Serena en la arcilla del Foro Itálico. Esa semana marcó un antes y un después para Halep, quien finalmente concretó muchas victorias valiosas este año y, de hecho, logró cuatro frente a jugadoras top 10 y obtuvo 11 contra rivales ubicadas entre el 11º y el 20º lugar.


Con tres primeras experiencias negativas en finales (perdió en Fes 2010 y 2011 y en Bruselas 2012), su primera semana invicta la completó en Nuremberg (en arcilla). A ese título inicial le siguieron los de 's-Hertogenbosch (césped), Budapest (otra vez sobre cancha lenta), New Haven (cemento al aire libre) y cerró el año saliendo campeona en Moscú y Sofía (ambos en canchas duras y bajo techo). Ese último es una especie de "Masters B", llamado Torneo de Campeonas, porque reúne a las ocho mejores que ganaron en 2013 algún torneo WTA International (categoría inferior a los Premier) y que no disputaron el Masters de Estambul. Allí tuvo mucho apoyo por la cercanía de Rumania con Bulgaria, lo que le permitió a varios fans acercarse a alentarla. Y tuvo uno de lujo: su compatriota Ilie Nastase, el primer hombre que fue Nº 1 del mundo y el único de su país en llegar a la cima.

Indudablemente, el presente le sonríe porque hace cuatro años tomó una decisión que, según ella, necesitaba: someterse a una operación para reducir sus mamas. Eso provocó la reprobación de muchos seguidores, al punto de que una gran cantidad de varones le enviaron mensajes a través de las redes sociales para que no pasara por el quirófano. "Me afectaba para reaccionar en la cancha; mis pechos me incomodaban para jugar. La verdad es que tampoco me gustaban en mi vida diaria. Por eso, igual hubiera optado por la cirugía aún cuando no hubiese sido deportista", explicó Halep, que tiene como ídolos y referentes a Justine Henin y Roger Federer.

La carrera de la líder rumana es manejada por compatriotas, ya que la entrena Adrian Marcu y su manager es Virginia Ruzici, la mejor tenista que dio su país, campeona de Roland Garros en 1978 (en singles y dobles). Su golpe favorito es el servicio ("saca bien por su altura, de 1,68 metro", dijo Serena Williams), es talentosa y le gusta dominar desde el fondo. Su versatilidad le abre muchas expectativas, ya que es fundamental en el tenis moderno, sabiendo que puede planificar su carrera sin problemas. Sin ir más lejos, ya pensando en 2014, defiende escasos puntos en el comienzo, porque este año perdió en la primera rueda del Abierto de Australia. Hizo muy poco en Indian Wells y Miami y cayó en el debut en Roland Garros. En los Grand Slam, fue en el último, el US Open, donde más escaló como profesional: llegó a octavos de final.

"Sólo deseo estar feliz en la cancha", dijo Halep en Sofía, para quedar a un paso de convertirse en la tercera mujer de Rumania en acceder al lote de las top 10, después de Ruzici (8ª) e Irina Spirlea (7ª). "Quiero disfrutar este momento y luego tomarme unas vacaciones y relajarme", afirmó tras ese final soñado. Así cerró 2013, con elogios de ex y actuales colegas y un futuro que promete ser aún mejor. Pese a las críticas de numerosos fanáticos, tomó en su momento la decisión de operarse y el presente le sonríe, como nunca antes. Sigue paso a paso, con la fe por las nubes. Y tiene el crédito abierto.


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