Carles Puyol, en el espejo de Paolo Maldini


Fidelidad, fuerza, carácter y compromiso definen al central azulgrana. Valores que comparte con el que fuera buque insignia del Milan de 1984 a 2009.
Carles Puyol selló su renovación con el Barcelona hace poco más de un mes. Y ayer visitó las oficinas del club azulgrana para firmar el contrato que le asegura un puesto en el equipo barcelonista hasta los 38 años (2016)
El compromiso incide en la fidelidad que Puyol siempre ha profesado hacia la entidad culé (en la que ingresó cuando tenía 18 años) y le equipara, aún más, al futbolista que siempre idolatró: Paolo Maldini.
El central italiano ha sido todo un referente para Puyol y, profesionalmente, el de La Pobla de Segur ha seguido fielmente todas sus consignas. Como hiciera Maldini cuando estaba en activo y era el santo y seña del Milan (Il Capitano se retiró en 2009, a los 40 años), Puyol destila compromiso, fair-play, calidad y un carisma que le convierte en un futbolista tan indispensable en el terreno de juego como en el vestuario.
Pasados los años (ya lleva 14 al más alto nivel), Puyol continúa siendo el primer futbolista en salir a entrenar, el encargado de arengar a sus compañeros y el jugador que se ganado respeto a base de esfuerzo, trabajo y un nivel de compromiso que le ha llevado a jugar hasta con el pómulo fracturado.
Sus gestos le han dado la potestad suficiente como para 'madar' sobre sus socios sobre el terreno de juego o para modificar la actitud de la grada del Camp Nou. Aún se recuerda la demanda que realizó al público azulgrana hace poco menos de una semana, en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, frente al Málaga (2-2).
En tal encuentro, solicitó aplausos para Alexis Sánchez y, pese a los errores cometidos por el delantero chileno cara a puerta, su petición fue escuchada. Al capitán, no se le discute.
Se ha ganado la admiración de propios y extraños a base de carácter, garra y fuerza y sin ser el central más técnico, rápido o alto de los que han pasado por la entidad azulgrana. Ha sabido compensar sus puntos débiles con espíritu de lucha y, como Maldini en el Milan, se ha convertido en toda una institución.
Ha levantado cinco Ligas, tres Champions League, cinco Supercopas de España, dos Copas del Rey y dos Mundiales de Clubes, entre otros títulos, y ha superado a su maestro italiano en cuanto a éxitos con la selección. Puyol ha ganado con España una Eurocopa (2008) y un Mundial (2010) mientras que Maldini tuvo que retirarse sin saborear la gloria con Italia.
Los éxitos conseguidos, no obstante, no han calmado la sed de un Puyol que ya tiene en el horizonte otro objetivo: el de seguir en activo hasta los 40, como su espejo Maldini.

Carles Puyol selló su renovación con el Barcelona hace poco más de un mes. Y ayer visitó las oficinas del club azulgrana para firmar el contrato que le asegura un puesto en el equipo barcelonista hasta los 38 años (2016)

El compromiso incide en la fidelidad que Puyol siempre ha profesado hacia la entidad culé (en la que ingresó cuando tenía 18 años) y le equipara, aún más, al futbolista que siempre idolatró: Paolo Maldini.

El central italiano ha sido todo un referente para Puyol y, profesionalmente, el de La Pobla de Segur ha seguido fielmente todas sus consignas. Como hiciera Maldini cuando estaba en activo y era el santo y seña del Milan (Il Capitano se retiró en 2009, a los 40 años), Puyol destila compromiso, fair-play, calidad y un carisma que le convierte en un futbolista tan indispensable en el terreno de juego como en el vestuario.

Pasados los años (ya lleva 14 al más alto nivel), Puyol continúa siendo el primer futbolista en salir a entrenar, el encargado de arengar a sus compañeros y el jugador que se ganado respeto a base de esfuerzo, trabajo y un nivel de compromiso que le ha llevado a jugar hasta con el pómulo fracturado.

Sus gestos le han dado la potestad suficiente como para 'madar' sobre sus socios sobre el terreno de juego o para modificar la actitud de la grada del Camp Nou. Aún se recuerda la demanda que realizó al público azulgrana hace poco menos de una semana, en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, frente al Málaga (2-2).

En tal encuentro, solicitó aplausos para Alexis Sánchez y, pese a los errores cometidos por el delantero chileno cara a puerta, su petición fue escuchada. Al capitán, no se le discute.

Se ha ganado la admiración de propios y extraños a base de carácter, garra y fuerza y sin ser el central más técnico, rápido o alto de los que han pasado por la entidad azulgrana. Ha sabido compensar sus puntos débiles con espíritu de lucha y, como Maldini en el Milan, se ha convertido en toda una institución.

Ha levantado cinco Ligas, tres Champions League, cinco Supercopas de España, dos Copas del Rey y dos Mundiales de Clubes, entre otros títulos, y ha superado a su maestro italiano en cuanto a éxitos con la selección. Puyol ha ganado con España una Eurocopa (2008) y un Mundial (2010) mientras que Maldini tuvo que retirarse sin saborear la gloria con Italia.




Los éxitos conseguidos, no obstante, no han calmado la sed de un Puyol que ya tiene en el horizonte otro objetivo: el de seguir en activo hasta los 40, como su espejo Maldini.

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