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Cartografía de una pasión.

Cartografía de una pasión.

Domingo, cerca de las 14 hs, hora de partir hacia el Cható para ver a nuestro gran amor. Los trapos ya estaban a mano, las banderas, los gorros y hasta los papelitos que los chicos habían estado recortando toda la semana, esperaban ansiosos en sus respectivas bolsas el momento de emprender el viaje a la gloria de ser lanzadas al aire, justo cuando el Matador saliera a escena.

Por el barrio hay una línea de colectivo que nos lleva directo sin necesidad de hacer trasbordo en el centro, con un solo boleto y en una hora estamos allá.

A medida que pasa el tiempo la parada se va poblando de hinchas y ¡eso que todavía faltan dos horas para el partido!, y eso que jugamos contra….¡¿contra quien jugamos!?, contra uno de Sunchales, uno de los dos, que se yo. Estamos en la tercera o ¡¿cuarta? Categoría del fútbol argentino y Talleres no te deja de sorprender por mucho menos, otros se borran, abandonan, no siguen más, se hacen porteños, se quedan en casa, pero no nosotros, seguimos y siguen los pibes aquellos que nunca lo vieron en primera, que nunca vivieron épocas de vacas gordas, son de Talleres ahora en las malas, pero saben que Talleres es más que este presente, Talleres va a salir y lo saben, lo sienten y por eso van y vamos todos.

Tomamos el bondi, e increíblemente ya estaba casi lleno, se mezclaban usuarios comunes e hinchas, éstos empezaron a agitar, a cantar, a acompañar los gritos de guerra con el redoble en los asientos, en el cielorraso, en el vidrio, o dónde sea. El colectivo se empezó a bambolear al ritmo de la pasión.

Al fondo uno con trompeta,suma su música, otros se fuman un faso en las escaleras, algunos más desaforados asoman peligrosamente su cuerpo por las ventanillas, por allá y por acá flamean las banderas, los trapos y los gorros desflecados de mil batallas, se agitan en el aire.

Las canciones se encadenan unas con otras y parecen tener su lógica, cuando se surca Alberdi son conmemorativas, cuando se pasa un control de la yuta se refieren a ellos, en la plaza San Martín se unen con los que esperan los “especiales”. Esporádicamente son dejadas de cantar para dedicarles algunas palabritas a algún ocasional transeúnte, conductor de vehículo o grupo de virgenes o de otros antiTalleres que no pueden con su genio y demuestran su identidad. Entonces las cargadas, los insultos, las ironías estallan con rumbo decidido hacia el exterior del bondi.

Algunos transeúntes saludan, otros miran asombrados, de un bar uno se levanta y se suma al agite, acompañando el tarareo con una mano, en otra mesa una familia de turistas observan con cara de pregunta qué es lo que ocurre, ¡¿porqué tanto alboroto?!, sus limitadas experiencias le dicen que un equipo de fútbol no puede inspirar tanta masividad, teniendo en cuenta la categoría en dónde juega. De seguro que de allí en más, no pensarán lo mismo, porque Talleres despierta ecos, nunca pasa desapercibido.

Cerca del Estadio, pasando el Tropezón alguien avisa que hay un control de la yuta, entonces todos se callan, se sientan en sus respectivos asientos, se hacen los desentendidos porque los giles estos les gusta hacer bajar a todos y revisarlos uno por uno, algunas veces se pasa sin requisa, entonces a los 50 metros se recomienza a agitar nuevamente como burlándose de los canas, otras veces por más silencio que se haga, los covanis nos hacen bajar, nos ponen manitos en la pared y piernitas separadas y nos meten mano los ortivas. No se bajan todos, algunos quedan, dicen ser usuarios comunes que no van a la cancha, pero cuando llegamos al Nuccetelli no queda nadie!!! jaja

Llegamos y bajamos todos, nos encaminamos a ver a Talleres contra “otro” en la tercera categoría, la cancha es una fiesta y pensar que estamos en el infierno del A.A.

¡No traten de entendernos, si supieran la alegría que es ser de Talleres!

























Es para los hinchas de Talleres, el resto que quiera bardear, ya sabe lo que tiene que hacer!!!
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