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Casi un papelón



La fiesta venía para bochorno hasta que la salvó la infartante Claudia Leitte a pura música. Terminó la música y llegaron los insultos fuertes para la presidente Dilma Rousseff. ¿Tanto tiempo para esto?

No se entendió bien la fiesta inauguración. De hecho, los brasileños deberían tener el dato porque no llenaron el Arena Corinthians ni al finalizar la ceremonia. Los momentos que resumen regiones, estilos y quiso enmarcar el ADN de un país tan grande y tan diverso, no dio mucho resultado. La salvó del papelón Claudia Leitte...

En realidad, lo que terminó rescatando una no fiesta que venía aburriendo. De hecho, la gente no se engancha. Apenas, a los casi veinte minutos de empezada, apareción una bandera gigante de Brasil en escena y despertó la primera ovación. Pero reciénc cuando esa pelota en la que se reflejaban los momentos de la presentación abrió sus gajos y apareció la impactante Claudia Leitte empezó la verdadera fiesta.

¿Por qué no habrán apostado más fuerte a la música teniendo en cuenta lo bien que les sienta? Se sumaron Pitbull y JLo para la canción oficial de la Copa en el momento que el estadio realmente disfrutó.

Y a los dos minutos, cuando una voz en off intentaba dar por iniciada la Copa oficialmente, empezaron los cantitos contra la presidente Dilma Rousseff. Insultos fuertes para una mandataria que hasta hace horas intentó solucionar los conflictos que le terminaron generando las inversiones para organizar el campeonato. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si daba un discurso?


El Partido:

Brasil dio vuelta al duro Croacia con un regalo top del árbitro japonés: Fred se tiró solo y dio penal. Así, Neymar metió su segundo gol y en el final cerró Oscar con un golazo, después de zafar del empate. Si van a seguir así con esta ayuda, mejor avisen.

Papelón para la fiesta inauguración, bochorno para el primer partido de la Copa del Mundo, con un Brasil al que le dieron un penal insólito para ganarle un prolijo y duro Croacia, que jugó como para por lo menos llevarse un empate. Que debió bancarse que Neymar le diera un manotón/codazo en la cara a Modric y sólo fuera amarilla, que ante cada dividida el brazo del árbitro japonés Nishimura marcara siempre para el mismo lado.

Brasil es más en los papeles. Tiene jugadores de mayor jerarquía y puesto por puesto, a excepción de Modric arranca ganando por goleada. Y seguramente, si juegan diez veces, ganará nueve. Pero éste era el partido que no tenía para ganar. Porque Croacia se lo ganó durante mucho tiempo tácticamente. Scolari no pudo resolver la posición de Olic a las espaldas de Alves, no encontró cómo frenar las salidas de Perisic y Modric tiene tanto concepto de juego como les faltó esta vez a tantos brasileños.

Neymar, el imprescindible de Felipao, pidió todas. Sin jugar un gran partido se hizo cargo de los momentos de desorientación del equipo. Con centrales que suelen ser seguros pero que esta vez mostraron ser totalmente humanos para la marca, con falta de socios, el 10 se inventó una de peligro para empatar y cerró la historia cuando le regalaron el penal, que casi saca el arquero.

La imagen de Brasil defendiéndose como podía, con Julio César sacando pelotas desde el piso (incluso una antes del 3-1 de Oscar, a lo Ronaldo), de Marcelo revoleándola para cualquier lado. El tercero de Oscar terminó dándole sensación de holgado a un triunfo resuelto por un penal inventado.
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