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Conociendo en profundidad al ídolo máximo de River

Fue uno de los máximos ídolos de River, tan goleador como polémico y verborrágico. Sus frases lo retratan con exactitud: desde el crack de La Máquina hasta el DT ganador, pasando por el hombre que sufrió la muerte de un hijo.



Goleador, pasional, verborrágico, polémico, inteligente, burrero, calentón, entrenador, porteño, ídolo e histórico. Angel Amadeo Labruna fue tantas cosas como frases suyas reposan en el archivo. Sus enseñanzas y confesiones sirven para retratarlo de manera exacta, atendiendo su estela de ídolo sin descuidar su costado humano. Desde los 8 años, cuando su padre lo hizo socio de River, hasta el día su muerte, que fue velado en el Monumental, Angelito mantuvo enhiesta la bandera con los colores rojo y blanco. Integró el famoso equipo de La Máquina, que surgió a principios de la década del 40 y pasó a la historia por los cracks que lo integraban. Como entrenador, se dio el lujo de ganar seis campeonatos con River, otro con Rosario Central, y de dirigir a un numeroso listado de equipos locales. Su nombre ocupa un lugar de privilegio en la vasta mitología del fútbol argentino.

ALGO PERSONAL
Nombre: Angel Amadeo Labruna
Nacimiento: 28 de septiembre de 1918
Muerte: 20 de septiembre de 1983
Como jugador: Ganó 9 campeonatos locales con River. Jugó en Platense, en Chile y en el fútbol uruguayo.
Como entrenador: Fue seis veces campeón con River y una con Rosario Central.
En la Selección: Como jugador, ganó los Campeonatos Sudamericanos del 46 y 55 y disputó el Mundial del 58
Goles: 313 (292 en River y el resto en el exterior)

RIVER, DE LA CUNA AL CAJON

“Fueron casi veintiún temporadas con la camiseta número 10 de River. Los que llevan la cuenta dicen que en total hice 289 goles en total; claro que son más si contamos los partidos amistosos y los partidos que jugué con la selección”.

“Está visto que River no realiza jugadas de laboratorio. Primero, porque a mí me gusta el fútbol. Segundo, porque yo no puedo mecanizar a un creador. No les puedo sacar esa sal que tienen”.

“River es un monstruo que cobija estrellas”.

“Yo sé que voy a morir en River”.

“La Copa Libertadores es mi única cuenta pendiente con River” – Año 1981, Independiente, Racing, Estudiantes y Boca ya habían alzado la copa. River, no. Y la gente reclamaba esa conquista.

“Yo de River no me fui, más bien me dijeron que me tenía que ir, que es distinto. Y las explicaciones que me dieron fueron siempre muy confusas, hasta me ofrecieron un puesto de manager o algo por el estilo que no acepté. Además, salió lo de Talleres y entonces me fui. Todavía hoy no sé si me echaron los dirigentes o me sacaron por orden de otra persona”.

“Volvería a River siempre y cuando ya no estén los que me sacaron” – Cuando dirigía a Argentinos Juniors, en 1983, haciendo alusión a un sector de la dirigencia que comandaba Aragón Cabrera.

“Siempre le creí a Aragón Cabrera. Cuando él me desmentía los rumores, confiaba ciegamente” – También en 1981. Así se refirió al histórico presidente millonario, con quien no terminó en buenos términos".

“Cuando me fui de River llegué a creer que se terminaba el mundo. Si hasta me quise pegar un tiro. Anduve como un loco toda la noche. No podía dormir. Salí a dar vueltas y vueltas. No quería volver a casa. Después vino Talleres y seguía pensando en River”.

EL ENTRENADOR

“Confieso que no entiendo absolutamente nada de muchas cosas. Pero en el fútbol, en lo mío, digo que no hay nadie que sepa más que yo”.

“Lo más importante son las condiciones técnicas, el talento, la picardía, todo eso que lo hace llamar un jugador de fútbol. Pero si además de todo eso tiene garra, entonces se aproxima al ideal. Esa palabra es la que más me gusta aplicar al fútbol: garra. ¡Fíjese si Hermindo Onega hubiera tenido un poco más de garra…! Un fenómeno, un fuera de serie. Quiero jugadores que nunca se resignen a perder. Si usted consigue un equipo con once tipos así, empiece a pensar en campeonatos”.

“Yo siempre me basé en los cuatro técnicos que tuve como jugador: Cesarini, Stábile, Peucelle y Minella, y nunca les pedí a los clubes que gastaran más de lo que podían. Aprendí de ellos cuatro y de los grandes jugadores que me tocaron como compañeros, verdaderos monstruos”.

“Me tuve que ir adecuando en el tema de la preparación física, en lo demás, siempre hice lo mismo: dos veces por semana fútbol formal, las otras veces picadito. Los jugadores fuera de sus puestos para que cada uno cambie sus perfiles, que muevan las piernas”.

“El jugador se fija mucho si el técnico le sabe pegar a la pelota”

“El objetivo principal de todo entrenador es lograr formar una gran familia”

“La suerte no existe. La suerte es sacarse tres veces la lotería. No me vengan con la suerte”.

“¿Preparar jugadas de tiros libres? ¡Claro que las practicamos! Pero, yo me pregunto, ¿tanto beneficio le puede tributar la ventaja de un tiro libre en el caso que consiga el gol? Uno cada tanto, ¿o no es así? Por eso prefiero trabajar fútbol como fundamento y no recursos accesorios”.

Muchos dicen que no soy un buen director técnico, que digan lo que quieran. De todos modos algo es cierto: soy un fenómeno eligiendo. Puede haber muchos técnicos como yo, pero ninguno sabe más que yo.

“Yo no puedo negar que soy un típico calentón, cascarrabias, pero no tengo carácter podrido como dicen algunos”.

“Maradona no es el mejor jugador argentino, de ninguna manera. Hay muchos otros como Fillol, Alonso o Barbas que se encuentran en un gran nivel. De todos modos, no existen dudas de que Maradona es muy bueno”. -Año 1979, Diego la rompía en Argentinos y en la Selección había sido campeón juvenil en Japón-.

"Jamás viví como una frustración el hecho de no haber dirigido a la Selección. Creo que a la Selección yo le di muchas satisfacciones como jugador, no se olviden que gané dos sudamericanos. Muchas veces estuve en boca de los periodistas pero nunca de los dirigentes. De todas formas no es algo que me quite el sueño"

"Renato Cesarini fue el mejor de todos, sin ninguna duda. Yo lo conocí cuando el tenía 37 o 38 años. Se las sabía todas en todos los sentidos; convencía, que es una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Renato era un fenómeno porque lo que pedía, lo hacía, demostraba".

“A Ramón Díaz lo voy llevando de a poco. ¡No, qué va a ser el sucesor de Luque ni de Alonso! Ese chico por ahora es el sucesor de Labruna! ¿No vieron cómo define?” (Ramón, en sus inicios en River, allá por 1978, prometía).

“En Talleres fracasé. Cuando me hago cargo de cualquier club, quiero ser ganador. Y en Córdoba no lo conseguí”.

ANGELITO JUGADOR

“Cesarini fue el formador de La Máquina. Convenció a Moreno de que tenía más campo para recorrer y lo puso de 8; lo convenció a Pedernera de que contra la raya estaba asfixiado y lo corrió de 9; me ascendió a mí. Al tiempo lo convirtió al Loco Loustau de marcador de punta en wing izquierdo y a Muñoz, que jugaba de 8, lo puso de wing derecho”.

“No es cierto que entre los integrantes del equipo nos lleváramos mal. Había muy buena convivencia. Lo que pasa es que los tiempos eran distintos, había más libertad, menos compromiso. Teníamos a Moreno, que le gustaba salir, y estaba yo, que salí una noche y no salí más; me descompuse y al otro día no pude ni ir a entrenar. Anduvimos por todo Buenos Aires porque le habíamos ganado a Boca, por todos los piringundines de la calle Corrientes”.

“Pedernera era más estratega, más técnico que Di Stéfano. Alfredo era más punzante. Para mí, el maestro siempre fue Adolfo”.

EL DINERO Y LOS NEGOCIOS

“Para la plata siempre fui medio estúpido, estuve toda la vida en River cuando pude haber agarrado la valija para Colombia en el 50 o para Italia en el 54, cuando me pusieron dos millones de pesos en la puerta de mi casa y no me decidí. Económicamente fui un fracasado y la diferencia la hice recién cuando fui técnico”.

“Cuando dejé de jugar quise cambiar pero me parece que era para engañarme a mí mismo. Primero puse un hotel en Mar Del Plata y me fue mal, después un negocio de venta de autos usados y también, después de la gomería en Libertador y Ugarte que era para pucherear, no daba para dos socios. Y lo último en el 65 cuando dirigía a Defensores de Belgrano. Como parte de pago me dieron un local y puse una pizzería, pero me di cuenta que no había nacido para eso. La verdad es que me dije, zapatero a tus zapatos. Y me metí para siempre en el fútbol”

“La gente siempre agrandó todo. Uno dice una cosa “así” y después la hacen una montaña. Conmigo pasó lo mismo. Todo el mundo creyó que yo gané millones a manos llenas, que amasé una fortuna con el fútbol. ¡La plata que debe tener Labruna! Lo oía por todas partes, hasta me lo gritaban. Pero no fue así, solo jugué cuatro temporadas cobrando grande, del 55 al 59, y en el resto únicamente me alcanzaba para vivir”.

BOCA, RIVAL POR SIEMPRE

“Boca es un equipo preparado para ganar pero no para dar espectáculo. Por eso los jugadores que yo elijo nunca andarían en Boca”.

"Si yo dirigiera a Boca, me iría al descenso, pierdo todos los partidos. Con esa clase de jugadores yo no puedo jugar al ataque como lo hago con River porque están preparados para otra cosa. Yo quiero atacar con cinco o seis hombres, ganar los partidos 5 a 4. A Boca, en cambio, le alcanza con el 1 a 0”.

“Boca salió campeón de América dos veces con Lorenzo y River no. Cuando River jugó la final con Cruzeiro (tres partidos en 1976) los brasileños eran por lejos el mejor equipo de los últimos tiempos. Dimos la ventaja de no poder contar con cinco jugadores claves en el desempate en Chile. Y nos ganaron ahí nomás. Al año siguiente jugaron con Boca. Y Boca les ganó con un susto bárbaro, por penales”.

LOS CABALLOS, SU OTRA PASION

“Me afectaba mucho cuando me gritaban burrero como si fuera un delito, y en realidad fui durante cuarenta años al hipódromo y nunca dejó de divertirme. No como dicen que me jugué la vida y que los caballos me dejaban en la ruina”.

“¡Burrero!, me gritan a cada rato. ¿Está prohibido ir al hipódromo? ¿No es el deporte de los reyes? Me quieren ofender diciendo eso, y yo no me ofendo. Hace casi cuarenta años que voy a las carreras. Si me invitan al cine o al teatro, paso. Pero las carreras me encantan”.

EL FLACO Y EL TOTO

“Menotti se lleva cinco jugadores de River a la Selección. Encima, si compramos a otros, también puede llevárselos. Todo para ir a pasear a Europa. Si jugara algo serio, bueno…” – La bronca con el Flaco, en 1979. El entrenador de la Argentina utilizaba, según Labruna, demasiados jugadores de River.

“Con el Toto Lorenzo vemos el fútbol de distinta manera. El apuesta por un juego mecanizado. Eso debe ser producto de su larga campaña en Europa”. - Finales de la década del 70. Boca ganaba las copas y River los torneos locales empleando dos estilos bien diferentes.

FANATICO DE LAS CABALAS

“Siempre fui cabalista, debo asociarlo con mi afición por los juegos de azar y las carreras. Creo en pequeñas ceremonias que traen suerte o en personas que se cruzan en mi camino y me “secan”. Confieso que a veces he sido un exagerado, pero es más fuerte que yo”.

“Nunca crucé una raya, lateral, córner, área penal, mediacancha, con el pie izquierdo. Siempre pisando con el derecho, pero sin tocar nunca la marca de cal. En todos los años que jugué, cada vez que había un córner para River me colocaba sobre un ángulo del área grande, saltando varias veces sobre la raya que lo señalaban”.
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