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Copa Sudamericana | Final | Libertad 1-3 River



En Asunción, venció 3-1 a Libertad por la ida de los octavos de final. El local ganaba por un golazo de Vargas y cuando tenía un penal a favor, el estadio quedó a oscuras. Se reanudó y Rodrigo López lo falló. Igualó Sánchez y otra vez se cortó la luz. Después, Driussi y Simeone le dieron el triunfo a la visita.


Como salido de un cuento de Fontanarrosa, River pasó de estar al borde del 0-2, con la clasificación comprometida, a dar vuelta la historia en la calurosa Asunción y esperar calmo la revancha de estos octavos de final de la Copa Sudamericana, en Buenos Aires, el miércoles. Entre apagón y apagón, tuvo seis minutos de suerte y acierto el Millonario: Rodrigo López tiró su penal afuera y Carlos Sánchez empató. Después del segundo corte de luz, entraron los pibes Driussi y Simeone para refrescar a River y devolverle la energía.

Más allá de la cara larga de Marcelo Gallardo por las continuas interrupciones, sus dirigidos aprovecharon para recuperarse del desgaste y sacaron clara ventaja en el terreno que más cómodos se sienten: el juego.

La idea no se derritió en este insólito encuentro que fueron tres en uno: el primero de 55 minutos, otro de 6 y el último de 29. A pesar de la ola de calor que azota por estos días a la capital paraguaya, River exhibió de entrada la propuesta de siempre, más allá también de ese césped alto que frenaba el viaje de la pelota de pie a pie. El Muñeco desde el banco igual pedía que haya circulación en todo momento. Y sus jugadores trataron de hacerle caso, por más que la circunstancia obligara, a veces, a algún pelotazo.

Es Leonardo Pisculichi el abanderado del juego y también de la movilidad, como de costumbre. Porque Piscu nunca se queda estático. Conduce desde la izquierda, el lugar desde donde nacían anoche las utopías de River, pero sorprende y aparece por la derecha cuando el rival menos lo espera. Así, River tuvo la más clara tras una conexión entre el zurdo y Rodrigo Mora, aunque Lucas Boyé equivocó el concepto y en vez de poner la cabeza, la bajó con el pecho y se le fue larga. Claro que River no es sólo Pisculichi. Carlos Sánchez es otro gladiador del fútbol que acompaña, gesta y hasta convierte.

Si no sufrió River en gran parte del primer tiempo fue un poco por la concentración de sus centrales y otro poco porque Libertad no tuvo juego asociado. El equipo de Pedro Sarabia se dedicó a intentar cortar el circuito de River, tal como había adelantado el técnico en la previa. No mintió. Libertad planteó el combate del medio hacia atrás. Así, sus delanteros quedaron aislados. Tampoco supo aprovechar algunas chances que River dio para el contraataque, sobre todo cuando Ponzio entregaba mal alguna pelota o llegaba a destiempo.

Y la sorpresa llegó desde lejos. Porque Claudio Vargas soltó la derecha desde unos 30 metros para engañar a un Barovero que pudo haber hecho algo más ante un remate que no fue tan esquinado.

River intentó jugar como siempre. Pero cuando se le complicaba la recuperación, también apeló a cortar con faltas y se cargó de amarillas. Con el paso del tiempo, el sudor del desgaste se empezó a notar. Hasta que los apagones le dieron el respiro que necesitaba.La perseverancia de Ramiro Funes Mori le da resultados a todo River. No juega en su puesto natural, pero igual se desdobla por la banda zurda. Como en la jugada del empate, en la cual no dio por perdida la pelota que parecía irse y tiró el centro atrás.

Juego y sacrificio. Una fórmula ideal que hoy la tiene este equipo de Gallardo, que cuando no tiene a Teo, cuenta con la experiencia de Mora y los nuevos goleadores juveniles. No sólo estiró su invicto a 25 partidos (en la Copa Argentina fue eliminado, pero sin perder en los 90: cayó en los penales), River se llevó de esta sofocante ciudad una gran parte de la clasificación.

Goles:

Libertad: C. Vargas (1-0)

River: C. Sánchez (1-1), Driussi (1-2), Gio Simeone (1-3)






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