Check the new version here

Popular channels

Diego Manicero, el post que se merece



Diego Ariel Manicero

Fugaz promesa del fútbol argentino que debió, desde sus inicios, aprender a convivir con las fuertes miradas examinadoras, ¿de los entrenadores? ¿de los preparadores físicos? ¿de los dirigentes? ¿de los hinchas? No, las de sus propios compañeros, que en la intimidad del vestuario siempre quisieron comprobar, aunque sea de reojo, si el apellido de nuestro protagonista era un acto de justicia o una burla del destino.

Al margen de los comentarios surgidos en el vapor de las duchas, el cordobés Dieguito Manicero prometió, y mucho, en sus comienzos. Luego de romperla en su pueblo, Villa del Rosario, haciendo dupla con el Látigo Peirone, viajó a Buenos Aires con 13 años y se incorporó a las divisiones menores de Lanús. Allí trepó escalones hasta que en 2004, de la mano de Carlos Ramacciotti, debutó en Primera como un wing ochentoso, con pique y desborde permanente. Su estilo enamoró a varios de entrada. Y no tardó en ganarse la titularidad, esa misma que perdería por su intermitencia.

Al año siguiente Pancho Ferraro lo convocó para la selección sub 20. Hizo una gira y jugó algunos partidos, pero no logró destaparse con la camiseta celeste y blanca. De regreso a su club, tuvo su momento de gloria cuando Pipo Gorosito lo metió en el segundo tiempo de un partido ante Boca y terminó convirtiendo el gol de la igualdad sobre el final. “Es un sueño para mi hacerle este gol a Boca, porque nos dio el empate pero también porque soy de River“, dijo ese día.

Sin embargo, ese tanto no significaría su despegue, sino el punto de inflexión de una trayectoria que no levantó, pese a tener otras oportunidades. Siguió en el Granate alternando entre Primera, banco de suplentes y Reserva durante varios años e incluso obtuvo el Apertura 2007 como ñoqui. En el medio se lo quisieron llevar Universitario de Perú, Huracán, Chacarita y Rosario Central, pero Lanús nunca quería cederlo.

Finalmente, a comienzos de 2008 cortó el cordón umbilical yéndose al comprometido Racing, por pedido exclusivo del técnico Miguel Micó, quien ya lo conocía del Grana. Y el jugador respondió con humo, claro: “Racing tiene una hinchada buenísima que te alienta los 90 minutos. Y si bien no está pasando un buen momento, creo que la idea de todos debe ser salir campeón“. Bueno, después se notó que la idea no era esa, sino zafar del descenso, cosa que recién lograrían en la Promoción. Para entonces, Manicero ya ni concentraba, pese a que Llop le había dado una segunda oportunidad durante el campeonato, luego de que el mismo Micó lo colgara.

De regreso en el Sur, Mani se dio cuenta de que no iba a jugar ni a gancho y esperó una posibilidad acorde a su nivel. Belgrano de Córdoba (2008/09), que había estado a un paso de ascender, confió en sus condiciones y lo incorporó a préstamo, pero la apuesta no salió bien. El delantero apenas jugó 6 partidos y antes de que finalizara la temporada el DT Omar Labuna lo limpió.

Para mediados de 2009 Manicero seguía en Lanús y la situación era insostenible. El técnico Luis Zubeldía ya no sabía qué juego inventar para integrarlo a los entrenamientos. Lo mandaba a comprar puchos, a ver si estaba lloviendo, a plancharle la camisa, pero Dieguito no se daba por aludido (?). Hasta que a mediados de 2010, luego de 4 meses sin tocar una pelota, le tiraron un salvavidas desde Alumni de Villa María. Y apenas dos años después de aquellas declaraciones con las que intentó ganarse a la hinchada de La Academia, tiró: “Si existe la posibilidad de jugar, no tengo ningún problema de quedarme. Sería muy lindo jugar en este club; ojalá que pueda ser“. Lo que se conoce como bajar las pretensiones.

Hoy continúa en ese equipo del Torneo Argentino A, tratando de recuperar la titularidad, después de una lesión que lo tuvo alejado de las canchas el año pasado.
0
0
0
0
0No comments yet