El anfitrión España triunfó cómodo ante Irán

El antiguo monarca español, Juan Carlos I, asistió desde el palco a un comodísimo partido del combinado entrenado por Juan Antonio Orenga dentro del Grupo A.




La selección española de baloncesto, anfitriona del Mundial, debutó hoy con un sencillo triunfo 90-60 ante Irán en un partido que sirvió para asistir a una exhibición de Pau Gasol, autor de 33 puntos y ocho rebotes sin aparente esfuerzo.

El antiguo monarca español, Juan Carlos I, asistió desde el palco a un comodísimo partido del combinado entrenado por Juan Antonio Orenga dentro del Grupo A. Fue un entrenamiento ante 9.000 espectadores que también contó con algunos detalles espectaculares. A Pau Gasol le acompañaron su hermano Marc (15 puntos y 10 rebotes) y Rudy Fernández (12 tantos), reseñó DPA.

España comenzó el encuentro con sólo dos pívots disponibles, los hermanos Gasol, debido a unas pequeñas molestias físicas de Serge Ibaka y Felipe Reyes. Eso le obligó a jugar con Víctor Claver como improvisado relevo de los Gasol. Nada especialmente preocupante ante un rival tan endeble como Irán, por mucho que éste sea el campeón de Asia.

Irán arrancó con un sorprendente 6-4 a favor, aunque España reaccionó de inmediato con un demoledor parcial 17-3 gracias a un "mate" de Pau Gasol. Para entonces, el mayor de la familia contaba 12 puntos en 17 minutos. España cerró el primer cuarto con ventaja 27-18 ante un rival bastante más que digno.

La anfitriona disfrutaba en ataque gracias a la imaginación de Sergio Rodríguez y al martillo que es Pau Gasol. Su problema estuvo en la defensa, demasiado laxa. Fueron muchos puntos los recibidos por España si se tiene en cuenta la calidad del rival.

El segundo cuarto mostró una mayor energía de los españoles, de nuevo liderados por Pau Gasol. Esta vez también contó con la ayuda de Juan Carlos Navarro. Un triple del escolta del Barcelona situó a España con una máxima ventaja de 45-28 a tres minutos del descanso, que se quedó en 48-33 al intermedio.

Lo que no encontró España fue la forma de congestionar la muñeca del base Mahdi Kamrani, quien se marchó con unos impresionantes 16 puntos tras una serie de seis canastas en nueve intentos. España probó tres bases para defenderlo y ninguno encontró la solución al problema. Más esperados fueron los 19 tantos con los que se fue a descansar Pau Gasol, una pesadilla para los pequeños pívots iraníes.

España ofreció sus mejores minutos al inicio de la segunda parte, esta vez ya con un Ricky Rubio más aplicado en dirección y defensa. El ataque siguió siendo propiedad de los Gasol. La mejor jugada del partido ocurrió a los seis minutos del tercer cuarto, una sucesión de asistencias que concluyó con un "mate" salvaje de Marc Gasol para poner la diferencia 61-39.

A partir de ahí, lo que hizo España fue probar variantes defensivas y sistemas de ataque para compromisos venideros, además de intentar satisfacer las ansias de jugadas espectaculares de su afición. Mientras, Irán intentó sostenerse en pie, que no era fácil.

España se llevó un triunfo tan esperado como la diferencia final y mañana se le presenta un partido parecido con su choque ante Egipto. Luego le vendrán cosas más serias.