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El Barça asume que el Real Madrid ya está por encima

El Barça asume que el Real Madrid ya está por encima




El punto de ventaja culé no compensa la depresión post-Clásico. El plan del técnico contradijo lo que prometió el día que llegó. Messi acabó aburrido y apático.


Sólo las matemáticas defienden al Barcelona ante el Real Madrid. Los números indican que el equipo de Luis Enrique tiene un punto más que el conjunto de Ancelotti, pero las sensaciones 24 horas después del primer Clásico de la temporada, que se suman a la tendencia en el juego de uno y otro equipo indican que el Barça está, hoy por hoy, por debajo del Real Madrid. Y este hecho empieza a asumirse en el Camp Nou como un paso necesario para recuperar la superioridad de los últimos años.

Sale el Barça del Bernabéu con una hemorragia en la misma herida que ya provocó cierta preocupación en París. Hasta ahora, el Barça ha afrontado dos pruebas de gran nivel:ante el PSG en la Champions League y ante el Madrid el sábado y en ambas ha caído derrotado inapelablemente. De un tiempo a esta parte, el Barcelona ha cambiado su discurso. El club blaugrana era un equipo que se medía en la estética. Hace ya demasiado tiempo que los números se usan como parapeto ante un desplome constante del conjunto y una manera de jugar, que, como ya se sospechaba, fue irrepetible.

Hace ahora un año, el Barcelona ya daba claros síntomas de agotamiento, pero las alarmas se tapaban con los impecables números de Martino, que firmó un arranque de Liga estupendo con ocho victorias y un empate en las nueve primeras jornadas.

Anteriormente, con Vilanova en el banquillo, se vivió una situación parecida que obviamente se vio distorsionada por la lamentable enfermedad del técnico. El arranque fulgurante del Barça y la ‘dimisión’ de Mourinho, que tiró la Liga más preocupado de sus trincheras que del día a día, le sobró al Barcelona para coronarse en España, pero el equipo se descosió cruelmente ante el Bayern de Heynckes.

Ahora vamos camino de repetir el proceso y tratar de justificar en base a las matemáticas a un colectivo sin un plan de juego consolidado. La imbatibilidad de Bravo, el próximo reto de Messi y ese puntito que distancia al Madrid sirven para esconder la pelusa bajo la alfombra. Una vez más.

Precisamente, la derrota en Madrid debería juzgarse bajo un prisma absolutamente opuesto a la frialdad aritmética. Las sensaciones son subjetivas, pero que el director deportivo del club declare tras el partido que “nuestros primeros 15 ó 18 minutos fueron muy buenos” debería llevar a la reflexión.

Ha jugado el Barcelona de Luis Enrique, contando amistosos, 17 partidos y en ninguno ha completado 90 minutos intachables. Pensar que con un cuarto de hora aseadito en el campo del campeón de Europa te basta después de fichar lo que se ha fichado es para preocuparse.

Y hablando de fichajes, chirría la alineación que presentó el técnico del Barça en su debut en el Bernabéu, que se supone que era la cita que le iba a medir en la élite. Se supone, o eso explicaron en su día, que el Barça de Luis Enrique iba a ser intenso, sacrificado y más físico que los anteriores. Nada de eso se transmitió el sábado en el plan de Luis Enrique, que tiró del librillo antiguo alineando el mismo centro del campo de la mejor era del Barça. Y ya ha llovido desde entonces.

El caso Rakitic. Rakitic, se quedó en el banquillo, y cuando salió en frío fue una absoluta calamidad. El partido le superó. El croata tenía que ser el mascarón de proa del ejercicio, necesario, de renovación del estilo y ha quedado retratado a las primeras de cambio. Y es su culpa.

Y con él, Piqué, Dani Alves, Iniesta, Pedro e incluso Messi que, ante la falta de armonía, parece aburrirse en los partidos. Empezó enchufadísimo, presionando y viendo incluso una amarilla, y acabó aburrido y desconectado ante el derrumbe del equipo. Y ha quedado demostrado que cuando Messi no se divierte, el Barcelona se deprime.
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