El cannabis, a debate en la NFL

"Me traté con marihuana medicinal durante la mayor parte de mi carrera"



Un jugador ya retirado, Nate Jackson, reconoce en un artículo en The New York Times que es habitual y conocido que los jugadores de fútbol americano se decanten por un método natural como es la marihuana para hacer frente a los dolores de las múltiples lesiones que sufren a lo largo de su carrera. La cuestión es sencilla: muchos deportistas prefieren fumar el natural cannabis antes que enfrentarse a la adicción de otros medicamentos o tener que someterse a las molestas infiltraciones.

Que un jugador de fútbol americano se lesione es el pan nuestro de cada día. El dolor que esas lesiones producen es casi inimaginable para quienes no se dedican de forma profesional a este deporte, pero quienes lo hacen día a día necesitan marihuana terapéutica para tener una vida normal y lo menos dolorosa y estresante posible.

Nate Jackson es un ejemplo. “Me rompí la tibia, me disloqué el hombro, me rasgué la ingle con un hueso, me rompí los ligamentos, los dedos y las costillas y sufrí traumatismo cerebral”, confiesa. Por eso, el exjugador de fútbol estadounidense, tal como ha admitido recientemente, tuvo que medicarse con cannabis entre 2003 y 2008. La mayoría de sus compañeros, con lesiones similares, han necesitado todos estos años el mismo medicamento para garantizarse una vida tranquila.

Aunque existen medicinas alternativas para este tipo de dolencias, la mayor parte de los deportistas escogen el cannabis. Muchos de ellos no sienten mejoría con pastillas o inyecciones y, según explica Jackson, están familiarizados con el cannabis desde la adolescencia, ya que comienzan a utilizarlo muy temprano para compensar la brutalidad del juego.



En el sector hay muchos que consideran que es necesario que la NFL haga cambios sustanciales en su política sobre drogas que castiga el consumo de marihuana. El jugador Jackson denuncia que se sancione a los deportistas por medicarse con la planta cuando es una necesidad para ellos. “No se puede comparar la marihuana con otras drogas”, dice. Y sabe que muchos de esos jugadores han sido suspendidos por esta cuestión. “Es la regla, pero es una regla absurda”, opina.

A principios de este año, Roger Goodell, máximo representante de la NFL, declaró que la liga podría considerar permitir a los atletas usar marihuana para tratar sus conmociones cerebrales y otras lesiones en la cabeza, ya que algunos especialistas lo consideran “una solución legítima”. Las declaraciones veían la luz después de que un informe de la HBO estimara que entre el 50 y el 60% de los jugadores de la competición utilizan cannabis de forma regular para lidiar con el dolor. Tank Johnson, otro exjugador, asegura que la estimación es baja. “La cifra ronda entre el 70 y el 80%”, afirma.



Además, Johnson añade que la marihuana ayuda a esos deportistas a relajarse, disfrutar y pasar un buen rato de juego. Es más, “controlar el dolor es esencial para que este tipo de competiciones dé dinero. La NFL es posible solo con el control de ese dolor”. Que se permita a estos jugadores tomar marihuana terapéutica de forma abierta es, según Johnson, más necesario que nunca y da algunos ejemplos para explicarlo. Dice conocer a compañeros que tienen pesadillas por las noches de las terribles lesiones que sufren. Otros, incluso, “se han puesto en algunas ocasiones la epidural para jugar sus partidos”.

No faltan opiniones sobre una cuestión que estos meses se debate con interés. Ryan Clark, un veterano jugador con más de 12 años sobre el terreno, afirma que este no es su caso, que él nunca ha sentido la necesidad de fumar pero muchos de sus compañeros de equipo sí lo hacen. “No es una cuestión recreativa, sino que tiene que ver con cuestiones de medicación”.

El jugador asegura que para esos deportistas es mucho más beneficioso consumir marihuana que otros medicamentos a los que acaban enganchándose sin remedio. “Es una forma natural de curarse a sí mismos. Sin embargo Goodell cree que el tema de las adiciones es cuestionable y que “la marihuana también podría tener efectos negativos sobre los jugadores”.



Por este tipo de dudas que parecen surgir en la cúpula del NFL, el profesor Lester Grinspoon, de la universidad de Hardvard, escribió una carta pública a Goodell animándole a financiar un estudio sobre los beneficios que la marihuana puede tener sobre los jugadores, especialmente sobre aquellos que pudieran sufrir daños crónicos en el cerebro.

Lo cierto es que ni el debate ni el problema son actuales. Hace dos años, en 2012, tres jugadores de los Detroit Lions fueron arrestados por posesión de marihuana durante la temporada. Incluso en 2009 un informe de la Asociación Nacional de Atletas Colegiados estimaba que un 26.7% de los jugadores de fútbol consumía marihuana.

El jugador Clark es de los que piensan que la liga lidera una causa perdida prohibiendo nuestra querida planta. Aparte de eso, considera que las pruebas que se hacen para detectar si un jugador toma marihuana no son rigurosas, puesto que se practican al principio y al final de las temporadas. Entre un momento y otro no se vuelven a repetir, por lo que cree que es algo que se mantiene como una forma de seguir el protocolo.



Para quienes pudieran pensar lo contrario, Nate Jackson asegura que la marihuana y la excelencia en el campo de juego no son excluyentes. Lo necesario es “tomarse el trabajo en serio”. Es más, sabe perfectamente que si él o sus compañeros hubieran bajado su rendimiento hubieran tenido que cortar de raíz con el tratamiento médico, algo que, sin embargo, no podían permitirse por cuestiones de salud.

De momento, son ocho los jugadores retirados que han demandado a la NFL al haberse hecho adictos a los calmantes como resultado de su trabajo. Los abogados de los jugadores están intentando transformar el caso en una demanda colectiva en nombre de los miles de jugadores perjudicados. Los demandantes acusan a la NFL de adoptar medidas poco éticas para suprimir el dolor de sus jugadores y que estos pudieran saltar al terreno de juego.

De ser ciertas las acusaciones, la liga de fútbol americano podría verse inmersa en un gran problema. Tal vez este sea el último empujón necesario para que el sector repiense de forma definitiva la necesidad de regular el uso del cannabis terapéutico entre sus jugadores. Al menos es un medicamento natural que ellos consumirían sin imposición, lejos de lo que ocurre en la actualidad.