El Cavegol con ganas de vacunar a los putos de boca

Cavenaghi, cada vez más fino, jugará en Reserva mañana y se relame con vacunar a los bosteros en el clásico de vuelta.





Cavegol, volvé ya”. “Dale, Torito, te queremos ver contra Boca”.

Mediodía en el McDonald’s de Núñez. La fanaticada delira con su ídolo en un evento solidario (ver pág. 9). No se desespera por una hamburguesa sino que sueña con un combo perfecto para este fin de año. Quiere, ni más ni menos, que la sorpresa de la Cajita Feliz sea con Fernando Cavenaghi jugando aunque sea unos minutos en el superclásico de vuelta por la semifinal de la Sudamericana.

Lo que parecía imposible en el momento que pasó por el quirófano para operarse del dedo gordo del pie derecho ahora no lo es tanto. Los tiempos se fueron acortando durante la recuperación, él redobló los esfuerzos en su puesta a punto y Gallardo lo ve cada vez mejor: aunque ya avisó que no lo apresurará, empieza a considerarlo para el último tramo de un semestre agotador.

Desde esta semana en la que arrancó con las prácticas de fútbol a la par del resto, el Torito se entrenó todos los días en doble turno. Anda cada vez más fino desde lo físico y, como se aprecia en la foto de arriba, también en la definición. Hoy volverá a ejercitarse con el plantel de Primera, pero tiene una cita importante para mañana: a las 9 de la matina, en el patio de su casa, el Monumental, jugará en el partido de Reserva frente a Olimpo.

Como es lógico en cualquier futbolista que viene de una larga inactividad, Cavenaghi necesita sumar minutos de roce, de contacto con el balón, de fútbol. Lo hará primero como pieza de lujo dentro del equipo de Zapata y esperará a lo que vaya decidiendo el Muñeco: ante lo utópico que resulta imaginarlo como relevo en el duelo de ida en la Bombonera, el próximo jueves, una posibilidad es que el domingo 23 vuelva a jugar en Reserva contra Racing y la otra, que se siente en el banco del Cilindro y tenga la oportunidad de disputar algunos minutos en Primera antes de lo que es el gran deseo de muchos hinchas y su objetivo de máxima.

Ese deseo, ese objetivo, por si aún queda algún desprevenido, no es otro firmar la planilla de la Súper semifinal de vuelta en el Monumental, el jueves 27, alimentar el mito desde el banco y entrar con el dorsal 18 que ya tiene asignado para hacer en River lo que Palermo en Boca en la Libertadores del 2000.




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