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El cuarto grande gusto y goleó

Racing aplastó a Estudiantes y se subió a la pelea



espués de la dolorosa e inmerecida derrota ante Atlético de Rafaela de la fecha anterior, Racing tenía que dar una muestra de carácter. En La Plata, se jugó una final: el que ganaba se iba a descansar cerca de River (que juega mañana); el que perdía, adiós al torneo. En ese contexto, jugando muy bien, armó un festival de goles: gracias a Milito, Bou (2), Hauche le dio una paliza histórica a Estudiantes.

Sueña Racing con el capitán como bandera y con un goleador (Bou lleva 7 goles), que no deja de desatar esas gargantas antes anudadas de los hinchas de La Academia. El fútbol argentino tiene estas cosas. Había arrancado bien Racing, después se pinchó, y poco a poco comienza a resurgir, cuando ya se lo veía casi afuera de la lucha. Estudiantes, en tanto, terminó lejos de la cima porque falló en las áreas: su arquero, Agustín Silva, tuvo una tarde oscura. Y su ataque tenía la pólvora bastante mojada.

Desde el vamos ya, sorprendieron los dos esquemas. Estudiantes quedó muy en evidencia con su táctica: jugó sin un centrodelantero: Auzqui y Cerutti son dos atacantes que van por afuera. Y todos los centros terminaron en las manos de Saja, o en la cabeza de los centrales de Racing. Además, el doble cinco combativo con Gil Romero y Prediger le quitó generación.

Por su parte, Racing propuso un 4-4-2, con la defensa retrasada, un esquema bien defensivo, que se encomendó al buen momento de Bou y Milito. Y le salió bien la estrategia al técnico Diego Cocca. Porque Racing estuvo sólido. Punzante. Y fuerte en la mitad con Videla (que debía haberse ido expulsado). Le tocó la herida a Estudiantes, le abrió los puntos flacos al local, que terminó desangrado de la bronca.

El triunfo de Racing tiene varias explicaciones. El gol tempranero le allanó bastante las cosas. Sacó ventajas a los 7 minutos con una fórmula aceitada, centro de Gastón Díaz y gol, en este caso, de Diego Milito, que metió un cabezazo bárbaro, luego de ganarle en el anticipo a Jonathan Schunke. La reacción tardía de Silva también ayudó a que sea posible el gol del Príncipe. Racing jugó como quiso. Y con la desesperación del rival, que no tuvo solidez en el fondo.

Poco y nada había sido exigido Sebastián Saja, cuando Racing se puso 2 a 0. El primer gol de Bou fue una cabal imagen de lo que entregaban un equipo y el otro. Por un lado, Estudiantes desorientado en el fondo, intentando tapar baches como podía. Y por el otro, Racing, atacando con el vértigo desordenado de Centurión, y con Bou, dispuesto a pescar cualquier rebote. Y así fue nomás, Centurión pateó de zurda, Silva dio un rebote que pegó en Schunke, y Bou la mandó a guardar, justo cuando Silva intentaba atrapar la pelota.



En el segundo tiempo, Estudiantes lo buscó como pudo, Pellegrino metió mano en el equipo, pero Racing lo liquidó de contraataque. El ingreso del recuperado Hauche (volvía del desgarro) por Milito también fue letal. En dos jugadas rápidas, el Demonio hizo de las suyas para completar la goleada. Primero, se la cedió a Bou, que definió sin arquero. Y luego, en una carrera rápida, la picó por encima de Silva, que no sabía qué hacer.

Estudiantes atravesó una semana mal. Arrancó pensando en tres frentes. Y en un abrir y cerrar de ojos, quedó afuera de la Copa Argentina. Y lejos en el torneo. El martes se juega todo en Sudamericana, ante Peñarol. Para esa cita, guardó a Carrillo, Vera, Román Martínez y Desábato.

El local extrañó al líder Desábato y a Rulli. ¿Un dato? En el torneo pasado, Rulli había recibido 11 goles en 19 fechas. Y en este torneo, Agustín Silva ya sufrió 13 goles en apenas 9 partidos (dos los jugó Hilario Navarro). Lo aprovechó Racing, que armó una fiesta total.
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